Mons. Williamson y sus fútiles esperanzas
EL CARDENAL BILLOT
LAS SIETE IGLESIAS
Y LOS HECHOS
Independientemente de los textos que tenemos adelante y de sus autores; y también independientemente de las interpretaciones que pudieran hacerse, hay cosas que exceden ese marco y no pueden ser ignoradas ni desoídas. Esas cosas son los hechos.
Mons. Williamson lleva ya muchos ELEISON COMMENT intentando arrastrar a los miembros de la Tradición en una dirección que resulta difícil determinar.
Si el lector revisa dichos comentarios (digamos los últimos 100 Eleison…, si aguanta), podrá ver una cierta diversidad inarmónica, una especie de eclecticismo pintoresco y excéntrico y, entre medio de todo ello, pinceladas llamativas y preocupantes.
Sobre todo, si se trata de la posición del Mons. Williamson respecto de la Iglesia Conciliar, de las autoridades de la FSSPX, del modo en que debe ejercerse la Resistencia, de los hechos actuales y, especialmente, del Libro del Apocalipsis.
No se trata de cuestiones separadas entre sí. Más bien todas están relacionadas muy íntimamente y todas están marcadas por las FALSAS ESPERANZAS williamsonianas, fundadas en conjeturas que surgen de ciertos textos, de supuestas apariciones, y de sospechosas visiones.
Por supuesto que Mons. Williamson echa mano de todo aquel escritor, antiguo o moderno, que arrime algo de agua para su molino. Así, recurre a Holzhauser, recomienda a Valtorta, se inspira en los mensajes de las falsas apariciones de Akita y se apoya en el Card. Billot.
En reciente artículo, el P. J.J. Turco hace una breve demostración de lo que el P. Castellani decía respecto de P. Holzhauser, un presbítero seguramente muy bien intencionado pero que se hizo un barullo tan grande que terminó afirmando que el Anticristo nacería en 1855 y que vendrían Rey Santo y Papa Santo juntamente con una era (breve) de esplendor para la Iglesia y la Cristiandad.
Citar al P. Holzhauser con semejantes antecedentes parece, por lo menos, una infeliz idea. En realidad, Akita y Valtorta también lo son. Recurrir al Cardenal Billot, sin discernimiento alguno, es una pésima idea, cuando del otro lado, en el otro platillo de la balanza, se encuentra la irrefutable evidencia de los hechos.
Mons. Williamson no se quiere rendir ante los hechos y su elocuencia.
Lleva ya TRES Comentarios Eleison dedicados a BILLOT y su interpretación de las Cartas a las Siete Iglesias.
Nos parece que BILLOT se equivocó. Y con él se equivoca también Mons. Williamson.
Las Cartas a la Siete Iglesias son escritas para VIVIENTES y no para MUERTOS.
Se dirá que estamos haciendo nuestra propia interpretación de estos textos; y sí, es verdad.
Como ha sido dicho: un enano montado sobre los hombros de un gigante, verá incluso más allá que el mismísimo gigante. Pero el enano en cuestión debe intentarlo, debe hacerlo…, debe montarse decididamente sobre esos enormes hombros y estirar el cogote todo lo que le sea posible para ver lejos, muy lejos…, aunque no tanto.
Porque no parece que sea necesario estirar la mirada muy, pero muy lejos, porque tampoco parece que hubiera por delante tantas cosas para ver. Ni tantas cosas, ni tanto tiempo.
Para empezar y confirmar lo que decimos respecto de la inmediatez del cumplimento de lo que está escrito, San Juan escribe: 1, 3: Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.
Si el tiempo está cerca, significa que no está a dos mil años de distancia. San Juan escribe para los que viven en los tiempos próximos a la realización de todas estas cosas de las que se habla en el Apocalipsis.
Tampoco estamos a 100 ni a 75 años, como sugiere el obispo Williamson en algunos lugares. Nos parece que estamos mucho más cerca; y son los HECHOS los que nos llevan a concluir de esa manera. Lo que vemos cada día.
San Juan narra aquello de que el Libro deberá quedar SELLADO, hasta que llegue el momento de su necesario conocimiento.
Pero…, podríamos subirnos a los hombros del GIGANTE. Podría ser LACUNZA.
Estamos tratando.
Su lectura es grata en demasía. Lacunza escribe señorialmente en un español perfecto y delicioso. Ni que decir de lo que escribe.
Recomendar su lectura es sencillo, más no lo es tanto el lograr convencer a ninguno. No es tarea tan simple leer metódicamente a Lacunza.
Pero no obstante, debemos intentar convencer de la importancia de estudiarlo.
Mientras tanto, veamos algunas referencias que nos deja el P. Leonardo Catellani respecto de las Cartas a las Siete Iglesias:
Dice así el Padre Castellani:
«Para los exégetas de la escuela escatológica se trata de la Primera Visión Profética de San Juan; para otros intérpretes, un apéndice occidental -y aun quizás apócrifo-; siete triviales «billetes pastorales» con valor solo para aquel tiempo y aquel rincón de la tierra; que fueron a parar a un libro inspirado y al Canon de los Libros Sacros, por unas desas incomprensibles distracciones del Espíritu Santo; que corrigen ahora con tanta maestría y modestia los críticos racionalistas…»
Agregamos nosotros que las Cartas a las Siete Iglesias, además, son manipuladas por los Tradicionalistas que no terminan de acomodar sus ideas. Tal es el caso de Mons. Williamson.
