EL EQUIPO DE REDACCIÓN TRABAJA PARA USTED: ¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO?

Mirando al mundo

DUODÉCIMA PARTE

CONCLUSIÓN

INVITACIÓN A UNA MIRADA MÁS ELEVADA

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Decíamos ayer que vincularíamos todos los temas; pero, en realidad, el hilo de la historia está sugerido de acuerdo con el orden en que fuimos tratando los contenidos.

* Noticias falsas, censuras y malas interpretaciones de las profecías:

Ante la novedad de la cuarentena mundial, que nos sorprende e interrumpe nuestra vida cotidiana, los medios oficiales imponen el terror, y las redes sociales se convierten en la compañía y desahogo de los que empiezan a vislumbrar que hay algo más encerrado detrás de estos eventos, y comienzan a difundirlo. Se esparcen informaciones sueltas. Creyentes y no creyentes idean teorías apocalípticas, interpretando lo que nunca se detuvieron a estudiar pero que ahora les urge saber.

* El virus y la mentira:

Los medios siguen mintiendo. Aquel magnate, que para muchos aparece como el visionario de lo que nos sucedería, para otros es el mentor de la situación actual.

* Amenazas y más miedo:

Ante el descubrimiento de las mentiras empiezan las amenazas de más virus y más enfermedades. Los medios siguen infundiendo el pánico.

* El virus como medio para algo mayor:

Se vislumbra que la finalidad del virus es la imposición de vacunas y dispositivos para control de la población a favor de la implantación de un nuevo orden mundial. La parte de la humanidad que se enteró de los acontecimientos acepta la declaración de guerra.

* Los bandos:

Se dan a conocer los nombres de los integrantes del bando que quiere imponer el NOM que pertenecen a una élite económica y de poder, y aparece el bando que está luchando por impedirlo, que pertenece a la misma élite.

* La guerra de desinformación:

Los resultados parciales de la batalla entre los cabecillas de cada bando se esparcen por los medios y las redes. El apoyo de los soldados es completamente virtual.

* Las diferentes posturas ante los acontecimientos mundiales:

La mayoría de la población no se ha enterado de esta guerra y lo único que ansía es volver a la normalidad, pero vivos y sanos para seguir como en los tiempos en que Noé construía el Arca (San Mateo XXIV, 37- 39: Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre).

Los otros, atando cabos, llegan a comprender qué tácticas han ido utilizando los enemigos durante años para llegar a estas instancias y cómo será el mundo bajo su dominación.

Los pretendidos defensores, por su parte, presentan cuál es el mundo que alcanzarán, si ganan esta guerra.

Aparecen otras posiciones que quieren incluir a los segundos y la religión católica, y lograr así una restauración de los valores perdidos. Es hora de alianzas…
Todos vislumbran y desean una especie de cielo en la tierra, conquistado por mano propia…

* Las intenciones reales del supuesto bando bueno:

La obnubilación por la alianza y la conquista no los deja ver el vínculo y los intereses comunes que las cabezas de ambos movimientos tienen en común allá por el Oriente Medio, más precisamente en la tierra prometida…

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A lo largo de estas entregas hemos visto posturas opuestas, posturas ingenuas, mentiras, secretos, enredos…

Ahora mismo se reparten acusaciones por estar de un lado o del otro; y al final, todo el que opina termina siendo catalogado como disidente.

Hablamos todo el tiempo de una batalla, pero en realidad, en lo preciso, no sabemos nada.

Ninguno de nosotros estuvo ahí, ni escuchó, ni vio.

Lo único concreto que tenemos es un montón de información que, de acuerdo conforme a nuestra formación y toma de posición previa, nos puede llevar hacia un lado o hacia al otro.

Lo único preciso es que seguimos confinados contra nuestra voluntad, y que este encierro global es algo único, que significa que algo grave está pasando… y no es la “pandemia”…

Claro está que podemos especular con que en algún lugar del planeta hay poderosos decidiendo nuestro futuro económico y trascendental; de hecho, las guerras y los rumores de guerra están anunciados para estos tiempos, los últimos tiempos…
Podemos también pensar que, detrás de estos dos bandos poderosos, hay una única unión, más poderosa aún, que los dirige y los hace enfrentar (sea éste un enfrentamiento real o ficticio).

Pero lo que no podemos hacer es, creyendo que el anticristo vendrá del lado de los que quieren imponer un nuevo orden mundial a la fuerza, poner las esperanzas en quienes parecen buenos y que pueden, con la misma maña, ser los que traigan ese nuevo orden no impuesto, sino aceptado por quienes creen en ellos, y que, al fin, el anticristo termine apareciendo por esta facción.

