MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Geruncio, obispo y confesor.
Cuando los bárbaros del norte, capitaneados por su rey Odoacro invadieron la Italia, era san Geruncio arzobispo de Milan. En aquella general devastación quedó esta ciudad casi arruinada, y lo hubiera tal vez quedado enteramente, si las virtudes, el valor, y los admirables esfuerzos del santo pastor no hubiesen contenido de un modo milagroso a aquellas hordas salvajes. Su constancia y la suavidad de sus palabras ablandaron aquellos fieros corazones; y tuvo la dicha de ver antes de su muerte, aumentada considerablemente su grey con un número muy crecido de ostrogodos convertidos.
Geruncio murió por los últimos años del siglo V, dejando a la Iglesia de Milan con los gérmenes mas preciosos de cristiana fecundidad.
Leyenda de oro
DR. José Palau

