OSKO: EXTRANJEROS

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EXTRANJEROS

Los primeros cristianos tenían conciencia de que ellos constituían una porción separada de las costumbres de la época. De aquí deriva el nombre de «parroquia»: ellos se consideraban una colonia extraña a las costumbres paganas de un pueblo, en medio del cual vivían.

La palabra «Parroquia» viene del griego Paroikia (παροικία). En la palabra paroika está oika: «casa». Paroika significa etimológicamente «el tiempo de estadía o residencia». El verbo paroikein quiere decir: «habitar cerca de, junto de, al lado de, estar provisoriamente, estar de paso, peregrinar«. Paroikaos es «el extranjero domiciliado». Muchos autores cristianos utilizan el verbo parokein para dar la idea de una presencia pasajera de los cristianos en el mundo. En el siglo II Paroika se convierte en sinónimo de «comunidad cristiana» o «Iglesia particular».

Como vimos entonces Parroquia significa algo así como «lugar donde residen provisionalmente extranjeros»; podría decirse que se refiere a un SECTOR, separado o distinto del resto de los ciudadanos; los cristianos asumían rotundamente su condición de exiliados en este mundo; no echaban raíces en él; todo el contrario.

Pero, después, este significado comenzó a diluirse.

Hacia el siglo II ya Paroika se había convertido en sinónimo de «comunidad cristiana». No es que quedara excluida la primigenia manera de entenderlo, pero de a poco se fue tornando diferente.

Si en aquellos primeros años de la Iglesia Primitiva los cristianos se sentían extranjeros en un mundo extraño, nos parece que, en estos momentos, esa conducta y esa manera de ver el mundo y el breve espacio de la vida humana se encuentran más vigentes que nunca.

Podrá decirse que «deberían» ser más vigentes que nunca, pero que, en realidad, no se encuentran demasiadas personas que lo entienden así, y mucho menos que lo pongan en práctica. De manera que tenemos el mejor libreto pero… escasean los actores.

Sin embargo, la vigencia de aquellas buenas premisas no queda sujeta a la cantidad, presencia o ausencia de fieles dispuestos a vivir de esa especial manera, estrictamente ajustada al Evangelio que caracterizaba a los primeros fieles.

Esto no significa un juicio de nada ni de nadie, sino tan sólo una constatación de hechos… o de un hecho. Lo cual nos involucra directamente, puesto que, casi a diario, nos sorprendemos con solicitudes del mundo que, agotadoras, irritantes y a veces desesperantemente estúpidas y vacuas, no obstante, reclaman nuestra atención sistemática y constante.

MÁS EXTRANJEROS QUE NUNCA

Efectivamente. Porque la tendencia será cada vez más y más marcada en la dirección opuesta al antiguo significado de la palabra Parroquia. Ya venimos hablando de este tema, cuando mencionamos a Bergoglio y el respeto y simpatías que despierta en la prensa mundana, en la opinión pública, en quienes detentan el poder, en los judíos, en los diferentes lobby´s, en especial el sodomítico.

La iglesia conciliar, ya completamente sumergida en el báratro de la apostasía, frota sus carnes constantemente contra las de distintas opciones y corrientes, poderes y grupos de poder, ricos y poderosos que construyen cotidianamente el NOM.

La Iglesia Conciliar y sus «Papas» y jerarcas participan activamente y con entusiasmo digno de encomio, en dicha construcción, contribuyendo a la reingeniería social que prepara lo que quizás sea el último acto suicida en términos colectivos y universales.

Ya sabemos ahora, gracias a Sandro Magister, de Vatican Insiders, que se está preparando a los «fieles católicos» para la aceptación de un nuevo estado de cosas, y no solamente en aquello relacionado con el sacramento del matrimonio.

Sabemos desde hace mucho tiempo que la inmensa mayoría de los que se denominan católicos, no saben siquiera de qué se trata la Iglesia, la Fe, ni ser cristianos.

Lo anterior lo saben muchos, aunque con distintos niveles de conocimiento, formas distintas de entender y lógicamente, que partiendo cada quien de su propia visión respecto del estado de cosas actual, tanto en la Iglesia, como en el mundo en general.

Es por eso que existe una enorme diversidad a la hora de posicionarse frente a la tremenda crisis por la que atravesamos.

Que la palabra «crisis» es un eufemismo que se usa para referirse a la apostasía es un hecho. La mayor parte de quienes hacen un discernimiento de la cuestión, entienden aquello de la CRISIS, pero descartan que se trate de APOSTASÍA.

