EL EQUIPO DE REDACCIÓN TRABAJA PARA USTED: ¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO?

Mirando al mundo

PRIMERA PARTE

FAKE NEWS

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Hemos decidido tomar la pluma porque hay cosas que nos inquietan. Y no es el encierro ni este bicho “nuevo” que nos anda rondando, sino la cantidad de personas que, aunque se preguntan sanamente qué es lo que está sucediendo, no atinan a ver un poco más allá; o bien, si lo logran, concluyen en teorías disparatadas con hombrecillos verdes y otras cosillas raras.

Hasta aquí, ¡allá ellos y los que quieran creerles! Pero cuando se meten con las Sagradas Escrituras, hacen agua…, ¡y con muchas olas!

En las siguientes entregas trataremos (en lo posible) de no emitir apreciaciones personales, pues no somos quiénes.

En este escrito presentaremos datos y hechos públicos, así como las preguntas que van surgiendo naturalmente ante ellos, en el marco de la situación mundial que nos ha tocado vivir.

Si atamos los cabos, sueltos o no, con una verdadera mirada católica, quizás nos ayude a entender lo que está sucediendo.

Aun así, no dejaremos de sentirnos una ficha más del tablero, pero, de ahora en más, también espectadores. De este modo, con una perspectiva más amplia, podremos ver cómo se acomodan las piezas y, quizás, vislumbrar la próxima jugada para preveniros de no ser embaucados.

Es hora de poner toda nuestra fe en alto, rezar más que nunca y dejar todo en manos de Dios, Nuestro Señor para que se haga su voluntad y no la nuestra.

Es importante primero partir de la siguiente premisa, que seguramente nuestros hermanos de este blog ya tienen muy clara, pero no así muchos católicos: estamos en el inicio de los dolores de parto.

Ni ya vino el anticristo, ni esta es la gran tribulación, ni esta es una plaga de la ira de Dios, ni mucho menos es hora de hacer insurrecciones civiles. Para que estas cosas sucedan, aún faltan otras que nos han sido anunciadas.

Si tenemos en cuenta las apreciaciones del estudio del Apocalipsis que venimos haciendo hace unos años, podríamos esbozar una especie de línea de tiempo de algunos acontecimientos.

Una vez comenzados los últimos 7 años, deberían aparecer los 2 testigos, cuya finalidad es convertir a los judíos y quizás también a los paganos.

Los judíos una vez convertidos comenzarían la construcción del templo.

A los 3 años y medio, con la aparición del anticristo, huirían al desierto.

Luego vendría la tribulación primera y la gran tribulación después.

La ira de Dios sería luego de estos acontecimientos.

* Ver nota al final.

ADIÓS A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Si hay algo que viene marcando este siglo, es la mentirilla de las libertades, y entre ellas, la de expresarse. Cada católico en cada rincón del mundo ha sufrido en carne propia la censura discriminatoria por decir verdades.

¿Quién no ha tenido una riña (o evitado una), con un vecino o un familiar o una censura en las redes sociales por hablar mal de las vacunas, del sionismo, o simplemente por escribir la palabra judío?

Mas ahora el celo es tan grande que han pasado a la lista negra los vocablos como coronavirus, dióxido de cloro, cloroquina, Q-anon, hospitales vacíos, etc…

¿No nos llama la atención que censuren estas ideas, mientras podemos encontrar otras mucho más disparatadas y en periódicos de renombre? ¿Cómo es que las reprueban ubicándolas al nivel de narcóticos o pornografía?

Por esta misma razón haremos poca referencia a estas “palabrotas” mal sonantes, y más bien nos referiremos a ellas de otra manera, que seguro se podrán comprender perfectamente.

¿Qué parecemos paranoicos?, pues vean por vosotros mismos lo que está sucediendo:

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https://www.infobae.com/america/tecno/2020/04/07/whatsapp-limito-el-reenvio-de-mensajes-para-evitar-que-se-viralice-informacion-falsa/

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https://actualidad.rt.com/actualidad/348742-periodista-argentino-teorias-conspirativas-antisemitas-coronavirus

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Ver video aquí

 

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https://www.semanariolinearoja.com.mx/2020/04/acusan-twitter-de-censurar-hashtag-de-hospitales-vacios-en-medio-de-la-pandemia-por-coronavirus.html

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https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/7123313/coronavirus-covid19-piden-retirar-videos-youtube-tratamientos-falsos/

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https://firstdraftnews.org/long-form-article/coronavirus-resources-for-reporters/

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https://www.google.com/about/datacenters/inside/locations/

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https://www.datacenterdynamics.com/es/noticias/saint-ghislain-primer-centro-de-datos-de-google-en-incorporar-energ%C3%ADa-solar/

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https://www.pcworld.es/mejores-productos/almacenamiento/servicios-almacenamiento-nube-3673539/#toc-3673539-7

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https://aprendercompartiendo.com/la-nube-ventajas-desventajas/

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https://medellinstyle.com/quien-poseen-los-medios-comunicacion-del-mundo/

¡Pues claro, hombre! Si es cierto que las fake news están circulando a mares con tanto tiempo libre que hay.

