¿Qué queréis, Sacerdotes como éste, consciente de su juramento antimodernista o los «travestidos» al modernismo conciliar?
Sermón del P. Michell Koller de la FSSPX en Francia
TRADUCCION AL ESPAÑOL Y RESALTADOS DE RADIO CRISTIANDAD (GRACIAS ANDRÉS)
Sermón del Padre Michel Koller
Del Distrito de Francia de la FSSPX
Prior de Clermont Ferrand
Queridos fieles:
En lugar de dar hoy un sermón, me gustaría compartir con ustedes mis ideas sobre la situación actual, con el fin de ayudarles en sus propias reflexiones, tal como las hago yo mismo.
Como la mayoría de ustedes saben, habrá esta semana documentos firmados en Roma para reconocer a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X , dándole una Prelatura Personal, es decir, que vamos a depender directamente del Papa.
Ante la gravedad de este acto, soy consciente de que el día de mi bautismo, el día de mi confirmación y, en particular, el día de mi ordenación sacerdotal, recibí los medios para mantener mi fe.
El primer deber era estudiar mi fe. Segundo deber: poner mi fe en práctica. En tercer lugar el deber de defender mi fe contra el error.
Hoy mi fe está en peligro. Yo, queridos fieles, no quiero hoy recordar toda la historia de todo lo que nos ha llevado a la firma de un acuerdo, me permito citar los textos y exponer algunos comentarios breves sobre ellos, para que se den cuenta de todo lo que está en juego con ese acuerdo.
Y que luego cada uno puede ser capaz, después de la reflexión y la meditación, de extraer las consecuencias y actuar convenientemente.
La primera frase que me gustaría comentar es una frase escrita por Monseñor Fellay, el 14 de abril de 2012, enviada a los otros tres obispos de la Fraternidad San Pío X, los cuales habían mostrado una firme oposición a cualquier acuerdo con Roma.
De esta carta comento una sola frase: «Por el bien común de la sociedad, preferiríamos nuestro «status quo» actual de una situación provisional, pero Roma no está dispuesta a tolerar esa situación por más tiempo”.
Queridos fieles, esta frase es sumamente grave en sus consecuencias, ya que saben, tanto como yo, que todo padre de familia tiene el deber primario de salvaguardar el bienestar de su familia. El jefe de una empresa tiene el deber primario de salvaguardar el bienestar de su negocio y, por lo mismo, el superior de una comunidad religiosa.
Pero aquí queda claro que se antepone al bien común de la sociedad, de quedarse en la situación actual, el apartarse del bien común de esa sociedad.
Por supuesto, uno puede legítimamente preguntarse, si Monseñor Fellay está haciendo esto, ¿no será que percibe un cambio favorable por parte de Roma? Y si ese fuera el caso, ¿sería bueno y oportuno estar más cerca del Papa?
Queridos fieles, aquellos de ustedes que han estudiado un poco el problema, si ha habido un cambio, ya sea en la Curia Romana o en el Papa Benedicto XVI, ¿se habrían producido estos hechos?
Cuando el Motu Proprio del 7 de julio de 2007 se promulgó la liberación de la misa tridentina tuvieron el cuidado de examinar las intenciones de su autor al observar lo que iba a hacer. ¿Es cierto que el Motu Proprio liberó la misa tradicional? ¿Acaso no estaba canonizada a perpetuidad? Si se quiere, hubo un poco de permisividad en la Iglesia.
Sin embargo, es bueno recordar que el 21 de octubre de 2007, el Papa hizo el encuentro interreligioso de Nápoles; el 2008, en abril, visitó la sinagoga de Nueva York. Como ustedes saben, no era para admirar la arquitectura, sino por otra razón mucho más grave. También en 2008 se trasladó a Sydney participando en su liturgia inculturada y en un ritual pagano, que había sido introducido en la misma, en su presencia. En mayo de 2009, visitó la Cúpula de la Mezquita de la Roca en Jerusalén. Por supuesto que tampoco era para admirar la arquitectura, sino para rezar. Todavía en 2009, el mismo día, asistió al ritual judío en el muro de las lamentaciones, que es algo que sólo los Judíos hacen, pero ese día también lo hizo él. En enero de 2010 realizó una visita a la Sinagoga de Roma, en marzo 2010 participó activamente en un servicio luterano en Roma y en mayo de 2011 vino la beatificación escandalosa de Juan Pablo II. En octubre de 2011 la repetición del escándalo de Asís, donde no sólo se juntaron religiones de todo tipo con ateos, sino que también fueron capaces no sólo de expresar su torcida fe, sino por supuesto, dieron su punto de vista respecto a ella.
