PARA SANTIFICAR EL DOMINGO-FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Conmemoración del Decimotercer Domingo de Pentecostés

Novena al inmaculado corazon de maria dia 7

Introito

Lleguémonos confiados al trono de la gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el momento oportuno. Exhaló mi corazón una palabra buena; digo yo: mis obras son para el Rey. Gloria al Padre…

Colecta

Oh Dios omnipotente y eterno, que preparaste en el Corazón de la Bienaventurada Virgen María una morada digna del Espíritu Santo; concédenos propicio que, celebrando devotamente la fiesta de su Inmaculado Corazón, podamos vivir según tu Sacratísimo Corazón. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración del Decimotercer Domingo

Omnipotente y sempiterno Dios, danos aumento de fe, esperanza y caridad; y, para que merezcamos alcanzar lo que prometes, haz que amemos lo que nos mandas. Por NSJC…

Epístola.

(Libro del Eclesiástico 24: 23-31):

Yo, como la vid, di frutos de suave olor; y mis flores son frutos de gloria y de honestidad. Yo soy Madre del amor hermoso, y del temor, y de la sabiduría, y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad, en mí toda la esperanza de vida y de virtud. ¡Venid a mí todos los que me deseáis, y saciaos de mis frutos! porque mi espíritu es más dulce que la miel, y mi heredad más suave que el panal; mi memoria durará por todas las generaciones de los siglos. Los que me comen tendrán todavía hambre, y los que me beben tendrán todavía sed. El que me escucha, no será confundido; y aquellos que obran por mí, no pecarán. Los que me den a conocer, conseguirán la vida eterna.

Gradual

Se regocijará mi corazón en tu Salvador; cantaré al Señor por los bienes que me ha hecho y alabaré el nombre del Altísimo. Recordarán tu nombre de generación en generación, por lo cual los pueblos te alabarán eternamente.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Mi alma glorifica al Señor; y mi espíritu se regocijó en Dios, mi Salvador, Aleluya.

Evangelio

(Evangelio según San Juan 19, 25-27):

En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver, pues, Jesús a su Madre y al discípulo amado que estaba allí presente, dice a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora la recibió el discípulo en su casa.

Credo.

Ofertorio.

Mi espíritu se regocijó en Dios, mi Salvador, porque ha hecho en mí grandes cosas el que es poderoso; y su nombre es santo.

Secreta.

Al ofrecer, Señor, a tu divina majestad el Cordero inmaculado, te pedimos que inflame nuestro corazón aquel divino amor que abrasó de un modo inefable el Corazón de la santísima Virgen.

Conmemoración del Decimotercer Domingo

Mira, Señor, propicio a tu pueblo, mira propicio estos dones; para que, aplacado con esta oblación, nos otorgues el perdón y nos concedas lo demás que te pedimos. Por NSJC…

Prefacio

Prefacio de la Santísima Virgen María:

Latín

Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Et te in Assumptione beatæ Mariæ semper Virginis collaudare, benedicere et prædicare. Quæ et Unigenitum tuum sancti Spiritus obumbratione concepit: et virginitatis gloria permanente, lumen æternum mundo effudit, Iesum Christum Dominum nostrum.

Per quem maiestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti iubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la Asunción de la bienaventurada siempre Virgen María, que habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor.

Por Quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Comunión.

Dijo Jesús a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora la recibió el discípulo en su casa.

Poscomunión.

Confortados con el don divino de la Comunión, te suplicamos, Señor, encarecidamente que, por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, de cuyo Inmaculado Corazón hemos celebrado la festividad, nos libres de los peligros de la vida presente, para que consigamos los gozos de la eterna.

Conmemoración del Decimotercer Domingo

Recibidos, Señor, estos celestiales Sacramentos, te suplicamos hagas que adelantemos en el camino de la eterna redención. Por NSJC…

Evangelio del Decimotercer Domingo

(San Lucas, 17, 11-19): En aquel tiempo, yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, diez hombres leprosos vinieron a su encuentro, los cuales se detuvieron a la distancia, y, levantando la voz, clamaron: Maestro Jesús, ten misericordia de nosotros. Viéndolos, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús dándole gracias, y éste era samaritano. Entonces Jesús dijo: ¿No fueron limpiados los diez? ¿Y los nueve dónde están? ¿No hubo quien volviese a dar gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado.