Con conmemoración del XX Domingo de Pentecostés
PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA
Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.
En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y Basilio Méramo.
A continuación, los propios del:
MATERNIDAD DIVINA DE MARÍA SANTÍSIMA
Con conmemoración del XX Domingo de Pentecostés
Introito
Sabed que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha obrado maravillas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo….
Colecta
Oh Dios, que, anunciándolo el Ángel, quisiste que tu Verbo encarnase en el seno de la Virgen Santa María; concede a los que Te rogamos que, pues la creemos verdadera Madre de Dios, seamos ayudados por su valimiento delante de Ti. Por N.S.J.C.
Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés
Os rogamos, Señor, concedáis benigno a vuestros fieles el perdón y la paz, a fin de que a la vez se purifiquen de todas sus manchas, y os sirvan con tranquilidad de espíritu. Por N.S.J.C.
Epístola.
(Del Libro del Ecesiástico, 24: 23-31):
Como la vid di pimpollos de suave olor, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del bello amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad; en mí toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que os halláis presos de mi amor, y saciaos de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y más suave que el panal de miel mi herencia. Se hará memoria de mí en toda la serie de los siglos. Los que de mí comen, tienen siempre hambre de mí, y tienen siempre sed los que de mí beben. El que me escucha, jamás tendrá de qué avergonzarse; y los que se guían por mí, no pecarán. Los que me esclarecen, obtendrán la vida eterna.
Gradual
De la raíz de Jesé retoñará un renuevo; de su tronco brotará una flor. Y sobre él reposará el Espíritu del Señor.
Aleluya.
Aleluya, aleluya. Oh Virgen Madre de Dios, el que no cabe en todo el orbe se encerró en tus entrañas, al hacerse hombre. Aleluya.
Evangelio
(Del Evangelio según San Lucas, 2: 43-51):
Sus padres iban cada año a Jerusalén, por la fiesta de Pascua. Cuando Jesús tuvo doce años, subieron, según la costumbre de la fiesta; mas a su regreso, cumplidos los días, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Pensando que Él estaba en la caravana, hicieron una jornada de camino, y lo buscaron entre los parientes y conocidos. Como no lo hallaron, se volvieron a Jerusalén en su busca; y, al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos e interrogándolos; y todos los que lo oían, estaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron admirados y le dijo su Madre: “¿Por qué has hecho así con nosotros? Tu padre y yo te estábamos buscando con angustia.” Les respondió: “¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que conviene que Yo esté en lo de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron las palabras que les habló. Y bajó con ellos y volvió a Nazaret, y estaba sometido a ellos.
Ofertorio.
Estando desposada María, la Madre de Jesús, con José, se halló haber concebido del Espíritu Santo.
Secreta.
Haz, oh Señor, que por tu gracia y por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, Madre de tu Unigénito, nos sirva este sacrificio para conseguir la prosperidad y la paz en esta vida y en la eterna. Por N.S.J.C.
Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés
Os rogamos, Señor, que estos misterios nos sean remedio celestial, y purifiquen de toda suerte de vicios nuestros corazones. Por Nuestro Señor Jesucristo… Por N.S.J.C.
Prefacio
Prefacio de la Santísima Virgen María:
Latín
Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Et te in Ferstivitate beatæ Mariæ semper Virginis collaudare, benedicere et prædicare. Quæ et Unigenitum tuum sancti Spiritus obumbratione concepit: et virginitatis gloria permanente, lumen æternum mundo effudit, Iesum Christum Dominum nostrum.
Per quem maiestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti iubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Castellano
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la Fiesta de la bienaventurada siempre Virgen María, que habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor.
Por Quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:
Sanctus Sanctus Sanctus…
Comunión.
Benditas las entrañas de la Virgen María, que llevaron al Hijo del Eterno Padre.
Poscomunión.
Haz, oh Señor, que esta Comunión nos purifique de nuestros pecados, y que, por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, nos haga participar del remedio celestial. Por N.S.J.C.
Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés
Para que seamos dignos, oh Señor, de vuestros sagrados dones, os rogamos nos hagáis obedecer siempre a vuestros mandamientos. Por N.S.J.C.
Último Evangelio, tomado del Evangelio del XX Domingo de Pentecostés
(Continuación del Santo Evangelio según San Juan, IV, 46-53) En aquel tiempo: Había en Cafarnaúm un señor de la corte, que tenía un hijo enfermo. Este tal, habiendo oído decir que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a encontrarle, suplicándole que bajase desde Caná a Cafarnaúm a curar a su hijo que estaba muriéndose. Pero Jesús le respondió: Vosotros si no veis milagros y prodigios no creéis. Le instaba el de la corte: Ven, Señor, antes que muera mi hijo. Le dice Jesús: Anda, que tu hijo está bueno. Creyó aquel hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se marchó. Yendo ya hacia su casa, le salieron al encuentro los criados, notificándole que su hijo estaba ya bueno. Les preguntó a qué hora había sentido mejoría. Y le respondieron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. Reflexionó el padre que aquélla era la hora misma en que Jesús le dijo: Tu hijo está bueno; y así creyó él y toda su familia.

