OBJETIVO: NUESTROS HIJOS. FASE FINAL DE LA DESTRUCCIÓN DE LA FAMILIA

¿IS SEX BAD FOR KIDS?

Se pregunta Jenn, una youtuber veinteañera y bonita, en uno más de sus tantos vídeos, cuyos contenidos (aborto, virginidad, hambre, creencias espirituales, conspiraciones, dietas, bullying y sexo) demuestran, al pie de la letra, el tipo de razonamiento sin sentido que prevalece en el mundo, en la juventud de hoy.

Y comienza el video con estos “pensamientos”:

Hay una idea general en la sociedad, de que el sexo con niños es malo. Y esta idea es básicamente que los niños no pueden tener sexo y que cualquier intervención sexual con ellos, especialmente si viene de un adulto, es traumatizante o abusiva para el niño. Esto está declarado como el concepto más importante y único en el mundo. Ustedes tienen que darse cuenta que esta idea no tiene sentido…”

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Jenn, con 1200 suscriptores en su canal (que no es mucho para el marketing adolescente), ya tiene más de 64.500 reproducciones en este video, que se puede ver aquí.

 

Y continúa con sus pensamientos y razonamientos…

Si el sexo es algo positivo, una manera de demostrarle afecto a alguien, una manera de comunicarse, algo que se hace por amor y placer y estas son todas cosas positivas, entonces ¿por qué el sexo se vuelve algo terrible cuando se trata de los niños?

Se pone demasiado énfasis en que el sexo es una cosa demasiado seria, que se requiere maduración y un montón de excusas para no tenerlo. En alguna medida tienen razón, sobre todo si sobreviene la responsabilidad de un bebe… pero de todos modos hay muchos métodos para tener este contacto sin tener hijos.

El sexo es similar a otras formas de afecto como por ejemplo un abrazo, que comunica a alguien cuanto lo quieres, y el abrazo es algo bueno. Si el abrazo es bueno para grandes y para niños…. ¿por qué el sexo no lo sería?

Asumimos que los niños no van a consentir un momento sexual, porque no saben en lo que se están metiendo, y la situación los excedería. Pero, si un niño conociera de qué se trata, lo disfrutaría (ellos saben decir muy bien lo que les gusta y lo que no les gusta) y si no les gusta, lo rechazarían. Por lo tanto les estamos haciendo un mal a los niños al excluirlos del asunto, y si se los encuentra en una situación de estas se los reprende, de manera tal que se les deja el mensaje de que el sexo es una cosa mala. Y si tiene alguna experiencia, se sentirá avergonzado incluso si ha sido una gran experiencia y la tuvo porque él quiso, se sentirá culpable. Esto le causará mucho más daño en su vida sexual.

Hay niños que están particularmente interesados en el sexo, como también hay adultos; y eso está bien. ¿Por qué dejar perdidos en la oscuridad y en un confuso camino, a estos niños, por otros a los que no les interesa el sexo?

La creencia es que el adulto que se relaciona sexualmente con un niño toma ventaja de este por tener el poder. Pero si en tantas situaciones los adultos tienen el control sobre los niños, porque así debe ser, como por ejemplo un maestro que está a cargo de niños, un padre que está cuidando a sus niños, ¿por qué no lo puede estar en esta particular situación, sin llamarlo ventaja?

Si fuéramos más abiertos al sexo con los niños les haríamos tener una experiencia de crecer activamente sexuales de una manera mucho más simple y así no se sentirían que son los que tienen que averiguar todo en el mundo. Por lo tanto nuestros niños deberían participar en actividades sexuales cuando ellos quieran.

Para ayudarlos a que estén listos, no se los debe presionar con que el sexo es algo bueno o malo y así crecerán en paz con ellos mismos y así el mundo será un lugar mejor.