¿Pero cómo es que ellos (¡justo ellos!) van a tener el monopolio de la verdad?

¿Que acaso el periodismo oficial tiene la verdad?; ¿ese mismo que nos viene metiendo cuento hace rato y que ahora tiene el privilegio de ser de la élite de la parte esencial de la humanidad y que por eso pueden continuar trabajando y recorriendo las calles como si los periodistas fueran inmunes al bicho, o peor, para que los aplaudan todas las noches a las 21 horas porque se arriesgan por nosotros?

Aclaramos todo esto porque entre tanta información, es probable que nos traguemos algún bulo…

Sabemos que, además de los desinformadores, existe la disidencia controlada. La consciente y la inconsciente (y que nos disculpen estos últimos, a quienes no debemos juzgar por sus intenciones, pero que traen tanta confusión como los primeros).

Por esta razón pedimos que investiguen por vosotros mismos, que no den por sentado todo lo que escribimos, y así podremos lograr aquello que nos están quitando: el discernir libremente.

Fin primera parte

PRÓXIMAS ENTREGAS

  • ¿Existe el Coronavirus?
  • Q Anon y los Patriots ¿Se está librando una batalla en la élite contra el NOM?
  • ¿Quién es Donald Trump?

Nota:

Jesucristo distinguió claramente dos sucesos: el juicio de Jerusalén y el juicio de las Naciones; e indicó lo que llaman el “Intersticio” entre ambos; que es un intervalo bastante largo, más de 2.000 años: el patente versículo de San Lucas XXI, 24, donde se predice la matanza y la dispersión de los judíos por todo el mundo, y que “Jerusalén será pisoteada por los Gentiles hasta que llegue el tiempo (el Juicio) de las Naciones”.

Este versículo indica con claridad un intersticio o intervalo entre los dos sucesos (Pre-Parusía y Parusía). Claridad que resulta meridiana, si se repara en que el versículo alude a la Profecía de las 70 Semanas de Daniel, donde paladinamente se predice la destrucción de Jerusalén y su Santuario por un Príncipe y su ejército, y después la “Abominación de la desolación” que durará sobre la Ciudad Santa y Deicida “hasta que el mismo Devastador (el Imperio Romano, la Romanidad) sea a su vez devastado”; que es lo que está pasando ahora.

Cuando los sucesos se encargaron en mostrar que aquella raya de la cual “Esta Generación no pasará” se aplicaba solamente a la Pre-Parusía (el fin de la Sinagoga) y no a la Parusía, entonces los cristianos prestaron atención a los varios rasgos que indican el Intersticio en los Evangelios.

Por lo tanto, uno fue el Juicio de Israel, otro será el Juicio de Las Naciones. Dos sucesos separados, pero contemplados como en uno solo.

Este versículo 24 del capítulo 21 de San Lucas aclara también otro versículo: “Primero será predicado este Evangelio en todo el mundo, y entonces vendrá el fin” (S. Mt. 24:14; S. Mc. 13: 10).

Los Signos de los Tiempos

Después de responder a la primera pregunta: “¿Cuándo sucederán estas cosas?”; Jesús emprende la respuesta directa a la segunda: “¿Qué señales habrá de tu venida?”, sin dejar en ningún momento la referencia a la primera, conforme a lo ya explicado más arriba.

La destrucción de la capital judía ocurrirá antes que pase la generación contemporánea de Jesús; el fin de los tiempos llegará de improviso, y nadie sabe cuándo sucederá, sino el Padre.

En resumen, y como enseñanza bien práctica para nosotros, debemos tener bien en claro que la cuestión de los «signos de los tiempos», o sea la de las señales del Reino Mesiánico, era una controversia bien debatida en la antigüedad, como lo es en nuestros días.

Las ideas que los fariseos se habían forjado sobre el Reino Mesiánico, con un triunfo material y terreno (falso mesianismo farisaico), les impidió verlo venir, y los llevó a la ruina.

Imaginemos por un instante lo que aconteció con el rechazo de Jesucristo, y más tarde al no reconocer los signos de la destrucción de Jerusalén…

Las señales valen también para nosotros, para la Segunda Venida.

