JOSÉ MARÍA MORCILLO: LA ERA MESIÁNICA HA LLEGADO

Misterios de iniquidad

COMER, BEBER Y RESPIRAR EN LA ERA MESIÁNICA

Porque el reino de Dios no consiste en comer y beber, sino en justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14: 17).

Sin embargo, el Espíritu dice claramente que en posteriores tiempos habrá quienes apostatarán de la fe, prestando oídos a espíritus de engaño y a doctrinas de demonios, enseñadas por hipócritas impostores que, marcados a fuego en su propia conciencia, prohíben el casarse y el uso de manjares que Dios hizo para que con acción de gracias los tomen los que creen y han llegado al conocimiento de la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada hay desechable, con tal de que se tome con acción de gracias, pues queda santificado por medio de la Palabra de Dios y por la oración. (I Timoteo 4: 1-5).

La doctrina esotérica del judaísmo, conocida como cábala, constituye un sistema de tipo monista-panteísta en el que la divinidad se ha difundido en diferentes mundos a través de diez emanaciones que se encuentran organizadas jerárquicamente, y entre las cuales la corona constituye la más sublime.

Para la cábala, tras la caída de Adán, las chispas de la divinidad se dispersaron en el mundo físico a la manera en que un objeto de cristal cae al suelo y se hace añicos. Corresponde al hombre emprender una tarea de corrección y rectificación de ese mundo físico en el que vive, hasta reintegrarlo y reunificarlo.

No obstante, a pesar de ser un sistema monista, la cábala entraña un profundo dualismo puro-impuro, que está perfectamente definido en la halajá, y que afecta a la concepción misma del ser humano.

Los judíos, representantes del lado de la pureza y del monoteísmo estricto, son hijos de Abraham y de su pacto de la circuncisión, mientras que los gentiles, representantes de la multiplicidad de las 70 naciones, en su aspiración máxima de alcanzar un lugar entre los justos entre las naciones se relacionan con Noé.

Noé marchaba con Dios, pero Abraham marchaba delante de Dios, lo cual implica una superioridad moral del segundo respecto del primero. Abraham fue colmado de bendiciones mientras que Noé terminó emborrachándose con el fruto de la vid, que había plantado, afectado por el trauma del diluvio universal.

Para los cabalistas, Noé fue justo en su generación, es decir relativamente, pero su integridad no fue comparable a la de Abraham. Por eso mismo, los judíos han de ser luz para las naciones y llevarlas a la observancia de la Torá sometidas a la nación sagrada y apartada por Dios para ser un reino de sacerdotes.

El libro del Zohar, tratado cabalístico por excelencia, establece la separación absoluta entre el judío y los “idólatras de las naciones”:

De manera similar, en cuanto al “otro lado”: el espíritu que se encuentra en las naciones idólatras sale del reino de la impureza y no es, hablando propiamente, “hombre”. Por eso no se halla cubierto por ese nombre y no tiene parte en el mundo futuro. Su cuerpo, que es la vestidura de esa cosa impura, es carne impura y el espíritu es impuro dentro de la carne que viste. Por eso se llama “impuro”, y la vestidura no se llama hombre. Los seres inferiores que se componen con ese espíritu asumen formas que se visten en otra vestidura, tales como las formas de los animales impuros, respecto de los cuales la Ley dice: “Esto es impuro para ti”, como el cerdo y los pájaros impuros y las bestias de este lado.

Todo este preámbulo podría parecer irrelevante y ajeno a la vida del hombre moderno, mundanizado y alejado de la teología. Pero que le parezca irrelevante no quiere decir que no le afecte hasta en los más mínimos detalles de su vida. La sociedad ha dejado de lado la teología. pero el enemigo no ha renunciado a la suya y, por tal razón, sus maquinaciones se hacen indetectables al aparentar la forma de problemas de otra índole (sanitarios, alimentarios, económicos, sociales, etc.).

La redención y el consumo de carne

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Sello de carne artificial denominada Ethica Meat, de la empresa Biotech Foods

Está prohibido que un ignorante coma carne (Talmud, Tratado de Pesajim 49b)

La transgresión adánica introdujo la corrupción en el hombre y en el mundo animal. Según el esoterismo cabalista, antes de su caída el ser humano era vegetariano ya que los animales se encontraban a un nivel espiritual similar al de los hombres y su alma (nefesh) era muy semejante, con lo cual existía la prohibición de matar animales: “He aquí que Yo os doy toda planta portadora de semilla sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto de árbol con semilla, para que os sirvan de alimento.