Eso es lo que vemos en los tres Comentarios Eleison que Mons. Williamson le ha dedicado al Cardenal Billot.
Y todo porque procuran ajustarlas a sus propios deseos de cómo tiene que desarrollarse la historia; entre sus deseos obviamente se encuentra aquello del triunfo de la Iglesia, que debería darse después de la Reconquista, a la que seguirá la Restauración, con la entrada triunfal de las filas de Tradis recibidos entre vítores y aplausos por la caterva conciliar «convertida» súbitamente (no se sabe si como consecuencia de las Cruzadas de millones de Rosarios Fellaynianos o de los Comentarios Eleison, o por el aburrimiento que entre ambos ya vienen generando).
Es muy posible que la Siete Cartas no sean «billetes pastorales» para aquellos tiempos primitivos y para aquel lugar del mundo donde se desarrollaba la Iglesia Primitiva; pero muy bien pudiera ser que tampoco se refieran, como pretende Billot, y con él Mons. Williamson y muchos otros, a una referencia a las distintas etapas históricas de la Iglesia desde su fundación hasta la Parusía del Señor.
Además, arbitrariamente, Mons. Williamson dice que la Iglesia de Sardes ES la nuestra. Es decir que estaríamos en esa etapa de la Historia de la Iglesia que quedaría incluida bajo esa denominación. Pues… que no nos parece.
ÉFESO – ESMYRNA – PÉRGAMO – THYATIRA – SARDES – FILADELFIA – LAODICEA
Como se ve más arriba, SARDES es la quinta de las siete Iglesias. Pero véanse las siguientes cuestiones:
De la Iglesia de ÉFESO se dice que tiene que ser aquella de los primeros siglos, en especial porque se menciona a los Nicolaítas. Esta herejía, según parece la primera de todas, fue la de uno de los primeros diáconos de la Iglesia Primitiva: Nicolau. ¿En qué consistía? Pues, en una especie de gnosticismo dogmático y en laxismo moral. Un sincretismo. Una falsificación del los Dogmas cristianos adaptándolos a los mitos paganos, sin tocar la forma externa. Se puede resumir esta herejía como IDOLATRÍA y LUJURIA. Se adaptaban a las prácticas de los diversos cultos idolátricos y como consecuencia, luego de las bacanales, llegaban fácilmente a los pecados de la carne. El nicolaísmo parece encontrarse en plena vigencia también durante nuestros días, como lo estuvo a lo largo de veinte siglos. ¿Entonces?
Entonces, veremos ahora, ocurre lo mismo con algunos de los «síntomas» de ESMYRNA:
La persecución de DIEZ DÍAS, que no lo fue de diez ni de días, sino de siglos y por CUATRO. Billot mismo admite que no se ajusta. El P. Castellani asiente. Y si bien se intenta interpretarla de algún bonito modo para ajustarla, no obstante, no parece. Es forzado, inadecuado e inexacto. ¿A qué se refiere entonces? No lo sabemos porque muy probablemente esos DIEZ DÍAS de persecución estén más adelante, en nuestro futuro inmediato.
Tal vez se trate de DIEZ DÍAS exactos y quizás se hagan realidad en el culmen del poder anticrístico o sean parte de una suerte de paroxismo asesino que se complazca en matar cristianos, por el solo hecho de matarlos.
En cuanto a PÉRGAMO… es quizás la más forzada de las asimilaciones a un momento determinado de la historia. Puede verse esto claramente en El Apocalipsis de San Juan del P. Castellani.
La Iglesia de Thyatira tolera a JEZABEL… esa mujer que pervertía a los monarcas; lasciva, audaz, pervertidora de la clase gobernante. Algo que existió durante la Edad Media… pero que también existe actualmente. El tráfico de influencias, la cercanía del poder, y la no necesaria asimilación de estos conceptos a un modo de prostituirse y prostituir, nos permiten ver esos vicios ahora mismo en todos los estados y centros de poder del mundo, incluida, la Iglesia Conciliar.
Pero, además, dice el texto sagrado: «No arrojaré sobre vosotros otra carga»… esto es tan apropiado para nuestra época actual como jamás en toda la historia hasta hoy podría decirse. No ha habido momento en la humanidad y en la Iglesia de Cristo donde se pudiera decir, «No se soportaría una sola carga más, por pequeña que fuese».
Aunque probablemente lo anterior podrá reiterarse, y con mayor fundamento, en los años venideros.
