CONMINACIÓN ANTE EL DESASTRE DE MONSEÑOR FELLAY
Si Monseñor Fellay tiene todavía un mínimo de honestidad intelectual,lo mejor que podría hacer en consecuencia, es retirarse del cargo comoSuperior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, e ir a Roma apedir que le certifiquen su catolicismo y lo reconozcan como verdaderoObispo, pues eso es en el fondo el problema que tiene y el verdaderodilema religioso que no lo deja vivir en paz sino alcanza de Romaapóstata, aunque para él es legítima, el beneplácito para ser católico yno un cismático.
Este es el gran complejo de identidad religiosa y católica que lo sacudey aplasta, tanto a él como a Schmidberger, Lorans, Celier, Duchalard,etc., y lo lamentable es que quieren imponer bajo el peso de laautoridad, sumisión y obediencia a toda la Fraternidad arrastrándolatras ellos en su error, junto con todos los fieles.
Lo que no se entiende es como personas de ese talante, pudieronentrar en la Fraternidad, siendo que no estaban verdaderamenteconvencidos del combate que se debía librar en defensa de la feafrontando todas las dificultades, amenazas y sanciones, quelógicamente vendrían.
Monseñor Fellay y sus secuaces, de tradicional solamente tienen unasensibilidad, pero no tienen una noción cabal teológicamenteestructurada, de aquí que su prioridad máxima, cueste lo que cueste, escelebrar un acuerdo y obtener una certificación de Roma que losrespalde como verdaderamente católicos.
Luego, si ese es su problema, vayan a Roma y hagan lo que tengan quehacer, pero dejen en paz la obra que Monseñor Lefebvre fundó paramantener la Tradición Católica y la fe, ante la Roma Anticristo yApóstata, ante la Nueva Iglesia Conciliar que no es la Iglesia verdaderade Dios ni es la Iglesia visible, como lo ha dicho Mons. Lefebvre.
Lo cierto es que el silencio obsecuente se hace cómplice y le da fuerza ypoder a Monseñor Fellay para seguir en su empecinada idea de serreconocido a todo precio por la Iglesia Oficial Modernista y Apóstata,en cambio si todos le dijeran esto mismo que aquí se dice, sus díascomo Superior General estarían contados para él y todos sus ad lateres.
Queda claro que no tiene ningún derecho para imponer a laFraternidad su complejo de identidad católica y el error que lleva a latotal destrucción de la obra fundada por Monseñor Lefebvre en defensade la fe y de la Iglesia, ante el modernismo de la Nueva IglesiaConciliar.
P. Basilio Méramo
Bogotá, 20 de Junio de 2013
