CUANDO DE TRASPIÉS SE HABLA

He señalado dos de los traspiés de Monseñor Williamson en su Conferencia del 2 de septiembre de 2012 en Nova Friburgo… Más que traspiés, son porrazos…
Destaqué la falta de imparcialidad y de ecuanimidad en sus fieles seguidores…, que se precipitan a desenmascarar a los Superiores de la FSSPX cuando trastabillan, pero cubren con un manto de falsa misericordia las caídas de «su Obispo», como ellos lo llaman…
Prosigo, ahora, con otros dos traspiés del Obispo inglés, que nos proporciona el Padre Girouard en su artículo, publicado por los impotentes, y que motivara el título a mis comentarios:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2014/02/padre-girouard-los-traspies-de-la-neo.html
El Padre Girouard hace referencia a la primera parte de una entrevista que dio el Padre Arnaud Rostand (Superior del Distrito de EEUU) a principios de junio de 2012.
El Padre expone cuatro «traspiés» del Superior. Yo retomo dos, el segundo y el tercero:
A) Escribe el Padre Girouard:
2.-En el minuto 8:54, el Padre Rostand dice que las precondiciones exigidas anteriormente por Monseñor Fellay para negociar con Roma, fueron prácticamente cumplidas: «Ciertos pasos se han dado… el Motu Proprio fue publicado, no tan perfecto como se hubiéramos querido, pero un paso hacia la libertad de la Misa».
¡Segundo traspié!
Este documento no es imperfecto, es MALVADO.
En efecto, este documento declara oficial y legalmente que la forma ordinaria (y por lo tanto, la mejor) de la Misa es el Novus Ordo, y que la Misa de siempre no es más que una forma «extraordinaria»; este documento somete además a esta misa a varias condiciones y restricciones.
Considero que debemos estar en un todo de acuerdo con el juicio y la crítica del Padre Girouard.
Pero entonces, ¿por qué no aplicar la misma vara a los dichos de Monseñor Williamson sobre el MALVADO MOTU PROPRIO?
Recordemos algunos de esos dichos episcopales, que pretendieron hacer pasar ese documento como «buenito»…
Comentario Eleison del 14 de julio de 2007:
En la Fraternidad San Pío X, un «Te Deum» fue cantado en agradecimiento por todo lo que en el documento favorece y, hasta cierto punto, libera el rito antiguo de la Misa.
Las contradicciones están ciertamente allí, porque mientras que el Papa se aferra en su corazón a la antigua liturgia de su infancia bávara de antes de la guerra, él cree con su espíritu conciliar en la reconciliación de los irreconciliables, como el Catolicismo y el mundo revolucionario que nos entorna.
Teniendo en cuenta la terrible persecución oficial del verdadero rito de la Misa desde 1969, cuando el Novus Ordo fue introducido, sin duda dos cosas, al menos, en el «Motu Proprio» valían un Te Deum.
En primer lugar, el oficial, papal, público reconocimiento de que la Misa antigua nunca fue realmente suprimida. Siempre lo supimos, pero ahora lo sabe todo Católico en la Iglesia Universal. ¡Qué cambio de percepción debe conllevar!
Y en segundo lugar, una cierta definida libertad para los sacerdotes de rito Latino para celebrar la Misa antigua, al menos en privado y, en mayor medida que antes, también en público.
¡Oremos más que nunca por el Papa, si no más, para que su corazón bávaro continúe empujando su cabeza conciliar en una dirección Católica!
Pregunto: ¿en qué difieren estos dichos episcopales de aquello del Padre Rostand: «Ciertos pasos se han dado… el Motu Proprio fue publicado, no tan perfecto como se hubiéramos querido, pero un paso hacia la libertad de la Misa»?
Sigamos…
Comentario Eleison del 25 de agosto 2007:
El debate sobre el reciente Motu Proprio del Papa Benedicto XVI continúa –no voy a decir a rabiar– pero ciertamente a levantar pasiones.
Lo que importa más bien, en mi opinión, es que el diablo lleva piedra, como bien dice el adagio. En muchos países vemos que muchos sacerdotes y laicos católicos –pero en general no los obispos– redescubren el verdadero rito de la Misa, compran misales, los DVD con la enseñanza de la Santa Misa, los ornamentos litúrgicos, etc….
