MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
SAN EULAMPIO, y SANTA EULAMPIA, MÁRTIRES.
Estos dos santos eran hermanos, naturales de Nicomedia, y educados en la religión cristiana desde su infancia.
Eulampio era joven, de ilustre linaje, de hermosa presencia y de vasta instrucción, con cuyas dotes se captaba la atención y el respeto de cuantos le conocían. Indignado por la conducta sacrílega de sus paisanos, salió de la ciudad y se retiró a un desierto para consagrarse a Dios, libre de los escollos del mundo.
Pasado algún tiempo en aquel santo retiro unos paganos encontraron en él a Eulampio y lo condujeron a la ciudad, donde se le mandó que adorase la estatua de Júpiter; pero él se negó abiertamente, diciendo que prefería la muerte a semejante profanación. En seguida empezaron los gentiles a atormentar al glorioso confesor, lo cual, sabiéndolo su hermana, la virgen Eulampia, corrió al lugar del suplicio, y atravesando por en medio del tropel fue a abrazar a su hermano, y quiso hacerse compañera suya en la pelea. Ambos fueron metidos en una caldera de aceite hirviendo; mas como de ella saliesen sin recibir daño alguno, fueron degollados para alcanzar la palma de su martirio, juntamente con otros doscientos que al ver aquel milagro se habían convertido a la fe.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

