ALEJANDRO BAYER: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: El ser que el pecado emancipó de su esclavitud divina fluye en torrente de pus hacia la nada.

novalectio
19 de diciembre de 2013
escolios

Escolios* de Nicolás Gómez Dávila

Escolio

Como quiera que depender de Dios es el ser del ser, la emancipación del ser es abdicación del ser a su ser mismo.

En la contradicción interna del pecado se disuelve la substancia. Más que castigo, la muerte es realización del pecado.

El ser que el pecado emancipó de su esclavitud divina fluye en torrente de pus hacia la nada.  (Escolios nuevos, p. 189)

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[Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]

Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores):

Ninguna de las realidades conocidas por nosotros se da el ser a sí misma (y afirmar que el ser de la totalidad “sale” de la nada y “porque sí” es algo absurdo en extremo): todo ser es “hecho”. En lo que respecta al hombre, él no se pensó a sí mismo: él es como se encuentra siendo y tiene que o agradecer (alabando) o soportar o maldecir (blasfemando) la estructura que es y con la cual se conoce. Ni el más mínimo detalle de su portentoso diseño está en sus manos: “¿Quién de vosotros puede añadir un codo a su estatura?” Dependemos, como todo otro elemento del universo, de la Realidad Creadora, del Primer Motor, del Motor Inmóvil, de la Fuente Primera, del Ser, de “Yo Soy”…

El rechazo a nuestra propia naturaleza, a nuestro ser, al orden que nos rige —rechazo a Nuestra Fuente— es lo que llamamos pecado: pura contravención a Su Amor Creador Omnisciente. Por eso dijo don Nicolás que es “abdicación del ser [la creatura] a su ser mismo [a lo que es y al hecho de ser]”: rechazamos lo que somos cuando desobedecemos a lo que determina nuestro ser y de lo cual dependemos.

A diferencia de lo que creemos o queremos creer, no es a la realización plena del ser que somos —la vida en plenitud— sino a la destrucción —la muerte— hacia lo que conduce el pecado: es esencialmente auto-destrucción. ¡Cuán i-racionales e in-sensatos somos al pecar! ¡Qué engañados somos al creer que actuando contra la naturaleza somos libres o nos emancipamos! ¡Qué pesadas cadenas las que nos ponemos al elegir dueño distinto del que nos hizo, reclamando abusivamente un derecho inexistente y bobo a hacer lo que nos da la gana! ¿Qué derecho puede haber para destruír lo que no es nuestro?

Sobre esta edición de los escolios y escolios publicados Sobre Nicolás Gómez Dávila

* Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una «nota que se pone a un texto para explicarlo».