ANDRÉS CARBALLO: A LA ATENCIÓN DEL RVDO P. ALTAMIRA

946941_1445688845649843_1485551161_n

A la Atención del Rvdo. P. Altamira:

Mi muy dilecto en Cristo Rvdo. P. Altamira:

Vayan en primer lugar mis más sinceras y cordiales gracias por su apreciada bendición sacerdotal. Pero permítame expresar mi asombro por la corrección que me hace de unos «adjetivos» que están referidos a los casos de Akita y de Mª Baltorta y que, al parecer, usted entendió que están dirigidos a M. Williamson, es por ello que le invito a que haga una relectura del texto y comprobará lo que ahora le afirmo. En cuanto a las objeciones que le formulo y en las que uso términos tal vez no «políticamente correctos», ¡Vaya frasesita verdad!, aunque ellos no impliquen ninguna agresión verbal a ningún obispo, lo que más bien ocurre no es otra cosa que esa tendencia a la utilización de frases almibaradas o edulcoradas, que hacen que ciertas palabras o términos fuertes, muy corrientes por cierto en la Sagrada Escritura, suenen y retumben a truenos, en ciertos oídos contagiados con la moda ambiente, que por supuesto no digo que sea su caso, ni muchísimo menos.

Me congratula escucharle que en la actualidad no coincide ni de lejos, ni con la aceptación del Motu Proprio ni con el levantamiento de las «excomuniones», conste que me trae sin cuidado los errores que pudo haber tenido en su día, lo importante del caso es que los ha subsanado y su valiente retractación al respecto, por lo cual le doy un fuerte abrazo.

Al mismo tiempo le hago llegar mi pláceme por su postura ante el milenarismo patrístico y su hondo conocimiento del tema.

En cuanto a que M. Williamson no es antimilenarista es algo que lo oigo de su boca pero jamás he tenido prueba alguna por parte de sus escritos «eleison», que sigo considerando pobres ridículos y desdichados; y en los que jamás ha osado ni rozar el tema de lejos. Todo lo más sería un «milenarista muy «sui generis», es decir un milenarista a «sensu contrario», donde espera una reconquista (a base de músculos) de la Roma conciliar coincidente con el Reino de María, por un período no sé si de treinta o cuarenta años, precedido más tarde por la venida del Anticristo, que sería el que pisaría la cabeza de La Virgen María. Si esto no es un milenarismo al revés, usted me dirá lo que es, pero yo no lo entiendo de otra manera.

Por otro lado se puede afirmar de alguien que es modernista (con o sin culpa de su parte), cuando ese alguien fuese un indocumentado o un asistente de sacristán de un curita modernista, pero……. decirlo de Ratzinger sería harina de otro costal. Es indudable que Dios juzga las conciencias, pero mientras estemos en la tierra, de tejas para abajo, a nosotros nos toca juzgar las actitudes, y de actitudes ya le ha tocado hablar a usted.

Y por último, en cuanto a eso de «infiltrado», «masón» etc. no creo recordar haberlo dicho yo, eso lo añade usted no sé por qué. Es patente por tanto que en los temas en que no coincide con M. Williamson también se ha demostrado por sus afirmaciones, que de estos puntos, no vanales, que hemos traído a la palaestra, vemos:

1.- Que usted ha tenido la gallardía de reconocer sus errores sobre el Motu Proprio y las «excomuniones». «Errare humanum est». M. Williamson no lo ha reconocido, de donde se deduce que no los considera errores, pues de lo contrario sería un soberbio, cosa que no creo.

2.- Creo asimismo no haberme equivocado en la afirmación que hice en mi inicial escrito y que reproduzco literalmente: «Es por ello que quiero atreverme a formular unas determinadas cuestiones, basándome en actitudes de M. Williamson, que deduzco que con ellas no coincide ni de lejos el P. Altamira».

Sin otro particular le reitero mis felicitaciones por sus patentes diferencias exegéticas, teológicas y filosóficas con M. Willianson, del que espero tome buena nota de su recto proceder.

En unión de oraciones, A. Carballo.