Claro que hay datos elocuentes que surgen desde dentro de la mismísima Iglesia Conciliar. Esas estadísticas, escandalosas por cierto, hablan de porcentajes asombrosos. Cuando se ven las reacciones y los comentarios, o discursos de «obispos» y «cardenales» modernistas, da la sensación de que para muchos jerarcas de la Iglesia Conciliar de lo que se trata es de «seguir en el negocio», más que de una preocupación verdadera por el estado de APOSTASÍA evidente… es más, ni siquiera lo notan, y hasta los hay que se sienten parte y lo hacen con todo gusto; Bergoglio el principal de todos ellos.

Es que no pueden hablar de APOSTASÍA porque no creen que exista tal cosa. Ya que no tienen la Fe desde hace muchos años (algunos nunca la ha tenido); mal podrían saber qué significa apostatar de dicha Fe; mucho menos comprenden las consecuencias, no ya en el plano de lo personal, sino en lo colectivo y social.

No comprenden lo que significa «Apostasía de las Naciones». ¿Cómo podría comprender lo que significa eso un clero que profesa la Doctrina surgida del CV2? Es imposible.

Por lo tanto, nada de nuevas evangelizaciones sino, más bien, de mantener la clientela… y, como se sabe, «el cliente siempre tiene razón»…; por eso no es raro que Bergoglio haya lanzado una encuesta a partir de la cual todo el mundo siente que es escuchado (lo cual es mentira) y que ahora puede participar (otra mentira) y que entonces está siendo escuchado (otra mentira más) y sienten todos que la Iglesia se está transformando (eso ya ocurrió… fue cuando dejó de ser LA IGLESIA VERDADERA, para convertirse en ESTO que vemos); y ahora todos se están sintiendo más cerca de Dios y de ser buenitos… (Música de fondo… violines lacrimógenos).

Lo que en verdad está ocurriendo es que el 99 % de los fieles son borregos y que no hay conducción; mejor dicho, sí que la hay, pero es mala, nefasta y perversa, por no decir diabólica.

En suma. Los fieles de la Iglesia Conciliar se sienten cada vez más parte del mundo, el mismo mundo del cual los cristianos de la primitiva Iglesia de Cristo se sentían separados. Aquellos cristianos de los tiempos inmediatamente posteriores a los apostólicos vivían en el mundo pero no eran parte de él. No tomaban parte en sus idolatrías salvo excepciones. Esas excepciones eran las de aquellos que cedían e idolatraban y que debían hacer penitencia para ser readmitidos en la Iglesia…, igualito que hoy, ¿verdad?

Si no, miren el trabajo que le está costando a Mons, Fellay ser reconocido en la Iglesia Conciliar…, él deberá hacer una profesión de fe conciliar si quiere que le reconozcan… Bah… él ya hizo esa profesión de fe conciliar, al menos la lleva avanzada en un 95%…, pero los conciliares van por todo…

La cuestión es que hoy ya no hay parroquias, en el vero sentido de la palabra. No las hay. Llevarán el nombre pero no son lo que deberían. No contienen extranjeros ni separados del mundo, por el contrario…, si desde Roma y desde todas las sedes episcopales se alienta a los fieles a mezclarse con las gentes del mundo, no importando lo que hagan… Se trata de hacerse uno de ellos…, no estar separados del mundo, si no, integrados…, sin dudas.

Como ya hemos dicho, parece necesario reasumir aquella actitud de los primeros fieles de la Iglesia fundada por Nuestro Señor. Volver a ser extranjeros en medio de los paganos modernos.

Es una tarea que a priori se ve como mucho más difícil de lo que era en los primeros siglos. No porque ayer fuese fácil, sino porque hoy los mecanismos de seducción son infinitamente mayores. Una RED constituida de un entramado que parece imposible de evitar.

Una tela de araña que atrapa absolutamente todo de mil modos distintos, dándole a cada quien lo que espera encontrar. No debe existir aspiración ni debilidad humana que no haya sido contemplada en términos de seducción y captura.

Parroquia era, en el sentido ya explicado, la FSSPX. Se la podía entender como una reserva, una colonia extraña a las costumbres deformadas por los cambios del CV2. Un fuerte donde eran preservadas la Verdadera Doctrina y la Liturgia Sagrada.

También eso se acabó.

Y esas formas institucionales que resultan ser inapropiadas o inconvenientes para este tiempo y lo que vendrá en adelante, parece que incluyen a aquella antigua forma de agruparse los «extranjeros cristianos» en este mundo.

La resistencia católica se reduce vertiginosamente, las distintas formas van cediendo o demostrando encontrarse fuera de época.

La disgregación y el aislamiento han de ser, pues, el formato y el desafío para los próximos años.