Altares del ayer

Altares del ayer, donde la gloria
de Cristo revelaba su esplendor
en cada misa. Hoy sois sólo el motor
de mi amarga y febril jaculatoria.
Han arrasado con la iglesia. El culto
al hombre encomia la herejía
y suman a Tu pan de cada día
desolación e insulto tras insulto.
Pero aquí estoy Señor, si de consuelo
te sirve, fiel a nuestra tradición,
entre santos, retablos y un cristiano
amor a tu sagrario, que es el cielo
donde te hallo tras cada comunión,
católico, apostólico, romano.
