Divina Maternidad

Theotokos

¡Oh!, ¡del inmenso Sol concebidora,
después de quien sois Vos la más subida,
antes del tiempo amada y conocida
de la Mente inmortal que os enamora!

¡Oh! ¡Dichosa la edad, bendita la hora,
flor de belleza en Nazaret nacida,
que en Vos, por nuestro bien, quedó escondida
la encarnada Verdad que el alma adora!

Reina eres de los coros celestiales,
risa del serafín, gozo del mundo,
Sol de la inmensa luz del Paraíso;

honra, puerto y salud de los mortales,
terror, castigo y pena del profundo,
criada en Dios, de quien nacer Él quiso.

Sobre un original de
Francisco Aldana, 1982