¡Ya escucho las objeciones más duras! Por supuesto, no todo va a ser perfecto desde el primer golpe. Habrá errores de latín, las rúbricas no serán perfectas y todo eso, pero ¿por qué no darle una oportunidad a la gracia de Dios?
El Motu Proprio, que les permite volver a conectar con el verdadero rito de la Misa –al menos en privado– es un paso importante en esta preparación.
Con todo nuestro corazón, recemos por tales sacerdotes, y por el Papa.
Insisto: ¿en qué difieren estos dichos episcopales de aquellos del Padre Rostand: «Ciertos pasos se han dado… el Motu Proprio fue publicado, no tan perfecto como se hubiéramos querido, pero un paso hacia la libertad de la Misa»?
¿No merecen ser calificados de traspié episcopal?
Sigamos…, con paciencia…
Comentario Eleison del 15 de septiembre de 2007:
De este modo, la doctrina del Motu Proprio de Benedicto XVI y la Carta a los Obispos que lo acompaña no es más que una mezcla confusa y desconcertante de catolicismo y de religión del Vaticano II.
No puedo dejar de destacar los errores de este Concilio que quería reconciliar la única fe verdadera con las falacias del mundo moderno.
Pero, por otro lado, la Misa llamada «tridentina» está llena de sana doctrina católica; por lo tanto, no puedo sino alegrarme de que el Motu Proprio reconozca que ella nunca ha estado prohibida y que le acuerde una cierta libertad para celebrarla.
En el reino de los ciegos, donde incluso los tuertos son reyes, este reconocimiento y esta liberalización son, sin duda, un paso adelante.
¿Es necesario insistir en que no hay mayor diferencia entre este texto y el del Padre Rostand: «Ciertos pasos se han dado… el Motu Proprio fue publicado, no tan perfecto como se hubiéramos querido, pero un paso hacia la libertad de la Misa»?
Lo escrito por Monseñor Williamson en 2007 constituyó una verdadera zancadilla para que tropezasen muchos sacerdotes y fieles. Moralmente hablando, es un escándalo, ¡una piedra de tropiezo!
Sigamos…, con paciencia…, si aún nos queda…
Carta de Monseñor Williamson al Padre Ceriani, del 2 de diciembre de 2007:
Estamos de acuerdo en que el Documento es una mezcla de bien objetivo y de mal objetivo, procediendo de la confusión subjetiva del Papa. Dicho de otro modo, una parte es buena, una parte es mala, el todo es malo, a causa del hecho de la mezcla. Pero el bautismo donatista no ha sido declarado inválido por la Iglesia a causa de su inserción en un contexto malo. La consagración en la Nueva Misa no es necesariamente mala o inválida porque ella forme parte de un todo malo.
A vista humana, en el caso del Motu Proprio, la liberalización y el reconocimiento de la antigua Misa están imbricados en el todo malo. A vista divina, Dios puede muy bien «escribir derecho con líneas torcidas».
La parte buena no es intrínsecamente mala, sino extrínsecamente, por la parte del todo, del cual forma parte.
No siendo intrínsecamente mala (al contrario), Dios puede muy bien servirse de ella, y un número importante de sacerdotes aprovecharán en privado del Motu Proprio para acercarse a la verdadera Misa, y por allí a toda la verdadera religión, si perseveran.
Hay una gran diferencia con los documentos del Vaticano II. Estos descendían. El Motu proprio remonta, objetivamente, en parte (solamente).
Pero me parece que delante de Dios, por el bien de la Iglesia total, este reconocimiento sobre todo, apoyado por la liberación bastante ambigua, digamos al menos en privado, es un bien importante, incluso enorme en el contexto de los desastres del Concilio y de la Nueva Misa.
A condición de que nosotros no nos hagamos ninguna ilusión sobre la necesidad de combatir más que nunca. Pero los Arrianos ceden terreno, y ellos tendrán que ceder todavía.
¡Traspié! ¿No es cierto?
