REFLEXIONES DE UN CUALQUIERA

BERGOGLIO QUIERE QUE LOS CRISTIANOS ESCANDALICEN.
Y ÉL DA EL EJEMPLO.
PERO…
¿EN QUÉ SENTIDO LO HACE?
¿A QUIÉN ESCANDALIZA?
Escándalo: del griego σκάνδαλον (skándalon),
trampa u obstáculo.
Leemos; buscamos; intentamos comprender…
Nos debatimos en un campo muchas veces difícil y peligroso…
No somos teólogos y, necesariamente, debemos recurrir a quienes sí lo son.
Y aun así sumamos horas y más horas rompiéndonos la cabeza.
Como me acaban de decir… «una bendición y un geniol».
Eso es lo bueno de tener a mano a quien puede expresarse en términos teológicos ajustados y exactos… o aspirina o ibuprofeno; lo que el lector prefiera, mientras le quite el dolor de cabeza a uno…
¿Qué pasó?
Nos habíamos encontrado con una nueva de «Decimejorge».
Nos parecía correcta hasta cierto punto. En ese punto había algo así como una nota que no encajaba en la sinfónica palabrería de este heresiarca usurpante.
Pero claro… no somos teólogos.
Entonces, nos embarga una suerte de inseguridad. Porque no todo es tan sencillo como comparar lo que se dice con el simple Catecismo. A veces puede bastar… pero otras veces, no alcanza.
Bergoglio es lo que es. Ni tan siquiera es un experto; mucho menos un «doctor». Pero él hace su trabajo…
Cuando uno se topa con un artículo como ESTE y, como sucede casi siempre, encuentra expresiones como las que trae, tiene uno la obligación de profundizar algunos temitas, si es que algo ha de decir al respecto.
Se dirá que «no es para cualquiera», y es verdad, pero nosotros… no somos cualquiera.
Me explico: si la situación en que vivimos es la que muchos sabemos; si nos encontramos en tiempos muy inmediatos a los momentos PRE-PARUSÍACOS; y, si siendo esto así, estamos viendo y ENTENDIENDO lo que pasa, y por esa razón nos encontramos (como esperamos y por lo cual pedimos suplicantes al Altísimo Señor de los Ejércitos) dentro del pequeño número de personas que esperan ver el retorno del Señor (todo lo cual significa que estamos en LA VERDAD, y, aún más…, somos PORTADORES DE LA VERDAD), entonces, y discúlpenme la «falta de modestia»…, reitero: NO SOMOS CUALQUIERA.
Y si no somos cualquiera (incluyo al amigo lector), podemos y DEBEMOS profundizar, estudiar y aprender, para luego trasmitir.
Hace no mucho escuchaba decir que «la Fe también es un hábito intelectual»; resultó ser sumamente reconfortante, maravilloso y genial para refutar imbecilidades propias de los tiempos que corren acerca de las «experiencias religiosas» y la confusión (inducida, obvio) del «sentimiento de la fe» y todas esas paparruchadas.
Valga todo esto como un acicate para leer y estudiar estas cuestiones. Nos va el alma en ello. Más allá de nuestras obligaciones y además del DECÁLOGO que debemos observar cumplidamente, en tiempos como estos, el que puede debe cultivar ese hábito intelectual.
Somos HERALDOS. Somos príncipes de la Verdad a la espera del Rey que retorna. Nada más y NADA MENOS… Una vez más: no somos cualquiera.
Luego, hay que destrozar a esta crápula que induce al error.
El artículo en cuestión reporta que el ex cardenal Bergoglio, ex Primado de la Argentina, ex pasajero de subtes y colectivos en la ciudad de Buenos Aires, habitual visitante de sinagogas y activo participante en encuentros ecuménicos, mientras vivió en la Argentina (ya volverá a las andanzas), y ahora huésped (¿o usurpador?) de la Casa Santa Marta, donde parece encontrarse muy a sus anchas, bien distante del Palacio Pontificio que parece ser nada adecuado a su AFECTADA Y FALSA HUMILDAD, ha dicho algunas cositas.
Entre ellas, como no podía ser de otra manera tratándose de un conspicuo modernista, mezclada con algunas frases que parecen plenamente ortodoxas, el inefable «Obispo de Roma» PANCHO desliza una (por lo menos) frase de ineluctable tufillo herético.
¿Herético? ¡Sí! Herético.
La frase en cuestión se encuentra en el siguiente párrafo que dice así:
«La Encarnación del Verbo, ¡ése es el escándalo! Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘¡Qué bien la Iglesia, qué buena tarea social hace!’ Pero si decimos que hacemos esto porque estas personas son la carne de Dios, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es la revelación de Jesús: la presencia de Jesús encarnado».
Tuvimos que leer y re-leer varias veces para comprender. Tuvimos que hacer las consultas que ya mencionamos para poder discernir dónde o hacia dónde se deslizaba el error, y que nos recetaran un geniol… ¡Genial el consultor que nos buscamos!…
Todo en la ¿doctrina? ¿verso? ¿chamuyo? de la Iglesia MODERNISTA y Conciliar es ANTROPOCÉNTRICO.
El HOMBRE, puesto en el centro.
El HOMBRE, objeto de todas las solicitudes.
El HOMBRE por encima de todo, inclusive cuando de esta postura se siga el detrimento, el menoscabo e inclusive y a la postre, como inevitable consecuencia de tanta «devoción» hacia la criatura humana… el DESPRECIO DE DIOS.
