IN MEMORIAM: PATER CASTELLANI – A 114 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Leonardo_CastellaniREVERENDO PADRE LEONARDO CASTELLANI

114º Aniversario de su nacimiento

16 de noviembre de 1899 – 15 de marzo de 1981

«El loco»

Versión de un poema de Pádraic H. Pearse

La traducción de Castellani apareció en la revista Jauja

No. 35, noviembre de 1969

Ya que los cuerdos no hablan, hablará el loco.

O

Yo, un loco que ha amado su locura,

sí, más que los cuerdos sus libros,

sus bolsas y sus hogares tranquilos

o su fama en boca de los hombres.

O

Un loco que en todos sus días

nunca ha hecho una cosa prudente

nunca ha calculado el costo,

ni contado lo que otra cosechaba

el fruto de su ingente siembra,

contento con desparramar la semilla.

O

Un loco que es impenitente,

y que pronto al final de todo

reirá en su corazón solitario

cuando el grano maduro caiga en los graneros,

y los pobres sean llenos que andaban vacíos,

aunque él ande hambriento.

O

Yo he derramado los espléndidos días

que el Señor dio a mi juventud

intentado cosas imposibles,

juzgando que sólo ellas valían la pena

¿Fue locura o gracia?

Sólo Dios me juzgará, no los hombres…

O

Yo he derramado los espléndidos años.

Oh Dios, si tuviera los años los derramaría de nuevo,

Cristo, los arrojaría de mí

Porque esto escuché en mi corazón: que un hombre debe

derramar, no muñir

hacer el hecho de hoy, no cuidar de los mañanas

No debe negociar ni regatear con Dios;

¿O fue eso un chiste de Cristo

y este es mi pecado ante los hombres, haberle tomado la palabra?

O

Los leguleyos se han sentado en Concejo,

los hombres de caras largas y listas,

y han dicho «Este hombre es loco»

y otros han dicho: «Blasfema».

y los cuerdos han compadecido al loco, que ha conado por su vida

(En el mundo de espacio y tiempo, entre el montón de cosas actuales)

A un sueño que fue soñado en el corazón , y que

solamente el corazón puede contener.

O

Oh cuerdos, adivinadme esto: ¿y qué si el sueño resulta verdad?

¿Si el sueño se realiza, y millones de aun no nacidos habitasen

en la casa que yo hice en mi corazón,

la noble casa de mi pensamiento?

O

Señor, yo he prendado mi vida, he prendado la vida de mi gente

sobre la verdad de tu tremenda Palabra,

no recuerdes mis fallas

recuerda esta mi fe.

O

Y así yo hablo.

Sí, antes que pase mi juventud ardiente,

yo hablo a mi pueblo y digo:

Habéis de ser locos como yo: derramar y no ahorrar;

aventurarlo todo,

no sea perdáis lo que es más que todo,

habéis de reclamar un milagro, tomándole a Cristo la palabra.

O

Y por esto yo responderé, oh mi pueblo,

yo responderé ahora y después.

Oh pueblo al que he amado ¿por qué no responder juntos?

O

O

O

Preludio al silencio

Manresa 8 de agosto de 1948

No gastes al tuntún más estampillas

—aquí llamadas sellos—

ni tinta papel pluma sobre y fósforo

oh amador del silencio.

No gastes tu literatura

con quien no entras en entendimiento.

A los que oír no quieren no les grites

ni discutas con los que tienen miedo

de la verdad, que la verdad es cosa

tan escasa y valiosa en estos

bienaventurados

tiempos

que no hay que desperdiciarla

con los a ella poco abiertos

con los que no la hambrean día y noche

con fauces de silencio

con los que no sabían

—ni sabrán—

que tenías corazón en el pecho.

déjalos,

el mundo es grande y Dios es nuevo.

O

Algo tendrás que hacer ¡oh duro! Antes

de morir cuando no te has muerto…

Déjales la satisfacción cumplida de

saber que eso

no ha sido culpa de ellos

déjalos que se pierdan

de tu vista y de tu recuerdo

piérdete de una vez y, para siempre

en el silencio

honra a tu Dios con la total ofrenda

del tranquilo silencio

encláustrate en el claustro que ya sabes

interno

y haz en ti

el silencio

también —y ante todo—

paradentro.

O

No envidies más a los felices

a los que saben con sus anestésicos

pasar al lado del humano

dolor, mecanizados y siniestros

suscitando despegos a su paso

o haciendo iniquidades sin saberlo

y se van de este mundo, como dicen

las mamás a los niños al mecerlos:

si eres malo ninguno te querrá

sin que nadie quiera quererlos.

Y tú te irás y falta poco y quiera

Dios que sin hacer daño ni siquiera

a un perro.

Surgen tantos recuerdos de mi infancia

que temo

no ande la muerte cerca

—digo temo por no decir espero

cacé ayer una cigarra

en un pino

como en aquellos tiempos

cuando niño solito y algo chúcaro

andaba al sol y al céfiro

como en el montecito

de mi pueblo

o cuando bandeaba

de oído y sin solfeo

la marcha número uno de Spreáffico

clarinete primero

en los días de campo

del colegio

y veo el rostro de mi madre

y el día en que besé a mi padre muerto

y me asaltan congojas infantiles

del niño que en lo oscuro tiene miedo

y un ansia inexplicable

de echarme en un regazo inmenso…

Bien: éstos son romanticismos

y no son ni siquiera versos.

O

¿Existirá el regazo? Es muy probable

yo así lo creo.

Nunca lo he visto y

tengo sueño.

¿Sueño? Y aún a ratos

Tengo

lo que es más raro

sueños …

O

O

O

A mis soledades voy

Manresa, 1 de febrero de 1949

O

En mi soledad me estoy

y en mi soledad me angustio

y canto solo de miedo

y el eco me sigue el dúo.

O

Porque existe un padre corto

—y debe existir más de uno—

¿deberé morirme yo

morirme o volverme estúpido?

O

Ningún mortal ha creado

lo que yo soy, poco o mucho:

hay un solo Padre Eterno

los demás son… latifundios…

O

«Desensillar —como dicen—

hasta que aclare Juan Rubio».

Mejor dormir o cantar

que caminar en lo oscuro.

O

No se puede vivir hoy

sin deporte, y sin el gusto

del riesgo y de la aventura

y del humor y del humo.

O

Porque en el mundo que corre

hay un toro suelto y bruto

que ha saltado la barrera

y
hay que torear el absurdo.

O

Parezco mujer, pero una

mujer es peor que un mulo

acerca de ciertas cosas

que ella sola ve —o ninguno.

O

La verdad es pagadora

aunque su conchavo es duro

defender las cosas que hizo

Dios, es su programa único.

O

Déme Dios la gracia de

sucumbir bien si sucumbo…

si Él quiere librarme, Él sabe

y me librará a lo brujo.

O

Cristo cayó bajo el leño

no gallardo pero puro

no se revolcó, no dio

coces, no lanzó rebuznos.

O

El mundo es ancho. La vida

es tenaz. Dios es profundo.

La maldad, la tontería

son falsas reinas del mundo.

O

Al cabo de siete años

lo que el hombre ha dicho es nulo

y a las siete veces siete

todos quedamos desnudos.

O

He escrito en mi testamento

que pongan en mi sepulcro:

«Éste ha amado la verdad

como un niño como un burro.

Naturalmente no fue

César ni Creso ni Lúculo…

y le dieron prestamente

permiso de ser dijunto».

Pero la verdad un día

pondrá una flor en mi túmulo.

Todo pasa. El alma queda.

Éste es el asunto.