JOSÉ MARÍA MORCILLO: LA ERA MESIÁNICA HA LLEGADO

Misterios de iniquidad

911: EL FINAL – QUE ES EL COMIENZO DE LA ERA MESIÁNICA

El rabino sefardita y trumpista de pro, Isaac Lasry, posa en Nueva York con el fondo del lugar de los atentados y añade a las fotografías de su facebook el lema “El final es el principio…..”

El mesías del católico neocón, Trump, un personaje empapado de sionismo y masonería hasta la coronilla; al que pastores como Viganò veneran como a un de San Luis de Francia.

DOS AUTO-DEMOLICIONES

El 4 de octubre de 1965, día anterior al Erev Yom Kippur (víspera del Yom Kippur), el iniciado Montini pronunciaba un afamado discurso ante la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Afamado por producirse con un lenguaje claramente masónico en el que reconocía la primacía de la sede mundialista y se ponía al servicio del nuevo orden iluminista. Montini encarnó como pocos el espíritu y la letra del concilio al hacer una cosa y sugerir la contraria, como cuando se escandalizaba porque la Iglesia estuviera experimentando un proceso de “auto-demolición”.

Casi 36 años más tarde, pocas semanas antes del Yom Kippur del año hebreo de 5762, a poca distancia de ese lugar, tenían lugar otros hechos que aceleraron la historia en el sentido que sus autores intelectuales habían decidido previamente: la demolición de las torres gemelas. Al igual que el conciliábulo encauzó el rumbo de la Iglesia de Cristo hacia su auto-negación y auto-humillación, pero no de modo espontáneo y carente de propósito, la destrucción de los dos gigantescos edificios ni fue casual ni carecía de una finalidad bien pergeñada.

Para la entrada en el tercer milenio de la era cristiana, otro infiltrado y usurpador de la sede de Pedro, en su afán por mendigar un lugar entre los gentiles justos, salía fiador ante el estado sionista de que la bimilenaria Iglesia de Cristo “…se siente profundamente afligida por el odio, los actos de persecución y las manifestaciones de antisemitismo dirigidos contra los judíos por cristianos en todos los tiempos y lugares.”

El mismo personaje, con pasaporte polaco, reiteraba ante el rabinato de Israel la humillación a la Tradición de dos mil años afirmando que “Personalmente, siempre he deseado ser contado entre los que trabajan, en ambas partes, por superar los antiguos prejuicios…” porque “Sois nuestros hermanos mayores”.

No hubiese sido necesario humillar tanto a la Iglesia Católica puesto que el proceso revolucionario incoado por Roncalli, y llevado a su paroxismo con Montini abjurando teatralmente hasta subastar su tiara, ya había abolido el Santo Sacrificio de la Misa e introducido el fuego y el humo de satanás al que tan cínicamente aludía Giovanni Battista.

CUANDO ENTRES A LA TIERRA DE ISRAEL O EL SUPREMACISMO CABALISTA

En el shabat inmediatamente anterior al 11 de septiembre de 2011, se había leído en todas las sinagogas del mundo la porción de la Torá que comienza con la exhortación “Ki tavó el haaretz”, haciendo referencia a los mandatos que Yahvé otorgó al pueblo hebreo y que Moisés recordó a las tribus antes de tomar posesión de la tierra que mana leche y miel.

El último libro de la Torá describe en estos versículos cómo Moisés ordena al pueblo dividirse según las tribus y ocupar las “montañas gemelas” del Garizim y Ebal, para impartir las bendiciones y maldiciones, con los levitas en el valle entre ambos. Se les recuerdan mandamientos como: “…..tú prestarás a muchos pueblos sin tomarles prestado.”

