NO SE TRATA SÓLO DE PAÑUELOS

EL ASEDIO ENEMIGO

 

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Parece que en Argentina, el frio de invierno, además de congelar muchos cerebros, trajo la moda del ya muy tristemente conocido pañuelo “verde rabioso”.

Los que lo exhiben están expectantes de lo que pasará el 8 de Agosto, día en que, lamentablemente, sesionará, una vez más, el senado y votará para legalizar o no el asesinato de los niños por nacer…, lo cual no puede quedar al arbitrio de un voto.

¿Expectantes? ¡Están poseídos por un odio satánico!

¿Qué no puede admitir lo que afirmo?

Lea…, y reflexione…:

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Y no son casos aislados…; téngalo por seguro…
Por eso es de temer que vienen a por todo… Porque ahora, que está próxima la primavera, el pañuelo que se avecina es el “naranja divergente”…, y seguramente el pedido de una reforma constitucional…

 

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Si se tratara sólo de Jorge Mario Bergoglio y sus secuaces… ¡Pero, no! Los revolucionarios saben bien que no se trata de personas… Ellos van a por todo…

Por eso, bien sabemos que la realidad es otra:

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Y una vez lograda de iure tal separación, vendrá también la que, por ahora, el velo oculta: la judería soberana…

 

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Y mientras tanto en el medio oriente… Israel se declara por ley un Estado exclusivamente judío.

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El Parlamento israelí adoptó este jueves una ley que define Israel como el «Estado nación del pueblo judío».

La ley, adoptada tras largas horas de debate y por 62 votos a favor y 55 en contra, estipula, entre otras cosas, que el hebreo se convierte en la única lengua oficial de Israel, un estatuto que compartía anteriormente con el árabe, y afirma que «los asentamientos judíos (en Israel) son de interés nacional».

Proclama asimismo que Jerusalén es la capital de Israel «completa y unida», es decir incluyendo la parte oriental de la ciudad anexada.

El texto define «el Estado de Israel como el Estado nacional del pueblo judío donde este aplica su derecho natural, cultural, religioso, histórico así como su derecho a la autodeterminación».

El artículo más controvertido, que mencionaba la posibilidad de crear localidades exclusivamente reservadas para los judíos, lo cual excluía a los ciudadanos árabes israelíes, fue objeto de una enmienda.

El texto enmendado afirma que «el Estado considera que el desarrollo de los asentamientos judíos es de interés nacional, y que el Estado tomará medidas para alentar, hacer avanzar y servir a dicho interés».

La formulación inicial levantó numerosas críticas, entre ellas, del presidente Reuven Rivlin, del fiscal general Avishai Mandelblit y de la delegación de la Unión Europea en Israel, que denunciaron el carácter discriminatorio del texto.

El nuevo artículo, más impreciso, recibió fuertes críticas de la oposición. El diputado árabe Ayman Odeh enarboló durante el debate una bandera negra en la tribuna para dar testimonio de «la muerte de nuestra democracia».

Otro diputado árabe, Yusef Jabareen, afirmó que esta ley alentaba «no solo la discriminación sino también el racismo, y perpetuará el estatuto de inferioridad de los árabes en Israel». El Estado hebreo actúa como «un movimiento judío y colonial, que prosigue la judaización de la tierra y continúa robando los derechos de sus propietarios».

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, celebró esa votación. «Es un momento decisivo en la historia del Estado de Israel que inscribe en el mármol nuestra lengua, nuestro himno y nuestra bandera», proclamó tras el voto.

Durante los debates, el diputado del Likud –el partido de Netanyahu–, Avi Dichter, el ponente de la ley, dijo a los diputados árabes: «Ustedes no estaban aquí antes que nosotros y no se quedarán aquí después que nosotros. Hemos aprobado esta ley fundamental para impedir la mínima voluntad o tentativa de transformar el Estado de Israel en una nación para todos sus ciudadanos».

El texto aprobado entra en la categoría de las leyes fundamentales que hacen de Constitución en Israel.

¡Las conclusiones son más que obvias!

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