No creo que sea bueno forzar a un niño o a ninguna otra persona ni en una situación sexual ni en ningún tipo de situación, pero habiendo niños que naturalmente están atraídos por adultos así como adultos que son atraídos sexualmente por los niños y con el modo de verlo de la sociedad, estamos excluyendo a estos niños y esta exclusión crea más problemas.

Debemos relajarnos con esta idea de que el sexo es malo para los niños, porque así no les estamos dando la chance de decir qué es lo que ellos quieren. No hay evidencia de que se generen traumas siempre que no exista algo forzoso. Entonces debemos caminar junto a los niños en el conocimiento del sexo ya sea con adultos, entre ellos, con sus padres. Hay que darles una chance de ser parte de esto tanto a los niños interesados como a los adultos.”

Asco, indignación, enojo, incredulidad… ¡cuántos sustantivos se pueden escribir ante semejante planteo! Más que nada, sabiendo que las razones básicas de estas “ideas” ya están aceptadas por muchísimos jóvenes y niños (sexo como demostración de cariño, derechos de los niños, verdades relativas, aceptación, libertades, etc.).

Ahora bien, intentemos dar una mirada más amplia a este problema y desmenucemos la táctica utilizada para seguir enajenando la inteligencia de las nuevas generaciones.

La estrategia ante una “idea a imponer” tiene 4 pasos:

Tolerancia
Aceptación
Equivalencia
Indiferencia

Todo comienza planteando la discusión y entonces algo que era totalmente inadmisible, pasa a ser algo debatible. Se presenta a alguien normal, hablando de algo anormal y así se llega a la normalización, donde aquello que era inadmisible, pasa a ser una norma.

Esto quedó demostrado en los últimos 50 años, como pasó con los anticonceptivos, el divorcio, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia (estos dos últimos, ya legales en algunos países).

Todo esto, por supuesto, con ayuda de la elite (grupos dirigentes, clases ilustradas, etc.) ya que el cambio ideológico es, en este sentido, de arriba hacia abajo; es una cuestión cualitativa y no cuantitativa (importa quiénes lo creen), porque, como demuestra la historia de las sociedades, con discursos bien fundamentados se puede lograr un cambio de opinión.

¿Por qué entonces sacamos a relucir estos temas? ¿No es esto ser parte de la propagación de la nueva ideología?

No. La diferencia es que nosotros respondemos a un debate que ya está planteado. Un problema en la sociedad que se está desbordando y que no tiene buen pronóstico.

En el caso particular que estamos tratando en este artículo, que es la pedofilia, podemos observar en el discurso antes expuesto, cómo se va cambiando el marco referencial, y ya no es el trauma el centro del asunto, sino la infancia: el pequeño adulto en ejercicio de sus derechos. (ver “El rechazo del ser”)

En este discurso y en nombre de lo natural, se promociona el incesto, “invitando” a los niños a saber y explorar con la compañía de sus padres. Se reconoce al niño como un adulto y a los padres como guías y no como formadores. Se condena a la educación convencional por ser traumática para ellos. Se difunde el modelo de seducción del menor hacia el adulto. Se juega a darles poder en una etapa de puros impulsos. Y la frutilla del postre es que esto ¡hará un mundo mejor!

Como explicamos en un post anterior (ver “un error común”) se llega a la tolerancia, pasando la aberración a enfermedad para quitar el peso moral; entonces, si alguien nace con ese “problema”, no hay remedio, es un pobre enfermo….; y luego se pasa a la aceptación, descatalogando la aberración como enfermedad y encuadrándola dentro de lo natural…: es como es.

Entonces se llega a aceptar la idea de un menor que tiene razón y derecho a decidir por sí mismo, los padres no pueden intervenir en contra porque no estarían permitiendo que se desarrollen sus habilidades sociales, el niño discierne lo bueno de lo malo según sea placentero o no, tienen que saberlo todo para no traumatizarse ante lo nuevo y desconocido.

Con este panorama, ¿por qué no probar?

Están reinventando la infancia.