Conforme se produce la degradación de la naturaleza tras la desobediencia de Adán, esa semejanza se va disipando y se agranda la separación entre el ser humano y la bestia, entremezclándose el bien y el mal. El diluvio universal supone la primera rectificación de ese mundo malogrado, pero Noé fracasa parcialmente y no restituye la divina presencia. Por eso se otorga a la humanidad la dispensa de que: “Todo lo que se mueve y tiene vida, os servirá de alimento. Como ya la hierba verde, así os lo entrego todo. Pero no comeréis la carne con su vida, es decir, con su sangre”.

A partir de ese decreto divino el hombre éticamente guiado utiliza la ingesta de carne para rectificar (separar) el bien del mal, reintegrar las chispas de la divinidad y elevar el alma animal a un nivel superior. Pero, el judío puede separar el bien del mal únicamente de los animales puros, no así de los impuros porque al ingerirlos su alma se corrompería y perdería toda su santidad. Por eso fue necesario el pacto de la Torá, para preservar la santidad de Israel.

Colaborar con la redención y traer al mesías impone rectificar y perfeccionar el mundo, reuniendo y liberando las chispas de la divinidad atrapadas en el mundo material para que la divinidad recupere su unidad a través de la corona, en un proceso de ascensión inverso al que motivó la caída.

El hombre se hace uno con aquello que come y la tarea de rectificar mediante la comida implica reconectar todo con el origen, elevando su nivel espiritual. Por tanto, el consumo de carne estaría permitido en tanto en cuanto el que lo consume pueda elevar el nivel de la carne consumida. Lo contrario supondría desaprovechar esas chispas de la divinidad presentes en el animal y evitar su reunificación con el infinito.

El altar es la mesa y la mesa es el altar

Una de las satánicas novedades del Concilio Vaticano II, perpetrado por los iniciados Roncalli y Montini, y que ha herido de muerte a la Iglesia fundada por Cristo, ha sido la transformación del Santo Sacrificio de la Misa en una vulgar comilona. Lo que se explica a continuación ahonda más en este misterio de iniquidad puesto que la perversión del sacrificio instituido por Nuestro Señor no ha llevado sino a la sacralización de otra serie de supersticiones y errores, dando lugar a la nueva religión mundialista del Anticristo.

Sin duda, la cábala tuvo su momento de esplendor en Sefarad, donde “sabios” como Moisés de León o Najmánides se convirtieron en referentes de esta doctrina esotérica. Después de la expulsión, sefarditas asentados en Safed (Galilea) entonces bajo dominio turco, entre los que destaca Isaac Luria, continuaron profundizando en el esoterismo judío. La cábala luriana, una de las versiones más populares de la cábala en la actualidad, trata ampliamente la cuestión de rectificar el mundo material a través de la comida.

Al comer, debemos evitar con gran esmero el comer como los animales. Ellos no distinguen entre el bien y el mal. Por eso nuestros Sabios dijeron: “la mesa es comparada al altar. “porque el altar tenía dos funciones. La primera era mostrar al pecador que merecería morir, pero Hashem acepta el sacrificio de un animal en su lugar. La segunda es separar entre las partes del animal que se incineran y ascienden a Hashem, y las partes del animal que deben ser consumidas por los Cohanim, para corregir el pecado de Adam separando el bien del mal. También la mesa expía los pecados, ya que pueden existir almas reencarnadas que podrían llegar a su mesa en la comida o bebida, incluso en el agua. Quien come y bebe es piadoso y erudito de Torá, los corregirá. Lo contrario sucede si el que come es perverso o ignorante.

Como ya se ha dicho, comer es un medio de superar la multiplicidad y reunificar lo material para retornarlo al origen a través de uno mismo. De modo opuesto, el animal no come, sino que desgarra y hace múltiple. La cábala busca rectificar la naturaleza caída, despedazada y alejada de su origen en la unidad: Oye, Israel: Yahvé, nuestro Dios, Yahvé es uno solo.

