ELAINE JORDAN: LA VIRTUD REPRESENTADA EN LA NATURALEZA

Conservando los restos

LA FRUTILLA

SÍMBOLO DE PERFECCIÓN Y RECTITUD

La frutilla decora un manuscrito

Existe amplia evidencia de que el arte medieval está impregnado de simbolismo y que cada objeto tiene su propio significado particular.

Ciertos símbolos se originaron en las Sagradas Escrituras; así es como la Cruz, el Pez y la Espina se transmitieron a través de la tradición católica.

Otros se desarrollaron gradualmente en los ambientes católicos medievales, que remitían todo lo creado al Creador, buscando encontrar su imagen y el significado impreso en cada roca, flor, árbol y animal.

De este modo, la rosa representaba majestad y pureza; el clavel, además de su distinción natural, también simbolizaba los clavos de la Crucifixión por la forma de su cáliz; el león representaba la realeza y el coraje.

Me sorprendió recientemente cuando un amigo me dijo que los medievales consideraban a la frutilla un símbolo de la tentación sexual debido a sus muchas semillas y su olor efímero, que apenas se recuerda después de pasar, lo que refleja la naturaleza pasajera de los placeres terrenales.

Esta explicación no deriva de la tradición medieval, sino de cábalas de tono misterioso y oculto, que reflejan la mentalidad corrupta de ciertas zonas europeas que generaron el protestantismo, y describen una prefigura del horrible mundo del arte moderno actual.

Para salvar la reputación de la frutilla, que decora con encanto las páginas de muchos manuscritos medievales, busqué el simbolismo que tenía para el hombre de la Edad Media.

En un libro de 450 páginas, titulado simplemente La frutilla, del renombrado horticultor George M. Darrow, encontré todo lo que necesitaba para confirmar mi corazonada de que, de hecho, en la tradición católica, la frutilla nunca fue considerada una fruta voluptuosa o malvada, sino algo bastante inocente y bueno.

Las frutillas representan los buenos frutos del hombre justo

Muy temprano en el arte y la tradición medievales encontramos la planta de frutilla del Paraíso Terrenal. Esto probablemente se deriva de un pasaje de Ovidio (Metamorfosis), quien dice que en la Edad de Oro la tierra proporcionó espontáneamente frutos para que el hombre los disfrutara, y nombra a la frutilla como una de estas delicias saludables.

Las frutillas adornan escenas de Pentecostés y San Miguel venciendo al diablo

En la década de 1300, es común encontrar frutillas representadas en el arte italiano, flamenco y alemán, así como en miniaturas inglesas, como símbolo de perfecta rectitud. ¿Por qué? Porque, nos dice el Símbolo-Fibel, el hombre medieval creía que la frutilla era una cura para las enfermedades depresivas; por tanto, su presencia sugiere los poderes curativos de Cristo que nos conducen a la salvación eterna.

Además, significa “pensamiento noble y modestia, porque, aunque brilla por su color y fragancia, no obstante, se inclina humildemente hacia la tierra” (Darrow, pág. 13)

“Su hoja, dividida en tres, es un recordatorio de la Santísima Trinidad. Los frutos, apuntando hacia abajo, son las gotas de Sangre de Cristo, y los cinco pétalos de su flor blanca representan sus cinco Llagas”. (ibídem).

San Francisco de Sales, que consideraba que la virtud está representada en la naturaleza, habla de la naturaleza justa e incorruptible de la frutilla, intacta de cualquier veneno que la rodea:

“Los entendidos en agricultura admiran la fresca inocencia y la pureza de las pequeñas frutillas, porque, aunque se arrastran sobre la tierra y están continuamente holladas por serpientes, lagartos y otras alimañas venenosas, no reciben ningún contagio del veneno, ni adquieren ninguna cualidad maligna; signo de que no tienen afinidad con el veneno. Tales son las virtudes humanas que, a pesar de hallarse en un corazón bajo, terrenal y muy ocupado por el pecado, sin embargo, no están infectadas de ninguna manera de su malicia, siendo como son de una naturaleza tan pura e inocente que no puede ser corrompidas por el contacto de la iniquidad” (Tratado del Amor de Dios, Libro XI, Capítulo 2).

De esta manera, la frutilla nos recuerda al hombre virtuoso, que no se deja influir por la malicia del pecado que le rodea.

Por lo tanto, como símbolo de perfección y rectitud, los canteros medievales tallaron diseños de frutilla en los altares y alrededor de las cimas de los pilares de las iglesias y catedrales.

La ornamentación de estas magníficas catedrales e iglesias cantaba la admiración medieval por la naturaleza, un aprecio por todas las delicias de la primavera: guirnaldas de flores, serpenteantes hilos de hiedra y la codiciada fraise des bois (frutilla de los bosques) con sus frutos rojos y flores blancas.

Virgen fecunda, en flor y fruto al mismo tiempo

En particular, encontramos la frutilla en pinturas que representan a Nuestra Señora, en los bordes de las páginas de libros de oraciones y en los volúmenes del Oficio Divino, especialmente en escenas con la Virgen y Cristo.

La virgen de las frutillas

A veces forman parte del fondo, como en la encantadora pintura alemana que rinde homenaje a la humilde fruta de su nombre, La Virgen de las Frutillas.

La frutilla simboliza a Nuestra Señora como la “Virgen fecunda”, que permanece en flor y da fruto al mismo tiempo.

Por su color rojo, la frutilla también alude a la Pasión de Cristo, mientras que las flores blancas de la planta se refieren a la pureza y humildad de la Virgen.

Los artistas del Renacimiento también aplicaron la frutilla en muchas pinturas de Nuestra Señora.

En el Jardín del Paraíso, una pintura de principios del siglo XV, encontramos a Nuestra Señora rodeada de flores y frutas, todos símbolos marianos. Entre esos frutos está la humilde frutilla, alimento de las almas benditas en el Cielo.

Así, esta dulce baya significa no solo la felicidad del Jardín del Edén, sino también de las almas benditas en el Cielo, que son fruto de Nuestra Señora y, por tanto, crecen alrededor de sus pies.

Sólo hay una excepción a esta regla de la frutilla como símbolo mariano en el arte del Jardín del Paraíso, nos dice Darrow; y esa es su representación en el extraño y complicado tríptico de Bosch; donde el pintor representa la frutilla junto con la uva, la cereza y manzana, como signo de voluptuosidad.

Claramente, esto no es una expresión del inocente espíritu artístico medieval. Lo que encontramos allí, más bien, es el simbolismo oscuro y oculto que vivió en la imaginación torturada de Bosch.

Por tanto, concluimos que la reputación de la aromática y dulce frutilla dulce. Su simbolismo medieval está firmemente asentado en reflejar la fecunda virginidad de Nuestra Señora y la justa perfección de aquellos Bienaventurados que disfrutan de su compañía en la dicha celestial.

Fuente: https://www.traditioninaction.org/religious/f035_Strawberry.htm