P. JUAN CARLOS CERIANI: CUANDO DE TRASPIÉS SE HABLA – 4º PARTE – EL ELEISON 344

CUANDO DE TRASPIÉS SE HABLA

williamson

He señalado cinco traspiés de Monseñor Williamson:

* dos en su Conferencia del 2 de septiembre de 2012 en Nova Friburgo (uno sobre el corazón bávaro y la religión de la infancia de Ratzinger, y otro sobre un masón infiltrado en la FSSPX);

* dos que nos proporciona la conferencia del Padre Girouard (sobre el Motu proprio y el levantamiento de las supuestas «excomuniones»);

* el quinto sobre su amistad con el enigmático Padre Ramón Anglés.

Fui destacando la falta de imparcialidad y de ecuanimidad en sus fieles seguidores…; los cuales se precipitan, hoy, para desenmascarar a los Superiores de la FSSPX cuando trastabillan, pero, al mismo tiempo, siguen encubriendo, con un manto de falsa misericordia, las caídas de «su Obispo», como ellos lo llaman…

El sexto y último traspié lo encontramos en el Comentario Eleison 344.

Allí leemos, según el original inglés y las versiones oficiales en español y portugués:

http://www.cathinfo.com/catholic.php/Eleison-Comments-number-CCCXLIV-344-Feb-15-2014-AD

At Vatican II for instance, Church error went a long way, without however God’s allowing his Church to be wholly defectible in its presentation to men of the inerrant Truth coming from his own infallibility.

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2014/02/comentarios-eleison-numero-cccxliv-344.html

En el Vaticano II, por ejemplo, el error de la Iglesia llegó bien lejos, sin que Dios, sin embargo, permitiera a Su Iglesia ser totalmente defectible en lo que hace a su presentación a los hombres de la Verdad inerrante proviniendo de Su propia infalibilidad.

http://spessantotomas.blogspot.com.ar/2014/02/comentarios-eleison-por-dom-williamson_16.html

No Vaticano II, por exemplo, o erro da Igreja chegou bem longe, sem que Deus permitisse, no entanto, que isso impedisse totalmente a apresentação dela ao homem, da Verdade inerrante oriunda de Sua própria infalibilidade.

Mientras Monseñor Williamson, en sus Comentarios Eleison, continúa postergando abordar el problema de fondo y sigue distrayendo la atención con sus bombas de humo, quienes lo siguen no dejan de señalar (con razón) los traspiés de Monseñor Fellay y de sus fieles ayudantes, sean Asistentes o Superiores de Distrito.

Estos obsecuentes (ayer de Monseñor Fellay, hoy de Monseñor Williamson), al mismo tiempo que reclaman (con parcialidad y toma de partido) ecuanimidad a Monseñor Fellay, encubren a Monseñor Williamson.

A ustedes de ver, señores…

A ustedes de considerar qué hubiesen escrito de haber sido Monseñor Fellay el que públicamente hubiese dicho que en el Vaticano II el error de la Iglesia llegó bien lejos…

Basta con leer lo que ustedes han escrito y publicado respecto de la segunda intención de la última Cruzada de Rosarios organizada por Monseñor Fellay.

¿Recuerdan? La han calificado de asombrosa; y con razón. Porque realmente es asombroso que Monseñor Fellay organice una Cruzada de Rosarios para obtener el regreso de la Tradición en la Iglesia.

Ustedes han escrito:

Sea cual fuere el sutil significado de esta intención, ya sea que se deban utilizar anteojos negros o rosas para leer estas intenciones escritas en letras pequeñísimas, no podemos de ninguna manera y bajo ningún pretexto orar  por el regreso de la Tradición en la Iglesia. Tal intención es una aberración.

¿Con qué clase de anteojos hemos de leer que en el Vaticano II el error de la Iglesia llegó bien lejos…?

¿No es esto una aberración?

Tanta es la falta de imparcialidad y de ecuanimidad en estos fieles seguidores williamsonianos, que en la versión francesa del Eleison 344 se lee (con anteojos rosados, ¡claro!):

http://tradinews.blogspot.com.ar/2014/02/mgr-williamson-linfaillibilite-de.html

Au Concile Vatican II par exemple, les erreurs des hommes d’Église allèrent très loin sans toutefois que Dieu permît à son Église de défaillir totalement dans sa présentation aux hommes de la Vérité, exempte d’erreur grâce à sa propre infaillibilité.

¿Quién metió la mano aquí para hacer decir el señor Obispo lo que no dice en su original?

¿Quién tradujo al francés: los errores de los hombres de Iglesia llegaron bien lejos?

Tan grande es el traspié de Monseñor Williamson al escribir que el error de la Iglesia llegó bien lejos, que es necesario encubrirlo y, sin advertir al lector, le hacen decir los errores de los hombres de Iglesia llegaron bien lejos.

¿Hasta cuándo seguirán cubriendo con un manto de falsa misericordia las caídas de «su Obispo»?

¿Cuándo le exigirán un acto público de reparación?

¿Cuándo le exigirán que consagre un buen Obispo y se recluya en su casa de desaceleración al sur de Inglaterra?

Sea lo que sea de Monseñor Williamson y de sus seguidores, sobre estas bases no se puede edificar nada sólido.

Padre Juan Carlos Ceriani