JORGE DORE -POESIA

COMO ESPINA

Señor, yo que he incrustado más espinas

en Tus sienes –mis faltas lacerantes–,

que he añadido más clavos en Tus palmas,

que te he dado a beber hiel con vinagre,

—

yo que he chasqueado mi brutal flagelo 

contra la mansedumbre de Tu carne,

que he arrancado Tu túnica inconsútil

y derramado Tu preciosa sangre,

—

yo que te he desdeñado tantas veces

mientras Tú has persistido en rescatarme

quizás porque me has visto entre algarrobos

tan lejos de la casa de mi Padre;

—

yo que en pozos infectos he buscado

inútiles remedios a mis males,

que he despreciado tantas altas luces

deseosas de poder iluminarme…

—

caigo al fin a los pies del crucifijo

con el alma dispuesta a recobrarte,

fatigado por tantas concesiones

a las futilidades que me hacen

—

esclavo de la muerte. Y te suplico

que me hagas el favor de perdonarme…

¡aunque debas sacarme de la tumba

donde hoy, sin paz, suspiro por amarte!