Este documento no es imperfecto, es MALVADO. ¿No es cierto?
Este documento declara oficial y legalmente que la forma ordinaria (y por lo tanto, la mejor) de la Misa es el Novus Ordo, y que la Misa de siempre no es más que una forma «extraordinaria»; este documento somete además a esta misa a varias condiciones y restricciones. ¿No es cierto?
Avancemos un poco más…
Respuesta de Monseñor Williamson en la entrevista de los impotentes, enero de 2013:
Cierto. Yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.
Igual, en 2007, quería ver el bien. Y hubo un cierto bien. Si se lee exactamente lo que he escrito a favor, en pro, de Summorum Pontificum, creo que se ve que lo que aprobé no era completamente falso, no se ha mostrado falso después. Aprobé el hecho de que había sacerdotes que podrían celebrar la buena Misa.
El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible. Lo que escribí era incompleto, sí; pero falso, no, creo que no.
Pero desde aquel tiempo he leído críticas de Summorum Pontificum que son mucho más severas, y acepto que yo no vi esto en aquel momento. Quería aprobar algo de Roma para no siempre criticar, criticar, criticar. Y, de hecho, hubo algo bueno. Hubo algo bueno. Hablar sólo, principalmente, de lo bueno era incompleto, lo admito. Admito que era incompleto. Sí.
¡El tropezón y la caída comenzaron en 1984! ¿Para qué insistir?
+++
B) Escribe el Padre Girouard:
3.- En el minuto 9:07, el Padre Rostand continúa: «Además fue el levantamiento de las excomuniones… nosotros definitivamente tenemos reservas sobre éste también, pero fueron gestos importantes…«.
Tercer gran traspié.
Ninguna palabra respecto a que nosotros jamás reconocimos la validez de estas «excomuniones».
Ninguna palabra respecto a la exclusión de este «levantamiento» de Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer.
Ninguna precisión sobre el hecho que Roma no anuló el decreto de «excomunión» de 1988, sino que ella solamente suspendió los efectos jurídicos, lo que significa que, a los ojos de Roma, los cuatro obispos todavía son culpables pero ya no los castigan.
Una vez más, considero que debemos estar en un todo de acuerdo con el juicio y la crítica del Padre Girouard.
Pero entonces, ¿por qué no aplicar la misma vara a los escritos firmados por Monseñor Williamson sobre el levantamiento de las inexistentes excomuniones?
Recordemos algunos de esos textos episcopales…
Carta a Benedicto XVI:
Santo padre,
Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal. Su decreto del 21 de Enero de 2009 rehabilita de alguna manera el venerado fundador de nuestra Fraternidad sacerdotal, S. Exc. Monseñor Marcel Lefebvre. Ello proporciona también un gran bien a la Iglesia, nos parece, hace justicia a los sacerdotes y a los fieles del mundo entero que, unidos a la Tradición de la Iglesia, no serán más estigmatizados por haber mantenido la fe de sus padres.
Es en razón de este combate de la fe que aseguramos a vuestra Santidad, como Ella espera, «no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en las conversaciones necesarias con la Autoridad de la Santa Sede las cuestiones abiertas». Deseamos en efecto, comenzar lo más rápido posible con los representantes de Vuestra Santidad los intercambios concernientes a las doctrinas en oposición al Magisterio de siempre.
Por este camino necesario que evoca Vuestra Santidad, esperamos ayudar a la Santa Sede a poner el remedio apropiado a la perdida de la fe al interior de la Iglesia
La Virgen María Inmaculada visiblemente ha guiado los pasos de Vuestra Santidad a nuestro reencuentro, ella le mantendrá su graciosa intercesión. Es con esta seguridad que nosotros pedimos fielmente al Pastor Universal que bendiga a cuatro de sus hijos más unidos al Sucesor de Pedro y a su encargo de pastorear los corderos y las ovejas del Señor.
Menzingen, 29 de enero de 2009, en la fiesta de San Francisco de Sales
+ Bernard Fellay
+ Bernard Tissier de Mallerais
+ Richard Williamson
+ Alfonso de Galarreta
¡Lamentable caída! De la cual aún no se han levantado…
¡Verdadera traición a la Obra de supervivencia de la Tradición…!