¡Atención!, entonces… Porque puede suceder que también nosotros, como los judíos farisaicos, sostengamos la opinión de que la Iglesia Católica, la Cristiandad Medieval, la Ciudad Católica, el Reino Social de Jesucristo, el Reino Mesiánico, … son una misma cosa y, por lo mismo, es algo eterno y no tendrá fin…

¡Hay algo de cierto en todo esto!… Pero, el establecimiento definitivo de ese Reino será precedido de una catástrofe universal, y solamente entonces todas las cosas serán restablecidas definitivamente en Cristo y por Cristo…

Por lo tanto, si no vigilamos, nos puede pasar exactamente lo mismo que a los fariseos…

¿Qué sucedería si no distinguiésemos los signos y nos quedásemos al interior de la ciudad antes de que se cierre al sitio?…

La Parusía

La Segunda Venida, el Retorno, la Parusía, el Fin de este Siglo, el Juicio Final o como quieran llamarle, es un dogma de fe, y está en la Escritura y en el Credo; es un dogma bastante olvidado hoy día, bastante poco meditado; pero bien puede ser que cuanto más olvidado esté más cerca nunca.

El dogma de la Segunda Venida de Cristo, o Parusía, es tan importante como el de su Primera Venida o Encarnación.

Si no se lo entiende, no se entiende nada de la Sagrada Escritura, ni de la historia de la Iglesia; porque el término de un proceso da sentido a todo el proceso.

La palabra “Parusía” aparece por primera vez en el Capítulo 24 de San Mateo, y después es usada varias veces por San Pablo.

Para los griegos, “Parusía” significaba la llagada de un Rey a una ciudad, la llegada inesperada especialmente.

Literalmente no significa eso, por cierto, pero tal era el uso entonces.

Literalmente significa la presencia justiciera de Cristo en la historia humana.

El gran mal del mundo moderno es pensar que Jesucristo no vuelve más… o, lo que equivale en la práctica, no pensar que vuelve

En consecuencia, el hombre moderno no entiende lo que le pasa; dice que el cristianismo ha fracasado; inventa sistemas para salvar a la humanidad; ha dado a luz una nueva religión; quiere construir otra torre de Babel; quiere reconquistar el Edén con las solas fuerzas humanas.

La gran herejía de hoy consiste en negar la Segunda Venida de Cristo; y con esta negación, niega su Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad. Y al negar la Divinidad de Cristo, niega a Dios; es ateísmo radical, revestido de las formas de la religiosidad…

La nueva religión ecuménica, que responde al Nuevo Orden Mundial, retiene todo el aparato externo del cristianismo, transformándolo en una adoración del hombre; o sea, sentando al hombre en el templo de Dios como si fuese Dios.

La adoración de la Ciencia, la esperanza en el Progreso y la desaforada religión de la Democracia, no son sino idolatría del hombre; es decir, el fondo satánico de todas las herejías, ahora sintetizadas y destiladas al estado puro.

Todos los que no creen o no piensan en la Segunda Venida de Cristo se plegarán a esta nueva religión y ella les hará creer en la venida del Otro, el Anticristo.

Esto es muy importante porque, si las palabras de la profecía de Jesús sobre el fin del mundo son verdaderas (como de hecho se ha verificado que lo fueron las del fin de Jerusalén), la Parusía no puede estar lejos.

Pero los hombres de hoy no recuerdan la promesa de Cristo; y viven como si el mundo hubiese de durar siempre.

Lo que tiene que ser, será. El tiempo no vuelve atrás. La creación madura. El drama de la humanidad pecadora, redimida y predestinada, debe tener su desenlace.

El Bien y el Mal han ido creciendo en tensión desde el principio del mundo, como dos campos eléctricos; y algún día tendrá que saltar la chispa.

Ese día no es un día perdido en la lejanía de lo ilimitado, porque Cristo pronunció categóricamente que sería (relativamente) pronto, y recomendó que estemos ojos abiertos para verlo venir.

Las primeras generaciones cristianas vivieron en la ansiosa expectativa de la Parusía, conducidas a ello por el versículo oscuro y ambivalente de cuya dificultad hemos hablado; mas no es verdad lo que dicen los racionalistas actuales, que se “han equivocado” propiamente, pues una cosa es temer, otra es afirmar.

Nosotros debemos estar atentos, vigilantes, y prepararnos para la Segunda Venida de Nuestro Señor.

Vuelvo Pronto

Y aquí se presenta la dificultad grave que hay en este discurso: por un lado se nos dice que no sabremos jamás “el día ni la hora” del Gran Derrumbe, el cual será repentino; y por otro lado se pone Cristo muy solícito a dar señales y signos para marcarlo, encargando a los suyos de que anden ojos abiertos y sepan conocer los “signos de los tiempos”.