Sardes sería, según Mons. Williamson, por donde deambulamos en estos momentos: «Conozco tus obras y que tienes nombre de viviente, pero estás muerto». Esto se puede aplicar tanto a la Iglesia Conciliar, como a la PRE-Conciliar que ya mostraba signos significativos y elocuentes de decadencia. Pero también puede ser aplicado a los TRADICIONALES. A la FSSPX, y a la RESISTENCIA actual, apelando a diversos argumentos y ejemplos. ¿Estamos en SARDES? Tal vez pudiera entenderse así, pero no tanto como que no pudiéramos también estar en FILADELFIA.
No nos parece excluyente. Ninguna conclusión lo es en este marco. Se trata de especulaciones, algunas mejor fundadas y otras no tanto.
Insistimos en que vemos posible una cierta contemporaneidad en las SIETE IGLESIAS. Con características diferentes por tratarse de lugares distintos, o de maneras o modos distintos. En la actualidad existen diversos modos de resistir al Anticristo. Los hay que lo hacen siendo muy lejanos a nosotros.
Como ejemplo, podemos apreciar la RESISTENCIA de los Católicos Ucranianos. O de los tradicionalistas Ortodoxos Rusos, que rechazan el ecumenismo del mismo modo que nosotros. Hay tradicionales que resisten también, y no son latinos como nosotros… pero, ¿a que se están resistiendo? A la MODERNIDAD, por ejemplo. A la globalización, también. Al sincretismo. Todos instrumentos de los que se vale el anticristo.
Muchos de ellos no están en la Verdad. No tiene la FE, pero algo los lleva a RESISTIR contra aquello que nosotros, los católicos tradicionales resistimos desde hace años.
FILADELFIA…
Que se viene con la conversión de los judíos… ¿Todos? No, por supuesto que no. Pero según parece, de unos cuantos. ¿Esto ha ocurrido? Claro que no; al menos que sepamos; pero con seguridad ocurrirá. ¿Significa que esta Iglesia de Filadelfia aun no ha llegado? Significa que esta Iglesia de Filadelfia ya existe, pero algunas de las cosas o signos que la identifican todavía no han ocurrido, mientras que otros están ocurriendo delante de nuestras narices en este mismo momento: «Porque guardaste la consigna de mi paciencia, por eso te guardare en la hora de la Tentación inminente que viene sobre el universo entero a tentar a los habitantes de toda la tierra.»
Que si el cuadro anterior no lo estamos viendo ahora mismo, pues, ¿entonces qué? San Alberto Magno veía que FILADELFIA se encontraba en los tiempos del ANTICRISTO. Nosotros pensamos que se trata del culmen del poder del anticristo, que en realidad hace ratazo que viene funcionando.
Nosotros mismos ni siquiera podemos explicarnos cómo y por qué mantenemos LA FE. Tampoco la razón por la cual guardamos la consigna de la PACIENCIA, y no sólo la guardamos, sino que también la comprendemos; entendemos por cuál razón esa es la consigna que hoy nos corresponde asumir.
LAODICEA… el final.
Sí. El final que incluye a los MIL AÑOS, según algunos, y de lo cual nosotros no estamos tan seguros, aunque no nos atrevemos a refutar.
Muy bien pudiera tratarse de Siete Cartas dirigidas todas ellas a la Iglesia de los Últimos tiempos. La última edad de la Iglesia y del mundo entero, antes o previo al comienzo de los Cielos Nuevos y de la Tierra Nueva.
Baste por ahora reiterar un comentario sencillo: Todas las veces que se dirige a cada una de esas Iglesias, o a los fieles de las mismas, les está hablando a vivientes. Vivientes que espera se conviertan de aquellos defectos que detalla, para que puedan finalmente estar TODOS, los de las SIETE IGLESIAS, en disposición de pasar «del otro lado» para aprestarse a vivir el MILENIO.
Les pedimos a los lectores que revisen las SIETE CARTAS. Que las lean con esta premisa: «TODAS están escritas para nosotros; para hoy». Tengan a mano un lápiz y hagan las anotaciones en un borrador. Lean, y relean, y hágannos llegar sus conclusiones, o sus preguntas, y también, si cabe, sus apelaciones o rechazos.
Todo esto debe ser considerado, para luego quedarse con lo bueno.
En cuanto a Mons. Williamson, él seguirá buscando todo aquello que crea que puede utilizar en auxilio de su propia manera de ver las cosas, a la espera de una gran restauración, de un gran Papa y de un gran Rey, surgidos, los tres, de no se sabe bien qué clase de leyendas artúricas, rosacrucistas o gnósticas…
No es para preocuparse, el Apocalipsis de San Juan es mucho más claro, y a medida que el tiempo trascurre se hará más claro todavía… Del mismo modo que (como ya vemos) las pseudo-visiones, las apariciones falsas, y las fraudulentas exégesis se tornan más y más oscuras.
Se dirá que esto no es así para Mons. Williamson… ¡Claro que no! Pero esa es otra historia. Porque, si vamos a hablar de por cuáles razones el Obispo Richard Williamson está desviado, necesitaríamos mucho más espacio.
Por el momento, los lectores podrían fácilmente verificar lo que decimos, releyendo los últimos 100 comentarios Eleison, como ya habíamos recomendado…