¿Son LA CARNE DE DIOS las PERSONAS HUMANAS, tal y como dice explícitamente y sin más aclaraciones el señor Jorge Mario Bergoglio?
En medio de una predicación, que podría pasar como aceptable (en apariencia), el habitante de la Casa Santa Marta se despacha con ese concepto que, por supuesto, no es católico.
La doctrina que se sigue (y de la que también proceden) de esos términos expresados por el Pontífice de la Iglesia Conciliar no es ortodoxa.
Podrá encontrársela entre las herejías judaizantes, que distorsionan la Doctrina Católica, que ya tuvieron su momento en la historia, hace ya muchos siglos, cuando la Iglesia Católica era atacada con falsas doctrinas acerca de Jesucristo, el Verbo Encarnado. Hubo aquellas que negaron Su DIVINIDAD; existieron otras que negaron Su HUMANIDAD; no faltaron las que procuraron distorsionar el verdadero alcance y el valor de la REDENCIÓN…
En el caso puntual que estamos tratando se habla de una pretendida IDENTIDAD DE CRISTO Y DE SU CARNE REDENTORA con la de la HUMANIDAD ENTERA.
Es propio de estos modernistas, que OCUPAN el Vaticano y la estructura de la Iglesia Oficial, jugar con los términos de un modo absolutamente impreciso. También suelen decir algunas cosas medianamente pasables; pero en el medio de ellas, inoculan el veneno.
A río revuelto se dice que ganan los pescadores; bueno… estos tipos pescan almas, pero las pescan para dárselas al peor enemigo de las almas. Se la creen, no se la creen… poco importa, de cualquier manera sirven al «Otro».
Debemos recomendar a los lectores que hagan un clic sobre el siguiente LINK que los llevará a la lectura de arduos documentos. Necesariamente deben ser leídos con atención para comprender de qué estamos hablando, a la espera de lo que en los Especiales de Radio Cristiandad de este mes de junio, que recién comienza, desarrollará el Padre Ceriani, atinente a EL VERBO ENCARNADO y LA NATURALEZA DE LA ENCARNACIÓN.
Demás está decir que, sin hacer propaganda alguna, el sacerdote también proporcionará los necesarios analgésicos… es decir, la enseñanza de la Iglesia, resumida por el Doctor Angélico, Santo Tomás.
Mientras tanto digamos que, detrás de cada dos o tres buenas palabras, en Bergoglio encontramos al menos UNA sutilmente colocada, que apunta a llevar al lector inadvertido hacia el error.
Decíamos que todo en la doctrina modernista induce a una concepción ANTROPOCÉNTRICA.
Expresado de otro modo, podemos hablar de una HUMANIDAD DEIFICADA ya que, según Decimejorge,
«estas personas» (¿cuáles?) «son la Carne de Cristo».
Ni el Verbo Encarnado tiene persona humana…, no es persona humana… Sólo tiene una persona, y esa ES LA PERSONA DEL VERBO, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad…
Estamos de lleno en la herejía del HOMBRE como centro y rey de todas las cosas.
Pero ¿acaso… esto es nuevo? ¡Por supuesto que no! Es viejo. Tan viejo como el NON SERVIAM.
No es una esporádica y equívoca manera de presentar la cuestión. No. Es también una habitualidad, una costumbre, digamos…
Es el hombre puesto en el lugar de Dios, la síntesis de lo que es el Reino del Anticristo.
Es el HOMBRE reivindicando sus «DERECHOS»; el que desde hace algunos siglos comenzó a conculcar los DERECHOS DE DIOS para construir una sociedad babélica y prescindente de Dios; y que no es otra que aquella en la cual nosotros vivimos.
Parafraseando a Leónidas podemos afirmar: «ESTO ES SATANIA».
Es el HOMBRE puesto en el centro; el que hizo que los antiguos altares fueran derribados y pusieran en su lugar una tabla de planchar…, porque resultaba inaceptable para la DIGNIDAD DEL HOMBRE que el sacerdote le diera la espalda.
Es el HOMBRE puesto en el centro de todas las cosas lo que hizo posible que la Iglesia, que siempre tuvo y tiene a Dios Nuestro Señor en el centro, tuviera que huir al DESIERTO cuando bandas de hombres desaforados y poseídos de un diabólico frenesí trastocaron todas las cosas en el malhadado Concilio Vaticano II.
Es el HOMBRE, rey y dueño de la creación…
Según nos han dado a entender, el HOMBRE es objeto de todas las complacencias del mismísimo Dios… que ve disminuida su gloria, cosa que culminará cuando el HOMBRE sea llevado al sitial que usurpará y sea adorado finalmente en el paroxismo idolátrico…
Este final ya lo estamos viviendo…
Esto es la REVOLUCIÓN.
Y ahora nos predican que estas personas(EL HOMBRE) son la carne de Dios… se identifican con la CARNE DE CRISTO y, en definitiva la carne de estas personas es la carne de Cristo, de Dios. Así de simple; sin más.
Uff… ¿todo esto dijo Bergoglio? Sí. Está implícito y no es manía nuestra.
Pero, lea amigo lector, que usted tampoco es «cualquiera», como ya dijimos; lea el artículo que reproduce las declaraciones de Bergoglio y, sobre todo, el trabajo que le recomendamos; para que pueda ver mejor aún la silueta de la HUMANIDAD DIOS, esa diosa (verdadero ídolo) a cuya carne hace referencia el sagaz y sutil jesuita argentino que, si no lo fuera, habría que tildarlo de papa-nata…