¿En qué quedamos? Si no se puede saber, ¿para qué dar señales?

La respuesta está en las mismas palabras divinas:

“Ni el día ni la hora”; eso es lo que no podemos saber.

“Que está cerca”, eso lo podemos saber.

No podremos conocer nunca con exactitud la fecha de la Parusía, pero podremos conocer su inminencia y su proximidad. No es lo mismo saber el día y la hora, que saber que el tiempo no está lejos.

Pero, dirá alguno, si uno sabe que está cerca, entonces más o menos uno puede saber el día y la hora… ¡No! Puede estar evidentemente cerca, y luego alejarse de nuevo; es decir, el mundo puede acercarse al borde del precipicio (y eso se puede ver), y después alejarse de nuevo (y eso no se puede saber), pues depende del libre albedrío del hombre, el cual sólo Dios puede conocer.

Así ahora, patentemente el mundo parece estar cerca del suicidio, existe ya el instrumento con el cual la Humanidad se puede autodestruir; y, sin embargo, podría darse un vuelco.

Claro que algún día va a ser de veras. Y también es claro que ese día no está a millones de años de aquí; pues Cristo en el Apocalipsis dijo no menos de siete veces: “Vuelvo pronto”.

El Cardenal Newman dijo: “Jesucristo nos pone en guardia, expresamente, contra una seguridad orgullosa. Si bien es cierto que los cristianos lo han esperado sin que Él viniese; es también totalmente cierto que cuando Él venga realmente, el mundo no lo esperará; el mundo no verá los signos de su Venida cuando ellos se presenten. Por lo tanto: más vale creer mil veces que Él viene, cuando no viene; que una sola vez creer que no viene, cuando en realidad Él viene… Ahora bien, tarde o temprano, Él debe venir, y vendrá”.

Los más grandes doctores y escritores católicos de los últimos dos siglos han vislumbrado el parecido de muchos fenómenos modernos con las “señales” que están en el Discurso escatológico y en el Apocalipsis.

Entre ellos debemos citar los Sumos Pontífices Gregorio XVI, Pío IX, San Pío X y Pío XII; además el gran teólogo ruso Solovief, y los grandes filósofos Donoso Cortés, Joseph Pieper y Jacques Maritain joven; podemos agregar a esta lista el nombre de Monseñor Marcel Lefebvre (ver los dos sermones pronunciado en Ecône el 29 de junio de 1987 y en París el 19 de noviembre de 1989, así como el artículo intitulado Tiempo de Tinieblas).

Ellos han creído observar que los Signos se cumplen. Pueden no estar en lo cierto. Pueden equivocarse; pero mucho más seguramente se equivocan “los progresistas”, que dicen que la Parusía está todavía de aquí a miles o millones de años (si es que creen en la Parusía…) y que vamos hacia un tiempo de gran prosperidad y felicidad. Para ellos, siempre la situación será que no pensarán que Él viene, cuando en realidad viene. Cristo dijo: “Vuelvo pronto”.

Estos impíos de hoy día se parecen a esos viajeros que se empiezan a entristecer cuando el tren está por llegar. Y puede que ellos tengan sus motivos para entristecerse; pero el cristiano no los tiene.

Yo no sé cuándo será el fin del mundo; pero esos incrédulos que lo niegan o postergan arbitrariamente, saben mucho menos que yo.

¿Verá el bebe que ha nacido hoy el mundo convertido en un vergel y un paraíso por obra de la Ciencia Moderna? Ciertamente que no.

Si lo ve convertido en un vergel, será después de destruido por la ciencia moderna, y refaccionado por el poder del Creador en la Segunda Venida del Verbo Encarnado.

¡Atención!, porque la herejía contemporánea cierra los ojos y levanta cortinas de humo… En suma, es un entibiamiento de la fe, que tiene como consecuencia desvirtuar la Sagrada Escritura; lo cual, por otra parte, también está profetizado y constituye otro de los signos precursores del fin del mundo.

La Parusía es pues un suceso siempre inminente y nunca seguro.

La historia del mundo hasta la Primera Venida de Cristo sigue una línea recta hacia la “plenitud de los tiempos”; y el mismo tiempo de ella fue profetizado con exactitud por el profeta Daniel con una cifra exacta de años; pero no así la Segunda Venida.

Después de la Primera Venida, la historia del mundo sigue una línea sinuosa, aproximándose y alejándose de la Parusía, pero de tal modo que se ha de cumplir lo que Cristo dijo que será “pronto”.

