ESTEBAN SÁNCHEZ MALAGÓN: DEFENSA DE LA IMAGEN DE JESÚS CRUCIFICADO

Conservando los restos

EMBESTIDA DIABÓLICA CONTRA JESUCRISTO Y SU CRUZ

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Santo Cristo de la Hermandad Universitaria de Córdoba

No me mueve mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves Señor, muéveme el verte clavado en una Cruz y escarnecido, muéveme el ver tu Cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte… (de la Oración a Jesús Crucificado).

Antes fue el movimiento masónico mundial laicizante —cuyos orígenes todos conocemos en sus varios aspectos— el que sacó el crucifijo del hospital, de la escuela y de todo sitio público…

Hoy, desde el conciliábulo Vaticano II, se pretende, trabajando desde dentro, sacarlo de la Iglesia y de los hogares y, si no se puede sacar, al menos denigrarlo y ridiculizarlo.

No bastó la campaña “teológica”; era necesaria la campaña desacralizante; y para eso vino la ridiculizante; también, además de la abolición manifiesta de la Cruz, vino la del mismo Jesucristo.

Gracias a Dios todavía existen católicos que adoramos la Santa Cruz y veneramos el Crucifijo como manda la Santa Iglesia.

El ataque a Jesús crucificado ha pasado de la irreverencia a la blasfemia, para luego dar paso a lo diabólico. La Conspiración del 62, iniciada por “el pastor navegante”, ha dado sus resultados.

Hoy abundan las “iglesias” donde no hay un crucifijo decente; y, si lo hay, es minúsculo a más no poder; ¡ha! eso sí, sólo para la “cena del señor”, y después se retira.

También abundan las “iglesias” donde hay “cristos” sin cruz, flotando ridículamente en el vacío; y, además, que están muy lejos de representar a Jesucristo.

Las modernas y diabólicas representaciones del crucificado indignan; constituyen un ultraje que no harían los mahometanos a Mahoma ni los budistas a Buda. Pero el “católico” moderno admite “cristos” hechos con una peluca y cables de acero; crucifijos para llevar en el cuello que, son alambres retorcidos.

Lamentablemente, seguro que ya los habrá visto…; pero, de todos modos, no los publicamos para no contribuir al sacrilegio y la blasfemia.

¿No es todo eso propicio a la campaña de Satanás para pisotear a Cristo y a su Cruz?

Pregunten a un exorcista (si es que lo hay), si con tales crucifijos se puede llevar a cabo un exorcismo, cuando ante ellos no inspira ni una oración.

Así vamos caminando paulatinamente hacia el destierro del crucifijo.

Los más avanzados, los de la “Nueva teología”, como los kikos, que “celebran” en casas particulares, han acabado por desechar el crucifijo para esas extrañas “misas”.

Hoy rige la profanación de la Santa Cruz en todos los ámbitos.

Cada vez más la Cruz va dejando de ser un símbolo cristiano y sagrado; y su profanación y tergiversación no parece conmover ni indignar a nadie, ni a modernistas, ni a “tradicionalistas”…

La Cruz es llevada y traída como cualquier signo profano, que nada significa en ceremonias y actos donde no parece pueda tampoco tener cabida.

En estos días abundan los aretes en forma de cruz; se ha visto la cruz proyectada en programas de televisión, que no tienen nada de cristiano, al contrario, distan mucho de ser decentes.

¿No la han visto en la propaganda de insecticidas, en las “tumbas” de los insectos que estos matan? ¿No la han visto ya, en propaganda, en los “funerales” para perros?

La Cruz la traen impunemente los “Hippies”, los “Dark”, los “Punk”, tratando ellos de incorporarla a sus teorías, en sus reuniones, que están lejos de tener siquiera sentido moral o social.

¿Es que la Cruz ya no significa nada para los católicos? ¿Ya no nos pertenece, ya no nos dice nada; a tal punto que ha dejado de tener sentido, que somos incapaces de salir en su defensa y su rescate?

Además de las fingidas adoraciones de la Santa Cruz del Viernes Santo por parte de Ratzinger…; más allá del sacrílego “crucifijo” (el martillo y la hoz adornados con un Cristo crucificado) que Decimejorge aceptó como regalo de parte del presidente boliviano, Evo Morales…; dejando de lado la “cruz pectoral” de Bergoglio…; como si fuera poco todo esto, un blasfemo y extraño “crucifijo” parece haber despertado expresiones de inusitado interés y satisfacción tanto a los ojos de Ratzinger como a los de Bergoglio…

Ver Aquí el artículo de nuestro colaborador Jorge Doré.

Y se habla de que hoy estamos viendo los signos de los tiempos. ¡Qué tiempos nos esperan!

Lo dice el solo hecho de que nada parece decir al mundo este signo sagrado, y echado al olvido.

Este signo, que es el de la Cruz de Cristo, el único que significa algo, en medio de estos tiempos, no tardará mucho en volverse el camino de regreso, el único camino que es el verdadero para los hombres… EL CAMINO DEL CALVARIO.

Y así terminaba Monseñor Lefebvre una homilía: “Pidámoslo hoy de manera particular para estos queridos sacerdotes, para este querido Padre, a los Santos protectores del Poitou: en especial, a San Hilario, a Santa Radegunda, que tanto amó la Cruz, que fue ella quien trajo aquí, a esta tierra de Francia, la primera reliquia de la verdadera Cruz; ella amaba la Cruz y tenía una gran devoción por el Sacrificio de la Misa”…

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San Luis María Grignon de Montfort