Si los medios nos mienten y las hipótesis siguen siendo hipótesis, si éstas circulan por los mismos medios, que son también propiedad de los mentirosos (llámese televisión o internet), es evidente que esto se ha convertido en un círculo vicioso, donde ya no podemos fiarnos de nadie.

Engañado por las mentiras de teólogos, filósofos, políticos y economistas, el hombre moderno busca una luz que lo oriente. Y no podrá hallarla sino en la Tradición Católica y en las Profecías.

El Apocalipsis del Apóstol San Juan, el último de los Libros que componen las Sagradas Escrituras, es una profecía sobre la Parusía o Segunda Venida de Cristo, con todo cuanto la prepara y anuncia.

Jesucristo debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, más claras se hacen las profecías que nos indican que la Parusía tendrá lugar en el clímax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, en el ápice mismo de la gran apostasía y de la tribulación más terrible desde el diluvio.

Pues bien, también respecto a la interpretación de esta profecía es desorientado el hombre moderno por los pseudoprofetas y los malos doctores…, maraña de “sofistas brillantes, hábiles y perversos; trompeteros del Anticristo, al servicio de la gran correntada del siglo, de la época enferma; adoradores vanamente esperanzados del paraíso en la tierra por las solas fuerzas del hombre”, como los definiera el Padre Castellani.

Por esta razón es que los invitamos a pararse sobre los hombros de todos aquellos que estudiaron las Profecías Bíblicas, para poder así mirar desde más alto y con mayor claridad.

Este es el fin y el sentido de todo este trabajo:

Que nos fiemos del único que conoce la realidad de las cosas, porque Él es la Verdad.

Él, que conoce nuestra nada y lo que deberíamos atravesar en los últimos tiempos; Él, que permite que sucedan estas cosas, que nos mandó observar a la higuera y estar atentos a los signos de los tiempos y que nos prometió su gracia para sobrellevar las tribulaciones; Él, que nos legó las profecías para que podamos ir comprendiendo los eventos de cada tiempo; Él, que quiere que lo esperemos velando y orando para cuando vuelva en Gloria y Majestad.

APOYÁNDONOS EN LAS ESCRITURAS

Publicamos a continuación una charla del Padre Gabriel Grosso sobre la interpretación del Apocalipsis, que dará la luz necesaria a lo que explicamos más arriba, ya que encaja  literalmente con los acontecimientos actuales.

 

LOS CONSEJOS DE LOS BUENOS PASTORES

Por último, y para que vuelva la paz perturbada en muchos corazones por estos acontecimientos del mundo, les transmitimos estas palabras del Padre Juan Carlos Ceriani, entresacadas de las que él mismo nos recordase del Padre Castellani en su Sermón del Buen Pastor, el domingo 26 de abril:

— Visto que la consideración de la visión religiosa de la crisis actual es el primer motor del movimiento político y económico.

— Visto que, si el hombre no tiene una idea de a dónde va, no se mueve; o, si se sigue moviendo, llega un momento en que su movimiento deja de ser humano y se vuelve una convulsión.

— Considerando que, mientras quede algo por salvar, con calma, con paz, con prudencia, con reflexión, con firmeza, con imploración de la luz divina, hay que hacer lo que se pueda por salvarlo.

— Considerando que, cuando ya no quede nada por salvar, siempre y todavía habrá que salvar las almas y mi alma.

— Considerando que huelo la muerte, pero debo seguir medicando.

— Considerando que, ante las inmensas vicisitudes del fin del drama de la Historia que exceden a mi poder de medicación e incluso a mi poder de comprensión, debo seguir trabajando tranquilo.

— He resuelto atenerme al mensaje esencial del cristianismo: huir del mundo, creer en Cristo, hacer todo el bien que se pueda, desapegarse de las cosas criadas, guardarse de los falsos profetas, recordar la muerte. En una palabra, dar con la vida testimonio de la Verdad y desear la vuelta de Cristo.

— Como los primeros cristianos, no sueño con reformar el sistema judicial del Nuevo Orden Mundial, sino con todas sus fuerzas en ser capaz de enfrentarme a las fieras espirituales; y en contemplar con horror en los vivillos masones que gobiernan el mundo el monstruoso poder del diablo sobre los hombres.

— Sigo trabajando como si el mundo hubiera de durar siempre; pero sabiendo que el mundo no va a durar siempre.

— Espero la espléndida reconstrucción parusíaca, que seguirá a la tremenda agonía.

FIN

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