JOSÉ MARÍA MORCILLO: VARIOS SOBRE UN MISMO TEMA…

Misterios de iniquidad

Continuación…

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Tercera Parte: Ver AQUÍ

DEMONIOS INCENDIARIOS Y ABORTISTAS

“Desde lo alto mandó Él un fuego que devora mis huesos, tendió una red a mis pies, me arrojó hacia atrás” (Lamentaciones 1: 13)

“En el ardor de su ira quebrantó todo el poderío de Israel; retiró su diestra frente al enemigo; encendió en Jacob un fuego ardiente que por todas partes devora” (Lamentaciones 2: 3)

“Yahvé ha apurado su furor, derramando su ardiente ira; encendió en Sión un fuego que ha devorado sus fundamentos” (Lamentaciones 4: 11)

Ni las iglesias arden espontáneamente, ni los bosques se queman por efecto del “calentamiento global”…

Todo forma parte del mismo ritual…

La gnosis cabalística es un instrumento de la magia, de la alquimia y de la invocación de poderes preternaturales. Según la teoría dualista-panteísta de la cábala, existen fuerzas del “otro lado”, “cáscaras de impureza”, “la senda oscura o de la mano izquierda”, etc., que constituyen otra manifestación de la divinidad y prueban la existencia de otros mundos creados y destruidos anteriormente por aquella.

Estas otras manifestaciones del dios de la cábala llevan asociadas una jerarquía de demonios que pueden ser invocados por los magos y alquimistas para acceder a un conocimiento no revelado por métodos más ortodoxos, dando satisfacción a ese afán luciferino de ser como dioses burlando cualquier límite o prohibición.

Este delirio de acceder a un conocimiento vedado y a un estado de conciencia superior es lo que proclaman abiertamente las múltiples asociaciones satanistas que se rebelan contra las arcaicas prohibiciones. En este mundo liberado de la represión cristiana, la liturgia y la moral vienen impuestas por estos rituales satánicos, bien explícitamente, bien en forma de religiosidad del tipo nueva era.

Dentro de ese “otro mundo”, el poder encargado de la justicia y la venganza es Golachab, regido, como ya se ha dicho, por el demonio Asmodeo, invocado en las misas negras.

Éste es el demonio del fuego, de la fosa de destrucción, poseedor de un poder destructivo y sanguinario, apodado también el incendiario.

Como las religiones paganas invocan a los demonios, esta interpretación cabalística de este poder demoníaco se corresponde cabalmente con el dios hindú Shiva, también dotado de un poder destructivo, y cuyas imágenes han sido vistas y fotografiadas en las reuniones de la sinarquía mundialista.

La pareja femenina de este demonio incendiario es Lilith, diosa de la lujuria, invocada en la gnosis sexual a través de rituales, especialmente aquellos que, además de placer, implican tormento y sufrimiento, como el sadomasoquismo. Lilith es llamada la madre de los abortos, porque desprecia el instinto de reproducción y lo transforma en un instinto individualista que promete la inmortalidad a través del ascenso personal mediante técnicas esotéricas como el Kundalini, practicadas en el yoga tántrico, para liberar la serpiente de fuego.

Los “prestigiosos” premios Princesa de Asturias reconocen la labor en favor del mundialismo satanista premiando a militantes abortistas e iluministas satánicos.

El juicio y la sentencia están consumados, y esta destrucción y devastación mediante el fuego son necesarias para el nuevo mundo y nuevo orden que los seguidores e invocadores de estos demonios necesitan.

Pero, a su vez, el fuego, como es señalado en el relato de Jeremías, es el agente destructor mediante el cual se lleva a cabo la venganza de Yahvé sobre su pueblo infiel por mano de idólatras.

Continuará…