EN HONOR A LA VERDAD

¿Ignoró San Pablo si su alma estuvo separada del cuerpo?
Respuesta
SI
Fundamento teológico
SANTO TOMÁS DE AQUINO
Suma Teológica
Parte IIa-IIae
Cuestión 175
Artículo 6
Objeciones por las que parece que San Pablo no ignoró si su alma estuvo separada del cuerpo.
1ª. El mismo San Pablo dice en II Cor., 12, 2: Conozco a un hombre, fiel de Cristo, que fue arrebatado al tercer cielo. Pero hombre indica el compuesto del alma y cuerpo, mientras que rapto es distinto de muerte. Parece, pues, que él mismo sabía que su alma no estaba separada del cuerpo, dado, además, que es ésta la doctrina más común entre los doctores.
2ª. Las mismas palabras de San Pablo dan a entender que él supo a dónde fue arrebatado: al tercer cielo. De aquí se sigue que supo si lo fue en cuerpo o no, puesto que, si supo que el tercer cielo era algo corpóreo, se deduce que su alma no estaba separada del cuerpo, puesto que una visión corpórea no puede realizarse sino mediante un cuerpo. Por tanto, parece que supo si su alma estuvo separada del cuerpo.
3ª. Como dice San Agustín en XII Super Gen. ad litt., San Pablo, en el rapto, vio a Dios con la visión con la que lo ven los santos del cielo. Ahora bien: los santos, por el hecho de ver a Dios, saben si sus almas están separadas del cuerpo. Por consiguiente, San Pablo lo supo también.
Contra esto están las palabras de San Pablo en II Cor., 12, 2-3: Si en el cuerpo o fuera de él, no lo sé; Dios lo sabe.
Respondo que la verdad de esta cuestión conviene decidirla atendiendo a las palabras de San Pablo.
En ellas dice que sabe algo: que fue arrebatado al tercer cielo, y que ignora algo: si en el cuerpo o fuera de él.
Esta segunda afirmación admite una doble interpretación.
Según la primera, si en el cuerpo o fuera de él no se referiría al ser mismo del hombre arrebatado, como si ignorara si su cuerpo fue arrebatado al tercer cielo juntamente con el alma o sólo ésta, al igual que leemos en Ez., 8, 3 que fue llevado a Jerusalén en visión divina.
Y que ésta fue la interpretación de cierto judío lo confiesa San Jerónimo en su Prólogo super Danielem: Finalmente —decía—, nuestro Apóstol no se había atrevido a afirmar que había sido arrebatado en cuerpo, sino que había dicho: no sé si en el cuerpo o fuera de él (II Cor., 12, 2).
Pero San Agustín desaprueba esta interpretación, en XII Super Gen. ad litt., basándose en que el Apóstol dice que sabe que fue arrebatado hasta el tercer cielo. Por consiguiente, sabía que era al tercer cielo, y no a una semejanza imaginaria del mismo, adonde fue arrebatado. De lo contrario, si hubiera llamado tercer cielo a una representación imaginaria del mismo, podía también haber dicho que había sido arrebatado en cuerpo, entendiendo por cuerpo una imagen del mismo, como sucede en los sueños.
Luego, si sabía que era el verdadero tercer cielo, sabía también si era algo espiritual o incorpóreo, en cuyo caso su cuerpo no podía haber sido arrebatado allí, o era algo corpóreo, en cuyo caso su alma no hubiera podido ser arrebatada hasta él a no ser que fuera separada del cuerpo.
Por tanto, hay que interpretar esto de otra manera: que el Apóstol supo que había sido arrebatado en el alma y no en el cuerpo, pero no sabía en qué relación habían estado alma y cuerpo, si estuvieron, o no, separados.
Pero sobre esto hay varias opiniones.
Según unos, el Apóstol supo que su alma estaba unida a su cuerpo como forma de éste, pero no supo si había sufrido una enajenación de los sentidos o si había tenido lugar una abstracción de las obras del alma vegetal. Pero no pudo ignorar que se había producido tal abstracción, puesto que sabía que había sido arrebatado.
En cuanto a si se había producido una abstracción de las obras del reino vegetal, no era algo tan importante como para mencionarla expresamente.
Queda, pues, como solución, el que el Apóstol ignoró si su alma estuvo unida a su cuerpo como forma del mismo o separada de él por la muerte.
Algunos, aun cuando admiten esto, dicen que el Apóstol no pudo comprobar esto cuando fue arrebatado, porque toda su intención se había vuelto a Dios, pero lo supo luego pensando en lo que había visto.
Pero tampoco esto responde a las palabras del Apóstol, quien distingue en sus palabras un pasado y un futuro, al decir que sabe que fue arrebatado hace ya más de catorce años, y que actualmente no sabe si fue en el cuerpo o fuera de él.
Por consiguiente, hay que decir que ignoró antes y después si su alma estuvo separada del cuerpo.
Por eso dice San Agustín, en XII Super Gen. ad litt., concluyendo tras una larga disquisición: Queda, pues, que entendamos que tal vez ignoró si, cuando fue arrebatado al tercer cielo, su alma permaneció en el cuerpo como está cuando decimos que ésta vive, sea en estado de vigilia, en sueño o en éxtasis, enajenada de los sentidos corporales, o abandonó totalmente al cuerpo dejándolo como muerto.
Respuesta las objeciones:
1ª. Por sinécdoque, a veces llamamos hombre a una parte del mismo, sobre todo al alma, que es su parte más noble. Aunque también puede decirse que aquel que dice haber sido arrebatado no era hombre en el momento del rapto, sino después de catorce años. También puede admitirse que la muerte producida por Dios se llame rapto. Y como dice San Agustín en XII Super Gen. ad litt., si el Apóstol lo duda, ¿quién de nosotros puede estar seguro? Por eso los que hablan de esta materia lo hacen por conjeturas más que con certeza.
2ª. El Apóstol supo o que aquel cielo era incorpóreo o que él había visto algo incorpóreo en él. Pero esto podía ser producto de su entendimiento, aun suponiendo que su alma estuviera separada del cuerpo.
3ª. La visión de San Pablo en su rapto se pareció a la visión beatífica en parte, a saber, en lo que veía, y se distinguía de ella en algo, es decir, en el modo de verlo, puesto que no lo vio tan perfectamente como los santos del cielo. Por ello dice San Agustín, en XII Super Gen. ad litt.: Cuando el Apóstol fue arrebatado de los sentidos hasta el tercer cielo, le faltó, para el conocimiento pleno y perfecto de las cosas propio de los ángeles, el no saber si era en el cuerpo o fuera de él. Esto no faltará cuando, al recibir los cuerpos en la resurrección, lo corruptible se vista de incorrupción.
De un total de 59 respuestas:
22 contestaron SI 37.29%
37 contestaron NO 62.71 %
Según esta estadística la mayoría contestó INCORRECTAMENTE.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
