NOVENA A SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE, Apóstol del Sagrado Corazón

 

LA ARMADURA DE DIOS

Su fiesta el 17 de Octubre

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¡Oh Señor! A quien ingrato he ofendido, y misericordioso habéis dilatado el castigo que merecían tantas culpas, poned el colmo a tantas bondades: lavad mi alma con la sangre y agua preciosísimas que brotan de vuestro Costado; borrad esas manchas que la afean y ofenden vuestra mirada amorosa. Las lloro con todo mi corazón, y más quisiera haber muerto en la lucha por conservar vuestro amor y vuestra gracia, que haberos ofendido. Perdonadme, Jesús mío, lavadme y quedaré más blanco que la nieve; cread en mí un corazón nuevo y será todo para Vos.
Amén.

Oración

Adorable Trinidad, os damos gracias por todos los favores con que os dignasteis enriquecer a vuestra sierva la Bienaventurada Margarita María, y por intercesión de la misma os pedimos las gracias que deseamos conseguir en esta Novena.
Padre Eterno, yo os ofrezco el Corazón de Jesús, vuestro Hijo muy amado, como se os ofrece El mismo en sacrificio. Recibid por mí esta ofrenda juntamente con todos los afectos y movimientos de ese Corazón Sagrado. Son todos míos, puesto que se inmola por mí, y no deseo tener en adelante más deseos que los suyos. Recibidlos en satisfacción de mis pecados y en acción de gracias por todos vuestros beneficios. Recibidlos para que por sus méritos nos concedáis a todos las gracias que necesitamos durante la vida y especialmente la gracia de la perseverancia final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y de alabanza que ofrecemos a vuestra divina Majestad, porque sólo por el Corazón de Jesús sois honrado y glorificado dignamente.
Amén.

 
DÍA SEGUNDO

¡Oh Bienaventurada Margarita María, que al sólo nombre de pecado quedabas traspasada del más profundo dolor! Consígueme a mí y a todos los pecadores un grande aborrecimiento al pecado y  la gracia de no contristar ya jamás al Corazón amabilísimo de Jesús con mis infidelidades; y lo que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma.
Amén
Pater, Ave y Gloria

 
Lectura sacada de los escritos de la Santa

Creo que nada podéis hacer que gane más la amistad del Sagrado Corazón de nuestro buen Maestro y que os haga más agradable en su presencia que el ser muy dulce y humilde, pero con una dulzura y humildad que os haga estar sumisa a todos y sufrir en silencio, estar alegremente y de buen grado las pequeñas humillaciones y mortificaciones que os vinieren, sin excusaros ni quejaros, pensando siempre que merecéis mucho más, reprimiendo valerosamente los sentimientos de la naturaleza inmortificada.
Cuando os vinieren deseos de excusaros, decid interiormente: “Jesús era inocente, y callaba cuando le acusaban, y yo que he sido tantas veces criminal, ¿osaré justificarme?”
Amad y honrad a los que os humillan o mortifiquen, mirándolos como vuestros mayores bienhechores. El Sagrado Corazón tendrá para vosotros un particular cuidado y amor si os mantenéis dentro de vosotros mismos, haciéndoos dulces y humildes en sufrir con constancia las contradicciones y humillaciones que son tanto más sensibles cuando más pequeñas sean en apariencias.
Vuestro empeño debe ser decir con resolución: “He aquí la hora de humillarme y de manifestar a Dios mi amor. (Avisos particulares)

 

Consejo Práctico de la Santa

No conservéis jamás frialdad alguna con el prójimo, porque el Sagrado Corazón la tendrá con vosotros si lo hacéis así.

Se pide la gracia que se desea

V. Ruega por nosotros Santa Margarita María.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

 
Oración

¡Oh Dios que por una bondad inefable quisisteis manifestar a los hombres los inmensos bienes que en tiempo y eternidad conseguirán por la devoción al Corazón de Jesucristo vuestro Divino Hijo, y os valisteis de vuestra sierva Santa Margarita María para darlo a conocer; os suplico me concedáis por su intercesión que yo la practique amando y desagraviando al Corazón Divino, para que sirviéndoos fielmente durante mi vida, logre poseeros en la bienaventuranza, donde vivís y  reináis con el Hijo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.