Tantas cosas, mis queridos fieles, han empañado esta primavera en la Iglesia, que debería haber sido el resultado de este Motu Proprio.
Se podría añadir una multitud de palabras, pero nos limitaremos a los hechos que acabamos de referir.
Sus actos son muy graves ante Dios porque él está pecando principalmente contra el primer mandamiento, pero al igual que él, están pecando por sus actos los que quieren pactar con él.
Como dijo Monseñor Lefebvre, él ha continuado en el trabajo de destronar a nuestro Señor Jesucristo.
Por supuesto, mis queridos fieles, algunos de ustedes que han estado alimentando una gran esperanza, diciendo que no hay que atender a las cosas malas que hace, ya que nos está extendiendo su mano, ellos están allí.
Bueno, queridos fieles, respondo con las palabras del mismo Monseñor Fellay: «La firma de un acuerdo con Roma tendrá consecuencias y entre ellas, he aquí algunos ejemplos: (sólo estoy citando a Monseñor Fellay, lo pueden encontrar en el diario oficial de la Casa General de la Sociedad de San Pío X, Nº 256, en un artículo titulado: Entrevista con Mons. Fellay respecto a nuestra actitud hacia Roma. Estas no son mis palabras, y yo insisto, queridos fieles, que tenemos que considerar las consecuencias de tal acto).
Entre las muchas preguntas que fueron formuladas a Monseñor Fellay, vaya la siguiente: Una prelatura personal es la estructura canónica que Usted ha indicado en declaraciones recientes. Ahora bien, en el Código, el canon Nº 297 requiere no sólo informar sino también obtener el permiso de los obispos diocesanos para fundar una obra en su territorio. Si bien es claro que cualquier reconocimiento canónico preservará nuestro apostolado en su estado actual, ¿está Ud. dispuesto a aceptar que las obras futuras no sean posibles sino con el permiso del obispo en las diócesis donde la Fraternidad San Pío X no está actualmente presente?
Respuesta de Monseñor Fellay: Sigue siendo cierto —como lo es el derecho de la Iglesia— que para abrir una nueva capilla o fundar una nueva obra, sería necesario contar con el permiso del Ordinario del lugar. Por supuesto, hemos mostrado a Roma como nuestra situación actual es difícil en las diócesis, y Roma sigue trabajando en ello. Aquí o allá, esta dificultad será real, pero ¿desde cuándo la vida es sin dificultades?
Seamos pues claros, mis queridos fieles, que a partir de la fecha de la firma del documento, cada capilla, cada acción individual en una diócesis tendrá que tener el permiso del obispo local.
Aún mejor, o peor aún, otra pregunta a Monseñor Fellay: Una vez más, si hay reconocimiento canónico ¿le dará la oportunidad a los cardenales de la Curia, o a los obispos, de visitar nuestras capillas, celebrar la Misa, administrar las confirmaciones, tal vez incluso de conferir las ordenaciones en los seminarios?
Respuesta: Los obispos favorables a la Tradición, los cardenales conservadores van a acercarse. Hay todo un desarrollo a prever, sin conocer los detalles específicos.
(¡Vamos hacia adelante, en la incertidumbre, pero al menos vamos adelante!)
Y sin duda también habrá dificultades, que es bastante normal. No hay duda de que van a venir a visitarnos, pero para trabajar de forma más precisa, como la celebración de la Misa o la ordenación, esto dependerá de las circunstancias.
Por lo tanto, mis queridos fieles, ustedes vera aquí a Monseñor Simón Hipólito, tal vez incluso para la confirmación. Que tengan buena suerte.
Ahora bien, algunos me dirán, sí, pero aún así, no hay que exagerar, hay algunos buenos obispos que hoy no están con nosotros. La respuesta una vez más, no depende de mí, sino de los propios obispos diocesanos.
En cuanto a la integración de la Fraternidad San Pío X en las diócesis, esto es lo que los obispos de Francia han dicho, y cito: «¿El reconocimiento de la Fraternidad San Pío X cambiará la situación en las diócesis? Muchos obispos no lo creen, sólo piensan que antes estaban marginados y eran ilegales, de aquí en adelante continuarán marginados aunque legales. Al igual que los municipios otorgan legalmente un pedazo de tierra a los gitanos que antes la ocupaban de manera ilegal. Gracias por lo de «ilegal», gracias por lo de «gitanos», gracias por el «pedazo de tierra». Me acordaré de eso.