Al respecto de estos versículos, la traducción de Straubinger hace la siguiente anotación: No faltan quienes buscan en estas palabras una predicción del dominio mundial de la raza hebrea y las ven cumplidas en la posición actual de los judíos, su enorme influencia y superioridad financiera sobre otras naciones, pues con el dinero se puede estar siempre “encima” y nunca “debajo”. Y hasta se ganan las guerras. Sin embargo, no hay fundamento exegético para tal interpretación de la profecía. Es sólo una promesa condicional, cuya realización depende, según Moisés (versículo 14 s.) del fiel cumplimiento de la Ley antigua, la cual, como todos sabemos, es cumplida sólo en parte por los judíos modernos, si es que la cumplen. Pues les falta el centro del culto mosaico, el Templo y los sacrificios.

El discurso de Moisés tiene referencias escatológicas y proféticas que aluden al sitio y destrucción de Jerusalén a manos de los romanos. Se menciona que “Yahvé hará venir contra ti, desde lejos, desde los cabos de la tierra, con la rapidez del águila, una nación cuya lengua no entiendes, gente de aspecto feroz, que no tendrá respeto al anciano ni compasión del niño.”

“Con la rapidez del águila”, el avión de American Airlines chocó contra una de las torres.

EL 11-S, EL JUICIO DEL VIEJO MUNDO Y LA CREACIÓN DEL MUNDO MESIÁNICO

El cruento acto propagandístico del 11-S tenía lugar 7 días antes del Rosh Hashaná o año nuevo, el primer día del mes de Tishrei, en el que se hace sonar el shofar emulando el día del juicio y se recuerda la creación del mundo. Desde el Rosh Hashaná hasta el Yom Kippur tienen lugar los diez días temibles y a mediados del mismo mes en que acontecen esas dos fiestas, tiene lugar otra fiesta muy importante que se prolonga durante 7 días: sukkot, la fiesta de los tabernáculos que conmemora el éxodo del judío errante.

Los levitas de la asamblea de Naciones Unidas comenzaron también su año al frente de la cabeza de la sinarquía mundialista precisamente el 12 de septiembre, condenando el acto terrorista, eso sí, erróneamente atribuido a una secta islámica wahabita en Afganistán. El juicio de la superlogia condenó a Afganistán a sufrir la ira del pueblo elegido ya con los festejos del sukkot en marcha. El castigo a Afganistán comenzó proclamando la resolución 1373 del Consejo de Seguridad adoptada al día siguiente del Yom Kippur, el 28 de septiembre, exactamente 17 días después de los atentados.

La historia reciente nos enseña que no solamente Afganistán padecería el juicio del sanedrín iluminista; también Irak y por motivos parecidos Egipto, Túnez, Libia y Siria se verían arrastrados al infierno tramado por la inteligencia mosaica. Víctimas especiales de ese odio vengativo contra las naciones del mundo fueron los cristianos de todos estos países, cuyas comunidades se encuentran hoy diezmadas.

El estruendo del shofar, al igual que el estruendo del desplome de las torres, anuncia el comienzo de la nueva era mesiánica.

NUEVA YORK Y LA GRAN LOGIA DE BABILONIA

Mucho se ha hablado sobre la numerología del 11-S, pero primero vamos a indagar su verdadero significado.

Cuando el gran maestre Montini arengó a la sinarquía en la babilonia mundial llamada Nueva York, públicamente declaró que la luz y la salud de las naciones ya no era la Iglesia de Cristo sino el nuevo sanedrín mundialista: “….convencidos como estamos de que esta Organización representa el camino obligado de la civilización moderna y de la paz mundial.”

Frente a la promesa de indefectibilidad de la Iglesia de Cristo, Montini confiesa con entusiasmo de compañero de logia que “El edificio que habéis construido no deberá jamás derrumbarse, sino que debe perfeccionarse y adecuarse a las exigencias de la historia del mundo.”

La catolicidad como rasgo distintivo pertenece a la superlogia neoyorquina: “….permitidnos felicitaros por haber tenido el acierto de dar acceso a esta asamblea a los pueblos jóvenes, a los Estados recién llegados a la independencia y a la libertad nacionales, su presencia aquí es la prueba de la universalidad y de la magnanimidad que inspiran los principios de esta Institución.”

Montini tenía obviamente en su cabeza al pueblo de Israel, reunido de nuevo en la tierra prometida.