Se puede ver claramente la estructura argumental intercambiable; pongamos cualquier tema en estos parámetros de razonamiento, y ¡todo puede ser debatible!

¡Cuánta astucia del demonio!

EN CONTRASTE

La Iglesia en sus razonamientos no parte de presupuesto errados, y además tiene en cuenta un contexto determinado y el orden a un fin.

La Iglesia, en cuanto al discernimiento, pone énfasis en el uso de la razón y no en la edad; y marca claramente la progresividad del entendimiento.

Y justamente porque, al contrario de lo que hoy se sostiene, la naturaleza caída es propia de todo ser humano y no excluyente de los niños, es que la Iglesia recomienda que en cuanto el niño puede discernir lo bueno de lo malo, y por ende ya puede pecar mortalmente, necesita de la Confesión y de la Sagrada Comunión, y no de derechos emancipadores. (Decreto Quam Singulari San Pío X)

Y en cuanto al tema de la sexualidad, la Iglesia es clara en decir que, si se expone a temprana edad a los goces de la carne, se arruina el carácter del niño, porque no aprende la templanza.

La templanza constituye una de las cuatro virtudes morales principales, y significa la moderación que impone la razón en toda acción y pasión, y que debe acompañar a todas las virtudes morales. Si no se educa en esta virtud a un niño, literalmente, se lo está pervirtiendo.

Quien escandalizare a uno de estos

pequeñitos que creen, más le valdría que le atasen

alrededor de su cuello una piedra de molino de las

que mueve un asno, y que lo echasen al mar.”

(S. Marcos, IX, 42)

Sabemos que los tres enemigos del hombre son el mundo, el demonio y la carne, y que, debido a nuestra naturaleza caída, la concupiscencia de la carne es muy poderosa. Por esta razón la Iglesia delimita al sexo en el marco del matrimonio y con el fin primario de la procreación.

Fuera de estos parámetros, como erróneamente plantea este video, el demonio se carga tantas almas como puede.

Este mal es el más básico y el que más afecta a la sociedad de hoy, sociedad con una inteligencia tan degradada como para entender razones lógicas en este discurso de una pedofilia encubierta.

Porque vienen días en que se dirá:

¡Felices las estériles, y las entrañas que no engendraron,

y los pechos que no amamantaron!

Entonces se pondrán a decir a las montañas:

¡Caed sobre nosotros!, y a las colinas: ¡ocultadnos!”

(S. Lucas, XXIII, 29-30)

Todo esto, ¿le parece muy lejano? Pues no es así, toda esta ideología se ha ido instalando de a poco de manera encubierta y nos rodea de manera abrumadora, si no es que ya algún soplo ha entrado a nuestro hogar. Si ya nuestros hijos criados en hogares católicos no se asombran, o se escandalizan apenas…, ¡qué será de la próxima generación! ¿Qué lugar ocupará Dios en esos corazones?

Será una sociedad con personas llevadas a aceptar lo inaceptable (como escribe R.H. Benson), con su voluntad dormida para querer ser dominadas, a quienes se les habrá borrado toda convicción religiosa; masas de argumentos los aplastarán para que su inteligencia llegue a negar la religión y sus sentimientos rechazarla.

Una sociedad que se derrumbará ante un vacío espiritual y colapsará; y quedará lista para que “el hombre sin ley” (ánomos), venga a reinar.

Y esto sucederá. Está escrito y es de fe que así será.

Por esto, no dejemos de rogar fervientemente por nuestra perseverancia en la verdad y la de nuestros hijos.

Porque es la fe lo único que nos hará mantener el verdadero sentido de las cosas.

Sed sobrios y estad en vela:

vuestro adversario el diablo ronda,

como un león rugiente,

buscando a quien devorar.

Resistidle, firmes en la fe,

sabiendo que los mismos padecimientos

sufren vuestros hermanos en el mundo”.

(I S. Pedro, V,8-9)