PARA SANTIFICAR EL DOMINGO-ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Conmemoración del XII Domingo de Pentecostés

Assumptione B. M. V.

Introito

Apareció en el cielo una gran señal: Una mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque portentos ha obrado. Gloria al Padre…

Colecta

Omnipotente y sempiterno Dios, que elevaste en cuerpo y alma a la gloria celeste a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, te pedimos nos concedas que, teniendo siempre fijos los pensamientos en las cosas eternas, merezcamos gozar de su misma gloria. Por el mismo NSJC…

Conmemoración del XII Domingo de Pentecostés

Omnipotente y misericordioso Dios, de cuyo don procede el que tus fieles te sirvan digna y laudablemente, concédenos, te suplicamos, que corramos sin tropiezo a la consecución de tus promesas. Por NSJC.

Epístola.

(Judit, XIII, 22-25; XV, 10)

El Señor te ha bendecido, dándote su poder; pues por medio de ti ha aniquilado a nuestros enemigos. Bendita eres del Señor, Dios Altísimo, oh hija, sobre todas las mujeres de la tierra. Bendito sea el Señor, creador del cielo y de la tierra, que ha dirigido tu mano para cortar la cabeza del caudillo de nuestros enemigos. Hoy ha hecho Él tan célebre tu nombre, que no cesarán de pregonar tus alabanzas los hombres, que conservarán para siempre la memoria del poder del Señor; pues has expuesto tu vida por tu pueblo, viendo las angustias y la tribulación de tu gente, y nos has salvado de la ruina, acudiendo a nuestro Dios. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú la honra de nuestro pueblo.

Gradual

Oye, hija, y mira, inclina tus oídos, que se prendará el rey de tu hermosura. Toda hermosa entra la hija del rey, sus vestidos son de brocado de oro.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. María ha sido elevada al cielo; se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya.

Evangelio

(San Lucas, I, 41-50)

En aquel tiempo: Llena Isabel del Espíritu Santo levantó la voz con gran clamor y dijo: Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí el que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí que como sonó la voz de tu salutación en mis oídos, dio un salto de alborozo el niño en mi seno. Y dichosa la que creyó que tendrán cumplimiento las cosas que le han sido dichas de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y se regocijó mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Pues, he aquí que desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones; porque hizo en mi favor grandes cosas el Poderoso y cuyo nombre es Santo; y su misericordia por generaciones y generaciones, para con aquellos que le temen.

Credo.

Ofertorio.

Enemistades pondré entre ti y la mujer y entre tu descendencia y su descendencia.

Secreta.

Suba hasta Ti, oh Señor, nuestra devota oblación, y que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, exaltada al cielo, nuestros corazones encendidos por la caridad aspiren hacia Ti cumplidamente. Por NSJC…

Conmemoración del XII Domingo de Pentecostés

Te suplicamos, Señor, mires propicio las hostias que ofrecemos en los santos altares, para que, alcanzándonos el perdón, den honor a tu nombre. Por NSJC…

Prefacio

Prefacio de la Santísima Virgen María:

Latín

Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Et te in Assumptione beatæ Mariæ semper Virginis collaudare, benedicere et prædicare. Quæ et Unigenitum tuum sancti Spiritus obumbratione concepit: et virginitatis gloria permanente, lumen æternum mundo effudit, Iesum Christum Dominum nostrum.

Per quem maiestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti iubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la Asunción de la bienaventurada siempre Virgen María, que habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor.

Por Quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Comunión.

Me llamarán dichosa todas las generaciones, porque hizo en mi favor grandes cosas el Todopoderoso.

Poscomunión.

Recibidos, Señor, los sacramentos de la salud, concédenos que, por los méritos y la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, exaltada al cielo, seamos conducidos a la gloria de la resurrección. Por NSJC…

Conmemoración del XII Domingo de Pentecostés

Te suplicamos, Señor, hagas que nos vivifique la santa participación de este Misterio, y nos sirva a la vez de expiación y defensa. Por NSJC…

Evangelio del XII Domingo de Pentecostés

(San Lucas, X, 23-37)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y quisieron oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. Se levantó entonces un doctor de la Ley y, para enredarlo le dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para lograr la herencia de la vida eterna?” Le respondió: “En la Ley, ¿qué está escrito? ¿Cómo lees?” Y él replicó diciendo: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.” Le dijo Jesús: “Has respondido justamente. Haz esto y vivirás.” Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús repuso diciendo: “Un hombre, bajando de Jerusalén a Jericó, vino a dar entre salteadores, los cuales, después de haberlo despojado y cubierto de heridas, se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, un sacerdote iba bajando por ese camino; lo vio y pasó de largo. Un levita llegó asimismo delante de ese sitio; lo vio y pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de viaje, llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció de él; y acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; luego, poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo condujo a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios los dio al posadero y le dijo: “Ten cuidado de él, todo lo que gastares de más, yo te lo reembolsaré a mi vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de los bandoleros?” Respondió: “El que se apiadó de él.” Y Jesús le dijo: “Ve, y haz tú lo mismo.”

Introito

Gradual

Aleluya

OFERTORIO

COMUNION