Montini reconocía de facto que la luz, el camino, la verdad, y la vida se hallaban, no más en la Iglesia de Cristo, sino en la Logia de logias del Hombre. La salud venía de la fraternidad y el pacifismo, y no de la milicia contra el mundo y el demonio.

Es obvio que, si Montini había rendido pleitesía a la religión del hombre e identificado Nueva York con la nueva Roma, faro de la civilización, maestra de la verdad y ombligo espiritual de la decadente civilización cristiana, de alguna forma, herir Nueva York equivalía en sentido traslaticio a golpear a la Roma decadente, sumergida en el humanismo cristiano desacralizado, que había desembocado, como el Rhin en el Tíber, en esa mefítica doctrina liberal de los derechos del hombre y la libertad, en concreto libertad religiosa.

En una admirable confesión de parte, Montini deja fluir su inspiración masónica reconociendo que se encuentra en una gran tenida de constructores a la mayor gloria del Gran Arquitecto e invita al género humano a ingresar como aprendiz: “Vosotros habéis cumplido, señores, y estáis cumpliendo una gran obra: Enseñar a los hombres la paz. Las Naciones Unidas son la gran escuela donde se recibe esta educación, y estamos aquí en el aula magna de esta escuela. Todo el que toma asiento aquí se convierte en alumno y llega a ser maestro en el arte de construir la paz. Y cuando salís de esta sala, el mundo os mira como a los arquitectos, los constructores de la paz.”

Podemos conjeturar que los dolores de parto de la era mesiánica, los talones del mesías, comenzaron cuando el fundamentalismo mosaico-cabalista decidió golpear primero a la sombra con la intención de más tarde, poder golpear definitivamente la realidad y destruir físicamente el reino idumeo de Roma. Lo más difícil, destruir el alma, ya se había hecho. Y el alma de la civilización post cristiana estaba encarnada en el liberalismo capitalista de la Nueva Amsterdam, cobijo, como la antigua, de marranos y proscritos por la gloriosa Cristiandad Hispánica.

San Pedro se refería en sus epístolas a la “Iglesia que está en Babilonia” por la Iglesia de Roma. De igual modo, la nueva iglesia de Roma estaba en la nueva Babilonia, capital del cosmopolitismo, la usura y la decadencia moral. Manhattan, el lugar sobre el que se edifica el nuevo templo de la humanidad significa en lengua india “isla de las muchas colinas”, evocando a Roma, la ciudad de las siete colinas.

YO SOY JOSÉ, VUESTRO HERMANO: LA CÁBALA DEL 911

Es de amplia difusión la anécdota que protagonizó el mentor en la iniciación de Montini, el craso Roncalli, quien se prosternó ante sus conraciales con compunción para balbucir aquello de “Yo soy José, vuestro hermano”, haciendo alarde de que había cumplido su misión de coronarse y ganarse la confianza del enemigo eterno.

Para la fecha en que se iba a producir la simbólica auto-demolición en la Babilonia neoyorquina, José había finalizado su misión y la Iglesia Católica estaba en manos de extranjeros ocupantes por lo que no era menester guardar ni las formas. José murió en Egipto a la edad de 110 años, los 110 pisos que tenía cada una de las torres que simbolizaban la Babilonia de los derechos humanos donde moraban las 12 tribus que sostenían la nueva iglesia surgida del conciliábulo. En esa efigie, la neoiglesia iba a ser materialmente demolida fruto de las maldiciones que pesaban sobre ella.

El número 110 se asocia en la cábala a la expresión “piedra angular” del versículo de Isaías: “He aquí que pondré en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, piedra angular preciosa, sólidamente asentada”. Metafóricamente, las torres que representaban los fundamentos del catolicismo liberal no eran lo suficientemente sólidas para resistir el impacto del águila que estaba encargada de ejecutar el castigo.

El número 220, la suma de los pisos de ambas torres, alude cabalísticamente a la expresión “fin de los días” del versículo de Daniel 12: 13: “Tú, empero, marcha hacia tu fin y descansa, y te levantarás para (recibir) tu herencia al fin de los días.” Asimismo, se asocia al lema Novus Ordo Seclorum.

