LOS SIETE REYES
Siete son los montes, siete son los reyes,
Que anuncian la Gloria, del Rey de los Reyes.
Los cinco primeros, sus brazos abajan,
Los dos que le siguen, deponen sus causas.
Asoma un octavo, de cuerno pequeño,
Que roba su monte, fautor de su leño.
Le roba Su Esposa, le roba el madero,
Le roba Su Madre, Sus hijos pequeños.
Tiene por su padre al rey de este mundo,
Y entre sus contornos, un hedor inmundo,
Dicen que su triunfo dará libertad,
Y que si gobierna, muchas cosas más.
Nos dará comida, abrigo y salud,
Y el secreto eterno de la juventud.
Nos dará alegría y un gran carnaval,
Mil juegos sedientos de un reino de paz.
Nos dará la dicha de ver progresar,
De hacernos felices en la adversidad.
De hacer de la tierra el gran paraíso,
Si es que obedecemos al rey que lo quiso.
Nos dará fortuna, nos dará dinero,
Nos dará la dicha de nacer de nuevo.
De nacer al mundo de la fantasía,
De ilusiones llenas de la idolatría.
Nos dará permiso de no ser graduados,
Y quemar los libros de los abogados.
Eran los que estaban en las bibliotecas,
Pues que ya no se habla de las hipotecas.
Nos dará permiso para ir al mercado,
A comprar un kilo de fresco pescado,
Pero, si se pasa, castigo vendrá,
Porque la franquicia no dá para más.
A ver al psiquiatra y al médico culto,
Sin que tengan éstos, interés oculto.
A comprar los diarios de idiotas felices,
Que sangran heridas, por sus cicatrices.
De ser heresiarca, masón o ladrón,
De ser justiciero, matando el embrión.
De ser nena o nene, según quiera yo,
Y aunque me designen después de un control.
Nos dará la dicha de un solo Universo,
Sin Patrias ni madres, que rieguen sus huertos.
Nos dará cenizas después de la muerte,
Sin agua bendita mojada en la frente.
Nos dará el bautismo de un mundo de hielo,
De ancianos gastados, de jóvenes muertos.
De niños que claman a madres ausentes,
Dejando su yugo por un buen presente.
Nos dará las tierras de un mundo gestado,
Aunque el patrimonio será del Estado.
Nos dará el acierto de la economía,
Aunque la ganancia ya no será mía.
Viene a convencernos que nada está Escrito,
Sentando las bases del mismo Anticristo,
Dándole a los POBRES con gran «HUMILDAD»,
Al gran heresiarca su engaño mordaz.
Nos dará ciclones, nos dará tormentas,
Nos dará huracanes de una tierra muerta.
Nos dará las glorias del rey de este mundo,
Que vive en los montes del hedor inmundo,
Que a priori nos pide dejar nuestra fe,
Por el reino oculto de la insensatez.
Dejemos de lado, ya estamos cansados,
De dar y tenderles a algunos las manos.
El que busca aliarse al cuerno pequeño,
Verá sin demora su ruina y su reino,
Que esperan del mundo la gloria y la paz,
Y al Circo Romano postrarle su faz.
Mas de las tinieblas resurge la luz,
De pocos que claman por siempre Jesús.
Viene tras Su Gloria, tras Su Majestad,
Que junto a Su Madre no puede esperar.
Corona de Cristo, Tu cuerpo y Tu sangre,
Llagado de espinas de lanzas, de sables,
Danos de tu Gracia, danos de tu luz,
Líbranos del diablo, de su esclavitud.
Libra del pecado a las almas que gimen,
Libra de la muerte, al justo redime,
Libra del calvario a tu pueblo presente,
Que pone en Tus manos su vida y su muerte.
¡Hosanna en el cielo! los Ángeles llaman,
Viene la justicia de fieles que claman,
Llega tras la aurora a buscar Su Heredad,
¡¡El Rey de los Reyes, por siempre jamás!!