Así que, cerca o no cerca, hemos de trabajar tranquilamente lo mismo; atentos a los Signos, a las persecuciones, a los errores, a las herejías. ¿Para qué atentos? Para orar y vivir vigilantes.

Varias veces la Cristiandad (siglo IV, siglo X, siglo XIV) ha pensado estar ya delante de “la hora temida” y del “día definitivo”, como decía San Jerónimo en el año 409. Se trataba del fin de una era; pero algún día se tratará del fin de todas las eras.

El autor del Apocalipsis afirma que la Parusía (o sea la presencia justiciera de Cristo en la historia humana) está cerca. Desde el comienzo, en que titula al libro “Revelación del que está cerca”, hasta el final, donde dice ‘‘Vengo pronto”.

¿Vengo pronto? Esta expresión desconcertante, piedra de tropiezo de los incrédulos de hoy, se verifica de tres maneras: trascendental, mística y literal.

Trascendentalmente

El período histórico de los últimos días (o sea el tiempo de la revelación cristiana entre la Primera y la Segunda Venida) será muy breve, comparado con la duración total del mundo.

Así, pues, en un sentido trascendental Cristo pudo decir con verdad que su Segunda Venida estaba cerca.

Místicamente

Todos los hombres, no menos que las naciones, estamos cerca del Juicio a causa de la muerte, la cual puede sobrevenir en cualquier momento. La pedagogía de Cristo en todo el Evangelio es alertar continuamente al hombre acerca de la muerte inminente e imprevista.

Lo sensato, pues, es pensar el fin siempre cercano, porque de hecho puede ser hoy mismo. Debemos pensarlo cerca, pero no como cosa cierta (lo cual paralizaría la actividad humana, como les pasó a los Tesalonicenses), sino como cosa posible, prevista, esperada y también santamente deseada. ¡Ven, Señor Jesús!

Literalmente

Se cumplió en seguida la profecía con la destrucción de Jerusalén, y luego en el derrumbe del Imperio étnico, los dos typos del fin del siglo, o sea del término del ciclo: se cumplió en su primera fase para los oyentes del Mesías; y se cumplirá quizás en su forma completa para nosotros, que pensamos menos en el Fin del Mundo que los primeros cristianos. ¡Y sin duda estamos más cerca que ellos!

El drama de la historia se desenvuelve en planos escalonados, como todo drama se desenvuelve en escenas que contienen todas la misma idea fundamental, a desplegar en el desenlace.

Y así todas las grandes caídas de los imperios perseguidores de la Iglesia, las grandes resurrecciones triunfales del cristianismo y las grandes barreduras que hace Dios de razas enteras apóstatas o degeneradas, se pueden considerar como realizaciones parciales y figurativas de la Presencia (Parusía) de Cristo en la historia y de su Revelación (Apocalipsis) definitiva.

Todo texto profético es fatalmente oscuro, y solo se vuelve claro al cumplirse la profecía.

Es natural que habiendo pasado 2000 años de la Primera Venida, estando nosotros más cerca de su cumplimiento, estemos más capacitados, por nuestra pura situación en el tiempo, para entender algunas cosas de ella.

Cobrad Ánimo

Es muy de notar que toda esta predicción de cosas tremendas no está hecha para hacer “tremer”, sino para consolar, como concluye Cristo: “alegraos entonces porque vuestra redención está cerca”.

No hay una sola nota de ternura en todo este recitado, pero todo él está penetrado de solicitud hacia las suyos, como un padre que previniera a sus hijos de sucesos terribles venideros, para que no los derroten o desesperen, pues son preludio y prenda de un gran bien; el cual no puede fallar.

Termina Jesús las terribles predicciones con unas palabras de consuelo y aliento para los suyos: “Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra redención”.

Las dos grandes catástrofes, cuya causa es la mala voluntad de los hombres, son seguidas del triunfo de Cristo.

Puede decirse lo mismo de cada catástrofe parcial a lo largo de la historia: cada una de ellas fue seguida de un triunfo momentáneo de la Iglesia y de la Cristiandad.

Pero, la embriaguez de la fiesta provocó una nueva crisis… y así continuarán la historia de la humanidad y de la Iglesia hasta la crisis final, que no será reconocida en sus signos precursores sino por los fieles discípulos de Jesús.

Es muy importante destacar, pues, que toda esta predicción de cosas tremendas, no está dada para hacer desesperar, sino para consolar.

El fin no es un desastre y una destrucción total, sino un nacimiento, la restauración final de todas las cosas en por Jesucristo.

Por lo tanto: “Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones… Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre”

 

 

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