Un pequeño detalle que se dice, y que dicho sea de paso, en este artículo que no es de la Fraternidad San Pío X, ni yo mismo, sino la iglesia moderna, en relación con la Misa del Motu Proprio que es la Misa de San Pío V, que fue autorizada, como si necesitase una autorización por el Papa con el llamado Motu Proprio, que los fieles tenían la posibilidad de asistir a esta misa.
El artículo continúa a través de cada diócesis. No voy a leer todo, no es necesario. En la diócesis de Poicy y Armante, la aplicación del texto de Benedicto XVI fue bloqueada. En París, Monseñor Vignt-trois no permitirá la misa en San Esteban en el distrito quinto, a pesar de una demanda local fuerte. En la diócesis de Vanne, en el este, Monseñor Centaine ha hecho caso omiso al Motu Proprio. En Reims, Monseñor Thierry siempre ha sido conocido como uno de los peores enemigos de cualquier tipo de contaminación tradicional (gracias por lo de «contaminación») del clero diocesano. Él no permitirá la misa semanal en la Catedral de la ciudad. Aquí en la diócesis de Clermont Monseñor Simon dijo al Padre Hipólito Chabria, lamentablemente fallecido, conozco esto directamente del Padre Chabria, la Misa tradicional en la región de Auvernia se celebrará siempre y cuando la Fraternidad San Pío X esté presente aquí. Tan pronto como hayan desaparecido de allí ya no habrá misa tradicional.
Mis queridos amigos, la firma nos ha golpeado. Sí, y hablo sobre todo aquí para la vieja guardia, que han luchado durante 40 años, buscando un lugar para la misa, refugiándose en los garajes, lugares inhóspitos, fueron criticados, condenados, señalados como los transgresores de la iglesia modernista. ¿Han luchado durante 40 años para nada? ¿Para hacer una alianza ahora con aquellos que no han cambiado ni un ápice?
Es como cuando se ha pedido recientemente a un soldado que ha combatido en Vietnam, y le hubieran hecho la pregunta: ¿vas a votar por François Hollande, por los comunistas? Yo no les daré la respuesta, ya que es la respuesta de un soldado de verdad. Era impensable para este soldado apoyar a los comunistas después de haber luchado, poner en riesgo su vida, de hecho, cientos, miles de sus compañeros han muerto a causa del comunismo.
Y yo les digo también a ustedes, personalmente, he luchado durante treinta años contra el modernismo, y yo estaba presente en la muerte de varios de los hermanos que eran despreciados por los obispos, por los Papas, y ahora ¿quieren que yo haga un acuerdo con esa gente?
Ustedes, o algunos de ustedes, son libres de emporcarse en el lodo, pero háganlo sin mí.
Así que, mis queridos amigos, en resumen, me gustaría darles una serie de principios cortos. Queridos fieles, pueden estar a favor o en contra de los acuerdos. Pero hay una cosa que ustedes y yo tenemos que hacer: considerar los principios de la fe.
En primer lugar permítanme recordarles lo que el Padre Confesor Barielle, profesor de Ecône, dijo de Monseñor Lefebvre: «Era un hombre de fe y ayudó a la Fraternidad San Pío X, providencialmente, dándoles los ejercicios espirituales de San Ignacio. Esto es lo que escribió en 1982. Estoy escribiendo esto para que sirva como una lección para todos. El día en que la FSSPX abandone el espíritu y las reglas de su fundador se perderá. Más que eso, todos nuestros hermanos, que a partir de ahora se alejen, pronto juzgarán al fundador y sus principios, no dudando en quitar de la Sociedad la enseñanza tradicional de la Iglesia y la Misa instituida por nuestro Señor Jesucristo.”
Mis amigos, no ha habido excepciones a lo que el Padre escribió. Todas las personas, sin excepción, que han criticado a Monseñor Lefebvre y que han hecho una alianza con Roma, todos ellos sin excepción han tenido que tragar el Concilio Vaticano II y sus errores, así como la nueva misa.
