San Juan de Ávila

SECRETOS ENTRE EL ALMA Y DIOS

   i Oh Cruz, hazme lugar y recibe mi cuerpo, y deja el de mi Señor!.

  Ensanchate Corona, para que pueda yo ahí poner mi cabeza.

  Dejad clavos, esas manos inocentes y atravesad mi corazón y llagadlo de compasión y amor.

   i Oh amante Señor!, embriagad nuestros corazones con éste vino de tu amor, abrázalos con ese fuego, y hiérelos con esa saeta de tu amor.

  ¿ Que le falta a esa cruz, para ser una espiritual ballesta, pues así hiere los corazones?.

  Esta Santa Cruz, es el madero, y ese cuerpo extendido y brazos tan estirados; la cuerda y la abertura de ese costado son la nuez, donde se pone la saeta de amor;

porque de ahí salga a herir el corazón.

  Desarmadose ha la ballesta y me ha herido el corazón.

  Ahora sepa todo el mundo, que tengo el corazón herido.

  Corazón mío, ¿ cómo te guarecerás? No hay remedio ninguno que te cure, sino morir.  

  Cuándo yo, mi  Buen Jesús, veo como de tu costado sale el hierro de la lanza.

  Esa lanza es una saeta de amor que me traspasa, y de tal manera hiere mi corazón, que no deja en él parte alguna que no me penetre.

  ¿ Que haz hecho, Amor Dulcísimo, que haz querido hacer en mi corazón?.

   Vine aquí para curarme y me haz herido, vine aquí para que me enseñases a vivir y me haces loco.

  i Oh sapientísima locura, no me vea yo jamás sin ti.