Cuando José fue vendido como esclavo tenía 17 años, y ese fue su fin para reiniciar de nuevo. Desde su abandono en el pozo, José iba a convertirse en el hombre más influyente entre los enemigos de la nación hebrea. José fue liberado de su cautiverio en Egipto en Rosh Hashaná. Del pozo de destrucción, cuyo valor numérico es 911, José paso a lo alto de la pirámide, es decir a 7*17=119, valor que se asocia al eje vertical de la pirámide y que está relacionado con la masonería.

El número 17 reviste gran carga simbólica entre los iniciados en las sectas masónicas. Precisamente, la gran logia de las Naciones Unidas se encuentra en el distrito postal 10017 y transcurrieron prácticamente 17 años desde la fundación del estado de Israel, mandato de Naciones Unidas y declaración de independencia, hasta los viajes de Montini a Tierra Santa y Nueva York respectivamente. El patriarca Jacob vivió sus últimos 17 años en Egipto. El diluvio universal comenzó un 17 y terminó un 17. Como es bien sabido la masonería se fundó en 1717.

Montini se despidió de los capitostes del estado sionista con un “shalom, shalom”, después de recordar que los judíos eran “el pueblo de la Alianza”. Shalom fue también su obsesión en el discurso ante los compañeros de la logia onusina.

El 11 de septiembre de 2001 era el día en el que el calendario hebreo recuerda que Noe soltó la paloma y ésta regreso con un ramo de olivo en el pico. La corona, con los ramos de olivo rodeando una proyección del globo terráqueo dividido en 33 sectores, es precisamente el logotipo de la superlogia y templo de adoración al hombre, que constituyen las Naciones Unidas.

ROSH HASHANÁ Y 911: EL DÍA DE LA CREACIÓN Y EL DÍA DEL JUICIO

Cerca del edificio de Naciones Unidas en Manhattan, se encuentran algunos monumentos interesantes que permiten formarse una idea del ambiente masónico que envuelve el lugar.

En el mismo distrito postal 10017 se encuentra el “Ralph Bunche Park”, denominado así en honor al primer premio Nobel de la paz de raza negra, quien se había hecho acreedor de tal galardón por su labor en pro del reconocimiento del estado de Israel. Ralph Bunche fue designado mediador en el “conflicto” entre árabes y judíos después de que su antecesor en el cargo, Folke Bernadotte fuese asesinado por el grupo terrorista Stern, una organización judía amante de la paz como Irgún.

Posteriormente, Ralph Bunche estuvo envuelto en otros movimientos subversivos marxistoides camuflados como activismo por los derechos de los negros.

El estado sionista le debe, pues, mucho a la mediación de Ralph Bunche y sería interesante especular sobre cuánto de lo que los sionistas consiguieron de Ralph Bunche hubiera sido imposible para ellos lograrlo del asesinado Folke Bernadotte. Debía de ser mucho para que la muerte de este último mereciera otro atentado, que se sumaba a la larga lista de los ya perpetrados por Irgún y Stern, como por ejemplo el del hotel Rey David.

El elemento arquitectónico más célebre del “Ralph Bunche Park” es el muro con una inscripción que recoge parte de los siguientes versículos de Isaías: “Acontecerá en los últimos tiempos que el monte de la Casa de Yahvé será establecido en la cumbre de los montes, y se elevará sobre los collados; y acudirán a él todas las naciones. Y llegarán muchos pueblos y dirán: “¡Venid, subamos al monte de Yahvé, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos enseñará sus caminos, e iremos por sus sendas”; pues de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yahvé. El será árbitro entre las naciones, y juzgará a muchos pueblos; y de sus espadas forjarán rejas de arado, y de sus lanzas hoces. No alzará ya espada pueblo contra pueblo, ni aprenderán más la guerra.”

“……y de sus espadas forjarán rejas de arado, y de sus lanzas hoces. No alzará ya espada pueblo contra pueblo, ni aprenderán más la guerra.”

