RAFAEL GAMBRA CIUDAD: LA PERVERSIÓN INTELECTUAL DEL CLERO

COSAS VEREDES, AMIGO SANCHO...

El Pensamiento
Domingo 23 de febrero de 1975

Caen en mis manos dos números de «La Verdad”, hoja parroquial diocesana de este Reino de antigua cristiandad. Son los del 26 de enero y del 9 de febrero.

Pienso que, pasados los años, estos y otros números de esa curiosa publicación adquirirán un valor de antología para comprender “la cuadratura del círculo» o los extremos a que puede conducir la perversión intelectual del clero. Espero que, cuando tal valor se cotice entre los historiadores, la Revolución se habrá encargado ya de liquidar a unos cientos de «popes Galponi”, sus entusiastas servidores de última hora.

El número del 26 de enero advierte que aparece después de eliminar de él un artículo que ocasionó su secuestro judicial. Nos ha dejado el señor magistrado con la miel en los labios. Porque ¿qué diría tal artículo? La pregunta surge cuando vemos (entre otros varios semejantes) uno en que, por ejemplo, puede leerse:

“Dejemos de lanzar cortinas de humo llamadas “asociacionismo” y apoyemos la creación de auténticos partidos políticos. Queremos tener una información exhaustiva, cosa que nunca será posible si sólo está permitido hablar a los de determinado color político. (Falta la voz del Partido Comunista ¿no es eso?) (…) Y si las leyes no permiten tales aperturas, pues, sencillamente, habrá que cambiarlos (aplausos en el mitin), porque no somos españoles para defender tales leyes, sino para trabajar y mirar por el bien de la comunidad española. (…) España, por encima de lo que puedan pensar ciertos grupos de presión y opinión, es nuestra, bien nuestra, que se nos entienda bien (¡UHP, UHP, UHP!, en la galería); tan nuestra que por lograr el bienestar de la misma, que es lo mismo que decir el de cada uno de los españoles (¡hermosa finalidad para el cristiano y para la patria!) estamos dispuestos a aceptar cualquier sacrificio (¡sacrificarse por el bienestar…!)”.

«Vamos a dejarnos, pues, de querer controlarlo todo (la Iglesia y el Estado a la vez, ¿no?), medirlo todo, ocultarlo todo. El papel de los políticos es hacer posible lo que es necesario, sobre todo cuando son grupos concretos y determinados los que hacen imposible lo que es necesario. (¡A por ellos! Les aristocrates a la lanterne! ¡Guillotinas por toda Francia!) Como se ha dicho en alguna revista, sería maravilloso que se publicara una lista para que todos los españoles supiésemos quiénes son los que han vuelto imposible lo necesario, quiénes son los que se autotitulan amos y señores de una hacienda, junto al Mediterráneo, llamada España (ironía de la fina…)

Hace cuarenta años éste era el tono de revistas llamadas «La Traca», «Fray-Lazo»; en Navarra, «Trabajadores!” Sólo que entonces las frases eran también como ésta: «Hay que revelar al país quiénes son esos miles de curas que cuentan con un harén a través del confesonario.” (El resultado histórico fue doble: miles de cristianos dieron su vida por salvar el honor de esos curas, de aquellos de los que recibieron estos «popes» su poder y su «verdad»; miles de aquellos sacerdotes y cristianos de filas cayeron asesinados sólo por serlo.)

En medio de las peroratas sacrílegas que organizaban por nuestros pueblos los «partidos ahora silenciados» se oía de vez en cuando a un bestia del auditorio que exclamaba: ¡Ahí les duele! Ahora también existe ese auditorio, y “La Verdad” (Hoja Diocesana) publica con orgullo sus exabruptos entre las Cartas de sus lectores: uno de ellos (9 de febrero) afirma que es tan pobre (¡el pobre!) que no tiene prensa diaria, por lo que no pudo leer las conferencias (del cine Carlos III), pero, aun así, le parecen tan bien los comentarios de «La Verdad», a las mismas que ¡ahí les duele! Lo firma púdicamente V. G. (Habría que conocer la identidad del lector. Tal vez apareciera más bien un «escritor», no digo que de sotana, pero sí de órdenes sagradas y de pre-matrimonio y pre-divorcio…).

Cosas veredes, amigo Sancho…