CUANDO DE TRASPIÉS SE HABLA

Ya he señalado cuatro de los traspiés de Monseñor Williamson, dos en su Conferencia del 2 de septiembre de 2012 en Nova Friburgo, y otros dos en base al artículo del Padre Girouard.
Insisto en la falta de imparcialidad y de ecuanimidad de sus fieles seguidores. Vemos casi a diario cómo se precipitan a desenmascarar a los Superiores de la FSSPX cuando ellos trastabillan, pero, al mismo tiempo, cubren con un manto de falsa misericordia las caídas de «su Obispo», como ellos lo llaman…
Prosigo, ahora, con otro traspié de Monseñor Williamson.
Esta vez es el Padre Pinaud, en su Conferencia del sábado 15 de febrero, el que nos proporciona la materia.
Para entender bien de qué se trata, hay que leer en el blog de los impotentes las palabras del Padre Pinaud:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2014/02/habla-el-p-pinaud-parte-4.html
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2014/02/habla-el-p-pinaud-parte-5.html
Él relata cómo le fue recusado el abogado defensor que propusiera y el ofrecimiento de tres otros para reemplazarlo. Uno de ellos fue el Padre Ramón Anglés.
El Padre Pinaud recibió una carta de Monseñor Bernard Tissier, que le decía:
Además, usted debió, a falta de abogado pues le fue recusado, escoger otro abogado, —el Padre Ramón Anglés hubiera sido uno excelente, o por lo menos que lo ayudara en la redacción de su defensio un consejero canónico.
El Padre Pinaud continúa con sus comentarios:
Yo lo contacté, a su debido tiempo, al Padre Ramón Anglés, fue el 7 de julio de 2013…
El Padre Anglés fue uno de los tres abogados propuestos por mis jueces cuando rechazaron al Padre Pivert sin alegar motivo…
Esta proposición, porque venía de mis jueces no era para inspirarme confianza —ustedes me comprenden—, pero por el consejo de un cofrade de los más antiguos y que me aseguró las competencias jurídicas del Padre Anglés y sobre todo porque él no se dejaría contar por nadie y no se impresionaría por Menzingen, un domingo en la tarde decidí llamar a este cofrade tan amable.
El Padre Anglés se sorprendió al saber que el Tribunal lo designó como posible abogado con los padres Puga y Laroche.
«Quien sea el imbécil que puso mi nombre en esta lista, lo hizo sin pensar. Yo no puedo ser su abogado pues soy el consejero jurídico de Monseñor Fellay. Y debo decirle, si usted está en la resistencia, esa no es mi taza de té, pues es necesario verdaderamente que se haga un acuerdo, si no terminaremos cismáticos. Mire a Monseñor Fellay, tiene más poder que el Papa. Esto ya no es sostenible. Yo renuncié a mi cargo de superior mayor porque no quiero avalar esto. Desgraciadamente el acuerdo no podrá hacerse con Monseñor Fellay, está completamente desacreditado. No puede pronunciar dos palabras sin sembrar la duda en toda la tierra«.
Me planteó algunas preguntas para comprender mi situación, me preguntó si me había entrevistado con los superiores, especialmente Monseñor Fellay. Yo le dije que no había tenido el menor contacto con ningún superior…
Me pidió leer el famoso decreto penal del 7 de marzo y que le intrigaba mucho.
Después de leerle las primeras palabras: invocando el santo nombre de Dios escuché una inmensa explosión de risa:
«Es teatro, me dijo, una gran comedia orquestada para impresionarlo. Este decreto penal es ridículo y además es nulo… usted sabe, este procedimiento administrativo del código de 1983, es un medio fácil que se le da al Superior General para castigarlo sin tener que hacerlo él mismo».
Nuestra conversación duró dos horas, lamenté que el Padre Anglés no pudiera ser mi abogado… él me aconsejó de tener mucho cuidado —decididamente— « Ellos son capaces de todo, me dijo, haga copias de sus documentos y guárdelos bajo llave ».
Usted se preguntará, estimado lector: ¿qué tiene que ver todo ésto con los traspiés de Monseñor Williamson?
Antes de responderle, le ruego que relea con atención las palabras del propio Padre Ramón Anglés y que trate de hacerse una idea muy clara sobre este personaje, pues lo que sigue está directamente relacionado con él…
Si usted leyó con atención, habrá comprendido que el Padre Ramón Anglés, entre otras cosas:
Es el consejero jurídico de Monseñor Fellay; pero, al mismo tiempo lo traiciona.
Es acuerdista.
Considera necesario estar en comunión con los apóstatas que ocupan Roma.
Conozco otras lindezas de este extraño personaje, pero con las confesadas por él mismo bastan para ilustrar lo que sigue…
Pues bien, allá por agosto de 1997 (sí…, usted leyó bien…, agosto de 1997), en Fátima, con ocasión de la Peregrinación organizada por la FSSPX, me encontré con Monseñor Williamson, quien, desde el mes de mayo, venía teniendo serios problemas en los EEUU, de cuyo Seminario era Director.
Hablamos sobre esos problemas; y en momento le dije: «Monseñor, tenga mucho cuidado con el Padre Ramón Anglés».
La respuesta me desconcertó y motivó el fin de la conversación: «El Padre Ramón Anglés en mi amigo».
Si usted ha comprendido quién es el Padre Anglés, comprenderá que el traspié de Monseñor Williamson fue grande…
Pasaron los años, y llegamos a septiembre de 2003. Monseñor Williamson había sido removido del Seminario de Winona y se le había confiado el de La Reja.
Él consideró ese cambió como una estrategia de Monseñor Fellay para debilitar los EEUU y entregarlos a la línea liberal de la FSSPX.
Pues bien, el Padre Ramón Anglés también fue trasladado de su cargo de Director de la Universidad de Kansas al Distrito de Irlanda, como Superior del mismo.
Monseñor Williamson, en su despacho de La Reja, me leyó parte de una carta dirigida a Monseñor Fellay, en la cual lo acusaba de sacar a los antiliberales de los EEUU y poner en su lugar a liberales. Más concretamente, tomó la defensa del Padre Anglés, a quien Monseñor Williamson consideraba desplazado por ese motivo.
También me leyó parte de la respuesta. «Qué extraño, le decía Monseñor Fellay, que usted defienda al Padre Ramón Anglés y lo ponga de su parte. Él es el primero que me ha hablado mal sobre usted.
¿Recuerda, Monseñor, le pregunté; recuerda que yo le advertí en Fátima sobre este sacerdote, hace seis años? ¿Recuerda que le dije que tuviese cuidado con el Padre Ramón Anglés?
Monseñor Williamson estalló en cólera: ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Son mentiras de Monseñor Fellay! ¡El Padre Ramón Anglés es mi amigo!
Dime con quién andas…, y te diré cómo trastabillas…
Desconozco las relaciones actuales de Monseñor Williamson con el Padre Anglés; pero no me extrañaría que sean aún amicales…
Todavía falta un traspié de Monseñor Williamson.
Este es más reciente.
Pronto se lo muestro.
Padre Juan Carlos Ceriani