El Rosh Hashaná es el marco perfecto para la creación de un mundo nuevo bajo la jurisdicción de Sión, en el que el Mesías juzgará y castigará a las naciones que han humillado al pueblo elegido, como la madre del último juez de Israel, Samuel, fue humillada a causa de su esterilidad: “Sean aplastados los enemigos de Yahvé; desde los cielos tronará contra ellos. Yahvé juzgará los extremos de la tierra; a su Rey le dará el poder, y exaltará la frente de su Ungido.”

Samuel fue el juez que coronó al primer rey de Israel, al igual que la creación del hombre supone la coronación de la obra de Dios. La creación y el juicio, el fin y el principio se dan la mano en la festividad de Rosh Hashaná en la que, en los tiempos presentes, la corona anuncia que el pueblo elegido ya tiene un mesías que conduzca al pueblo reunido a la victoria total sobre las naciones con juicio severo.

La porción de la Torá de Ki Tavo evoca el juicio final cuando Dios separa a las ovejas de los cabritos y esta última parte del último libro de la Ley judía se completa con la elección de Josué como el caudillo sucesor de Moisés. El desplome de las torres gemelas es un acontecimiento sumamente evocativo del derrumbe de las murallas de Jericó al toque del shofar por parte de los ejércitos capitaneados por Josué.

Es sionismo, que nació del terrorismo más sanguinario, se erige en juez de los “terroristas del 11-S”

NO HE VENIDO A TRAER PAZ, SINO ESPADA

Monumento regalado por el comunismo soviético y que se exhibe junto al edificio de Naciones Unidas.

La radical separación entre el judaísmo y el cristianismo queda patente en el pasaje evangélico del sermón de la montaña en el que Cristo perfecciona la ley antigua porque es Dios y por tanto superior a Moisés en autoridad: “Oísteis que fue dicho a los antepasados ……….. Mas Yo os digo” La ley antigua reiterada en el episodio de los montes de Ebal y Garizim antes de tomar posesión de la tierra prometida, se contrapone a la Nueva Ley de Cristo enunciada en el sermón de la montaña.

Esto es lo que no pueden admitir las autoridades rabínicas y hace imposible el invocar cualquier parentesco espiritual entre judíos y cristianos.

La espada, que es lo mismo que la cruz, es lo que ha permitido a la civilización cristiana defender al débil de la usura y de la perversa explotación de los mezquinos y astutos. La espada es lo mismo que la cruz porque representa el sacrificio y la entrega que hace el fuerte por el que es débil, al blandirla contra los enemigos del Bien, la Verdad y la Belleza.

El monumento comunista que se exhibe frente a las Naciones Unidas en la Babilonia neoyorquina representa a la espada convirtiéndose en arado. Según la costumbre romana, el lugar sobre el que se erigía Jerusalén fue arado por una yunta de bueyes después de que la ciudad fuera asolada tras sofocar la rebelión de Shimon Bar Kojba, proclamado mesías.

Entre las imprecaciones leídas por Moisés al pueblo en las dos montañas gemelas, llama la atención en el contexto actual el que “Maldito serás en tu entrada, y maldito en tu salida” ya que “Te sitiará en todas las ciudades de tu país entero”, dado que, en el momento presente, somos sitiados en nuestras ciudades por las instrucciones emanadas del sanedrín mundialista con sede en la superlogia babilónica.

El tiempo señalado ha llegado y el enemigo ha puesto cerco a nuestras casas hasta privarnos del aire del que respiramos.

La festividad del Rosh Hashaná celebrada estos días abre la puerta a un año sabático muy propicio para llevar a cabo el gran reseteo que se propone la sinagoga de satanás.

De esto se tratará en ulteriores artículos.

Ahora conviene no olvidar que la puesta en escena del 11 de septiembre de hace 20 años no es sino un aviso de que el enemigo de la humanidad y homicida no cejará hasta poner cerco a la ciudad de Roma y arrasarla materialmente, porque espiritualmente ya ha sido doblegada.

Roma será cercada y destruida