¡Verdadero suicidio…!
Ninguna palabra respecto a que nosotros jamás reconocimos la validez de estas «excomuniones». ¿O, acaso, pretenderán encontrarla en la frase que dice: ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal?
Ninguna palabra respecto a la exclusión de este «levantamiento» de Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer. ¿O acaso quieren verla en las palabras: Su decreto del 21 de Enero de 2009 rehabilita de alguna manera el venerado fundador de nuestra Fraternidad sacerdotal, S. Exc. Monseñor Marcel Lefebvre?
Todo lo contrario. No hay ninguna precisión sobre el hecho que Roma no anuló el decreto de «excomunión» de 1988, sino que ella solamente suspendió los efectos jurídicos, lo que significa que, a los ojos de Roma, los cuatro obispos todavía son culpables pero ya no los castigan…
Continuemos…
Carta de Monseñor Williamson a Castrillón Hoyos:
A Su Eminencia Cardenal Castrillón Hoyos
Su Eminencia
(…) Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado Miércoles y hechos públicos el Sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.
¿Para qué comentar?
Terminemos…
Respuesta de Monseñor Williamson en la entrevista de los impotentes, enero de 2013:
Y usted agradeció el levantamiento de las falsas excomuniones…
Monseñor Williamson: Pffff… (nota del estenógrafo: gas vocal)
Sí… Sí… Sí… Creo que lo que escribí y pensé en aquel momento era, igualmente, incompleto. Pero quería, quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Esto ha jugado un papel, creo, lo que escribí y pensé en aquel momento. Quería no ver que… que… Pffff (gas vocal).
Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma y… Pffff (gas vocal) Pero, cuando el 16 de diciembre Monseñor Fellay escribió a Roma para pedir el levantamiento de las excomuniones, no me mostró esta carta. Nosotros cuatro pedimos, y no me mostró…
No firmé y no vi esta carta. No me mostró esta carta. No me escribió diciendo: voy a escribir esta carta, ¿aprueba usted? No. No. Escribió sin mi conocimiento y sin mi aprobación. Y, si me hubiere mostrado, yo no pienso que hubiera aprobado, porque él tomaba demasiado en serio estas excomuniones. Monseñor Lefebvre siempre había pensado desde el 88 que estas excomuniones son vacías, no tienen ninguna substancia porque no hubo ningún crimen y lo demás está en el Derecho Canónico. Pero Monseñor Fellay… Ahhh… Ahhh…
Esta actitud no la aprobaba en aquel momento, pero después del levantamiento, él escribió una carta de agradecimiento al Papa. Y esta carta, yo la firmé; porque hubo en esta carta de agradecimiento, después del levantamiento, una frase, hubo una reserva que me permitió firmar esta carta de agradecimiento.
Pero, leyendo esta carta de agradecimiento, es implícita una seriedad de lo que hizo el Papa. Es decir, es implícito tomar en serio las excomuniones, lo que es un error. Sí, es un error. Pero, dado el punto de vista del Papa, hizo algo… Pffff (viento bocal) algo… Pffff (viento bocal)… Pffff (viento bocal)… Actuó con coraje en frente de los otros prelados de Roma… ¿qué sé yo?… Hubo algo que aprobar en su comportamiento.
Pero, de todas formas, no digo que todo lo que pensé y escribí en aquel momento era justo, era completo. No. ¿Me equivoqué? Tal vez en parte, sí. En parte.
Cuatro años más tarde… ¡Sigue postrado en tierra! Y ya pasó otro año…
¡Qué falta de imparcialidad y de ecuanimidad en sus fieles seguidores…!
¿Hasta cuándo seguirán cubriendo con un manto de falsa misericordia las caídas de «su Obispo»?
¿Cuándo le exigirán un acto público de reparación?
¿Cuándo le exigirán que consagre un buen Obispo y se recluya en su casa de desaceleración al sur de Inglaterra?
Porque sobre aquellas bases no se puede edificar nada sólido.
Faltan dos traspiés. Dios mediante, los comentaremos.
Padre Juan Carlos Ceriani
