PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

SANTA ANA

Madre de la Santísima Virgen María

(Conmemoración del Octavo Domingo de Pentecostés)

 

Introito

Gocémonos todos en el Señor al celebrar la festividad en honor de Santa Ana; de cuya solemnidad se alegran los Ángeles y alaban juntos al Hijo de Dios. De mi corazón desbordan faustas palabras, hablo de lo que hice para el Rey. Gloria Patri…

Colecta

Oh Dios, que te dignaste conceder a Santa Ana la gracia de merecer ser madre de la Madre de tu Unigénito Hijo; concédenos propicio a nosotros ser por Ti favorecidos con la protección de la Santa cuya solemnidad celebramos. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 8°

Te rogamos, Señor, nos concedas propicio la gracia de pensar y obrar siempre rectamente; para que, ya que sin ti no podemos subsistir, llevemos una vida conforme a tu voluntad. Por N.S.J.C.

Epístola.

(Del Libro de los Proverbios, 31, 10-31):

Una mujer fuerte, ¿quién podrá hallarla? Mucho mayor que de perlas es su precio. Confía en ella el corazón de su marido, el cual no tiene necesidad de tomar botín (a otros). Le hace siempre bien, y nunca mal, todos los días de su vida. Busca lana y lino y trabaja con la destreza de sus manos. Es como navío de mercader, trae de lejos su pan. Se levanta antes que amanezca, para distribuir la comida a su casa, y la tarea a sus criadas. Pone la mira en un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. Se tiñe de fortaleza, y arma de fuerza sus brazos. Ve gustosa las ricas ganancias; no se apaga su lámpara durante la noche. Aplica sus manos a la rueca; y sus dedos manejan el huso. Abre su mano al pobre, y la alarga al mendigo. No teme por su familia a causa de la nieve, pues todos los de su casa tienen vestidos forrados. Labra ella alfombras de fino lino; y púrpura es su vestido. Conocido en las puertas es su marido, cuando se sienta entre los senadores del país. Fabrica telas y las pone en venta, vende ceñidores al mercader. Fortaleza y gracia forman su traje, y está alegre ante el porvenir. Abre su boca con sabiduría, y la ley del amor gobierna su lengua. Vela sobre la conducta de su familia, y no come ociosa el pan. Se alzan sus hijos, y la llaman bendita. La ensalza también su marido: “Muchas hijas obraron proezas; pero tú superas a todas.” Engañosa es la belleza, y un soplo la hermosura. La mujer que teme a Yahvé, esa es digna de alabanza. Dadle del fruto de sus manos, y sus obras sean su alabanza ante el pueblo.

Gradual

Tú amaste la justicia y detestaste la maldad; por esto, oh Dios, el Dios tuyo te ungió con óleo de alegría.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. La gracia se ha derramado en tus labios, por eso Dios te ha bendecido para siempre. Aleluya

Evangelio

(Según San Mateo, 13, 44-52):

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo. También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas. Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase. Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos. Así será en la consumación del siglo. Saldrán los Ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto? Le dijeron: Si. Entonces, les dijo: Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo.

Ofertorio.

Hijas de reyes te honrarán; a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro, ricamente engalanada.

Secreta.

Te suplicamos, oh Señor, mires con ojos de bondad este sacrificio, a fin de que, por la intercesión de Santa Ana, que fue madre de la Madre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, nos sea provechoso para nuestra devoción y salud. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 8°

Te rogamos, Señor, aceptes los dones que te ofrecemos de tu largueza; para que estos sacrosantos Misterios, mediante la virtud de tu gracia, nos santifiquen en la presente vida y nos lleven a los sempiternos gozos. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de la Santísima Trinidad :

(por ser Domingo)

 Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Qui cum unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personæ, sed in unius Trinitate substantiæ. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione veræ, sempiternæque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur æqualitas. Quam laudant Angeli atque Archangeli, Cherubim quoque ac Seraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes

Sanctus Sanctus Sanctus…

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, oh Señor santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tú revelado, acerca de tu gloria, lo creemos igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro

Sanctus Sanctus Sanctus…

Comunión.

La gracia se ha derramado en tus labios; por eso Dios te ha bendecido para siempre y por todos los siglos.

Poscomunión.

Habiendo sido alimentados con los sacramentos celestiales, te rogamos, oh Señor Dios nuestro, que, por la intercesión de Santa Ana, que quisiste fuese la madre de la Madre de tu Hijo, merezcamos alcanzar la eterna salvación. Por N.S.J.C.

Conmemoración del Domingo 8°

Sírvanos, Señor, este celestial Misterio de reparación del alma y del cuerpo; a fin de que sintamos el efecto de aquello, cuyo culto hemos celebrado. Por N.S.J.C.

Último Evangelio del Domingo 8°

(San Lucas, XVI, 1-9)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Había un hombre rico, que tenía un mayordomo. Éste le fue denunciado como que dilapidaba sus bienes. Lo hizo venir y le dijo: “¿Qué es eso que oigo de ti? Da cuenta de tu administración, porque ya no puedes ser mayordomo.” Entonces el mayordomo se dijo dentro de sí mismo: “¿Qué voy a hacer, puesto que mi amo me quita la mayordomía? De cavar no soy capaz; mendigar me da vergüenza. Yo sé lo que voy a hacer, para que, cuando sea destituido de la mayordomía, me reciban en sus casas”. Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?” Y él contesto: “Cien barriles de aceite”. Le dijo: “Aquí tienes tu vale; siéntate en seguida y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Éste le dijo: “Cien medidas de trigo”. Le dijo: “Aquí tienes tu vale, escribe ochenta”. Y alabó el señor al inicuo mayordomo, porque había obrado sagazmente. Es que los hijos del siglo, en sus relaciones con los de su especie, son más listos que los hijos de la luz. Por lo cual Yo os digo, granjeaos amigos por medio de la inicua riqueza para que, cuando ella falte, os reciban en las moradas eternas.