¿Cuál es entonces el espíritu del fundador? No olvidéis nunca, queridos fieles, y esto es lo que el Padre Barielle me dijo: Monseñor Lefebvre recibió la gracia de fundar la FSSPX. Ninguno de los otros miembros tiene esa gracia. Han recibido la gracia de seguir a Monseñor. El trabajo de Lefebvre. Si queremos cambiar la gracia que Monseñor Lefebvre recibió, vamos a estar haciendo otra cosa y nos caerán encima. Lo que hizo Monseñor Lefebvre, en eso es en lo que hay confiar y esos son los principios que hay que meditar.
El 27 de noviembre de 1988, después de las consagraciones episcopales, Monseñor Lefebvre había sido excomulgado por Roma modernista, esto es lo que dijo: La verdadera oposición, fundamental entre Roma y nosotros es el reino de Nuestro Señor Jesucristo. Él reinará, dice San Pablo, Nuestro Señor vino a reinar. Ellos dicen que no y nosotros le decimos que sí a todos los Papas. ¿Qué hacían los misioneros durante tantos años?, predicar que Jesucristo es el verdadero Señor, se lo predicaban a los paganos para convertirlos. Y ahora tenemos que parar y decir a los paganos que su religión es buena, que con cualquier religión se pueden salvar, siempre y cuando sean «buenos» budistas, «buenos» musulmanes o «buenos» paganos. Es por lo que nunca se puede estar de acuerdo con Roma, porque obedecemos a nuestro Señor Jesucristo cuando dijo a los Apóstoles: id a enseñar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Es por eso que no es de extrañar que no podamos estar de acuerdo con Roma. No es posible siempre y cuando Roma no recobre la fe en el reino de nuestro Señor Jesucristo. Es porque predican que todas las religiones son «buenas», no podemos aceptar lo que va contra la fe católica.
Unos meses más tarde, pero todavía en 1988, Monseñor dijo:
tenemos que estar decididos a no hacer ningún acuerdo, tanto con respecto a los sedevacantistas, como con los que quieren someterse a la autoridad eclesiástica. Deseamos permanecer unidos a nuestro Señor Jesucristo. Ahora, el Vaticano II ha destronado a nuestro Señor. Queremos permanecer fieles a nuestro Señor, Rey, Príncipe y Regente de todo el mundo. No podemos cambiar nada en esa línea de acción. Del mismo modo, cuando nos preguntan cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma reconozca la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo. Nunca podemos estar de acuerdo con los que destronaron a Nuestro Señor. El día en que reconozcan de nuevo a Nuestro Señor, Rey de las Naciones, no será a nosotros que regresarán, sino que volverán a la Iglesia, donde permanecemos.
Eso, mis queridos fieles, es lo que yo podría firmar hoy.
El día de mi ordenación sacerdotal, he firmado el juramento anti-modernista, es decir, que juré para pelear contra ese error que es la síntesis de todos los errores de acuerdo con las palabras de San Pío X. No sólo firmé, sino que mi firma no se retractará, incluso si me echan de las iglesias que hemos construido. A la Fraternidad San Pío X me adhiero totalmente, pero a la sociedad que es anti-modernista, que seguirá y voy a seguir en ella. Y eso durante toda mi vida, ¡hasta mi muerte!
Y para terminar me gustaría afirmar que he vivido durante muchos años con un santo sacerdote que se llamaba Padre La Praz, quien ofreció su vida y todos sus sufrimientos, no sólo por la Iglesia, sino por la FSSPX. Y sé que esto es un hecho, después de haber hablado con él sobre eso, muchas, muchas veces con este santo sacerdote, yo sé que él nunca habría firmado cualquier otra cosa que no sea el juramento anti-modernista.
Ya en 1990, el Padre La Praz me dijo que se había dado cuenta de que había mala gente que se había infiltrado en la Fraternidad San Pío X, de la misma manera que se hizo en el Concilio Vaticano II. Lo hemos notificado a los responsables, y lo único que recibimos a cambio fue una paliza con el báculo.
Pero eso no importa, nosotros continuaremos esta lucha, porque hemos firmado, porque amamos a la Iglesia, la Iglesia verdadera.
Vamos a continuar esta lucha con todos aquellos que quieran luchar con nosotros.
Gracias a Dios, queridos fieles, estamos trabajando para el cielo y no para tal o cual obispo, o tal o cual Papa.
Estoy trabajando para Cristo Rey y para nadie más.
Hay que decirlo, hacer que se repita.
Lo digo y os bendigo. Amén.