El ser humano se engríe sin límites en las sociedades apóstatas entregadas a la superchería cabalista, a pesar de ser relegado por ella a la categoría de mero animal:

Por eso está prohibido que un ignorante coma carne, por ser considerado animal, y cuando su alma reencarnare en animal terminará su rectificación como animal. Entonces, ¿con qué derecho un animal es consumido por otro animal para quedar en el mismo nivel?

El agua y la rectificación

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En hebreo la palabra naturaleza tiene el mismo valor numérico que la palabra Elokim, el Creador Todopoderoso, confirmando la tesis panteísta de la cábala de que las chispas sagradas están presentes en el mundo material.

La naturaleza pertenece al pueblo elegido que tiene la capacidad de devolver la presencia divina al mundo material mediante el proceso de corrección (elevación). He ahí el interés por el que todos estos activistas climáticos y enemigos de la humanidad, en realidad tontos útiles de los maestros cabalistas que se ocultan entre las sombras, se empeñan en que no desperdiciemos los recursos naturales.

La cábala luriana, de moda entre famosos como Madonna y lady Gaga, profesa supersticiones y fábulas como las relatadas por los sabios de Safed:

No existe un pozo o fuente de agua que no contenga muchas almas reencarnadas. Al igual que el piadoso recibe ayuda de otras almas piadosas que lo previenen del pecado, así también, cuando alguien bebe esa agua, un alma perversa puede entrar en su cuerpo sin que tenga el poder de rectificarlo. Esta alma es capaz de causarle pecar gravemente.

Respirar en la era mesiánica

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Si no estamos autorizados a redimir la naturaleza participando de la ingesta de carne o simplemente bebiendo agua, podríamos preguntarnos, ¿qué derecho tenemos a respirar?, puesto que la divinidad o almas reencarnadas también estarían presentes en el aire.

Estas palabras del santón de la secta jasídica, Najmán de Breslov, nos aclaran la duda:

Este es el concepto de reencarnación de las almas. Cuando una persona anhela algo y luego expresa su anhelo con el aire (aliento) de su boca, entonces se crea el alma. Esta alma, el “espíritu que habla”, viaja en el aire y llega a otra persona. Despierta el anhelo en esta otra persona, y acorde con el anhelo / el alma / el “espíritu hablante”, la persona despierta.

Si el anhelo viene de un justo a un hombre malvado, entonces el malvado se despierta con pensamientos de arrepentimiento, como en, “hay hombres malvados a quienes les sucede según las obras de los justos”. Pero si es lo contrario, entonces ocurre lo contrario. Todo depende del aliento de su boca, que es el alma.

Además, el aire puro ha sido tomado de las naciones para dárselo al pueblo elegido:

Y se sabe que el aire de la tierra de las naciones es impuro, mientras que el aire de la tierra de Israel es santo y puro, porque el Santo lo tomó de las manos de las naciones y nos lo dio. Pero [en] la tierra de las naciones — estando fuera de la Tierra — allí, el aire es impuro.

Conclusión

En la mentalidad desacralizada del hombre moderno, la seudociencia ocupa el lugar de la teología. La nueva clase sacerdotal de la tecnocracia totalitaria (los expertos) revisten sus decisiones con el disfraz de progreso y tecnología. Pero entre bambalinas actúan las mismas fuerzas contra las que antaño el hombre se había refugiado bajo el amparo de la Santa Madre de Dios y la Iglesia fundada por su hijo Jesucristo.

El modernismo es el compendio de todas las herejías, y el mal se esconde bajo la máscara del progreso para ocultar las mismas maldades de siempre. Dice la sentencia que “La tradición es un conjunto de soluciones para problemas a menudo olvidados. Desháganse de la solución y el problema retornará.” Pero no sólo retorna, sino que regresa fortalecido como los demonios.

“Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, recorre los lugares áridos, buscando reposo, pero no lo halla. Entonces se dice: “Voy a volver a mi casa, de donde salí”. A su llegada, la encuentra desocupada, barrida y adornada. Entonces se va a tomar consigo otros siete espíritus aún más malos que él; entran y se aposentan allí, y el estado último de ese hombre viene a ser peor que el primero.”