OCHO BUENAS RAZONES PARA LA DIMISIÓN DE MONS. FELLAY

OCHO BUENAS RAZONES

PARA LA DIMISIÓN DE MONS. FELLAY

El Capítulo del 2012 ha mantenido al superior general de la FSSPX en sus funciones. Ese era su derecho. Pero también está el derecho del superior general de poder dimitir. Tiene las gracias de estado para hacerlo y también ocho buenas razones.

1er hecho: La línea de cresta fijada por Monseñor Lefebvre

«En esta carta del 17 de abril, retomé el criterio que tuvo Monseñor Lefebvre en 1988. […] Fue una declaración así: “Reconozco que la nueva Misa es válida si es celebrada con la intención de hacer lo que hace la Iglesia” En esta frase no decimos que ella es mala, ¡ya que nosotros lo decimos todo el tiempo! Se dice del otro lado a partir de la línea de cresta: “Ella es mala, pero si es celebrada correctamente, es válida” (Mgr. Fellay, Brignoles el 4 de mayo del 2012- Nouvelles de Chretienté N° 135)

Nota : ¿Éstas dos versiones corresponden verdaderamente a una misma línea de cresta? La primera es equívoca por ser incompleta (misa válida), ¡la otra no lo es (misa ilegítima aunque válida)! «No torzamos la verdad» declaraba el padre de Cacqueray, el lunes de Pentecostes en Orleans; Que se ponga fin a las «trapacerías diplomáticas» le confiaba Mons. Tissier a Rivarol. En efecto, el vocabulario del enemigo (rito ordinario en lugar de misa ilegítima que favorece la herejía) debe ser denunciado, porque la aceptación de las palabras prepara la del pensamiento.

Comenzamos por no denunciar más la impostura, luego la banalizamos y por fin la aceptamos. Además esta «línea de cresta» verdaderamente no corresponde a la de Mons. Lefebvre:

«Las ideas de ellos es de llegar a tener autoridad sobre nosotros para llevarnos a aceptar el concilio y las reformas conciliares. Ellos no han cambiado ni una iota desde el concilio, al contrario, ellos son tanto más fuertes que tienen ahora una cierta tradición en Roma. […] ellos no pueden admitir en su espíritu que nosotros lancemos anatema sobre todo lo que ellos hacen. «Pero en fin, es la misa que yo digo todos los días” ha dicho el cardenal Ratzinger […] «Usted va a disuadir a los fieles de ir a esas misas?» Yo no soy el que ha contestado, es el padre Laroche: «Si, porque esa misa es protestante». «Oh si es así como usted toma las cosas, la comisión tendrá mucho trabajo… » dijo. Si, porque para ellos el trabajo de la comisión será el de realizar la reconciliación […] No, su intención no ha cambiado porque sus principios no han cambiado […] Para ellos no hay mas que una Iglesia, y esa es la Iglesia del Vaticano II» (Flavigny 11 de junio de 1988).

2° hecho: Los dos olvidados

El 24 de enero del 2009, Monseñor Fellay publicó el siguiente comunicado:

«La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI. Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto […].»

El decreto para el levantamiento de la excomunión Latae sententiae de los obispos de la Fraternidad San Pio X, indica que Monseñor Fellay, en una carta del 15 de diciembre del 2008 escribe a nombre de los otros tres obispos, «solicitando de nuevo el levantamiento de la excomunión».

El mismo decreto indica también que:

“»Su Santidad Benedicto XVI –paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiado en el compromiso por ellos expresado en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar en las conversaciones necesarias con las autoridades de la Santa Sede en las cuestiones aún abiertas, de forma que se pueda llegar pronto a una plena y satisfactoria solución del problema originalmente planteado– ha decidido reconsiderar la sanción canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta surgida con la consagración episcopal de éstos.[…] se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza e intensificar y dar estabilidad a las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede Apostólica, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible» [1]

Nota : El decreto romano no habla ni de Monseñor de Castro Mayer ni de Monseñor Lefebvre. Esto es completamente normal porque el decreto habla de un levantamiento de la sanción y no de un retiro de ésta. Se trata del perdón de un “padre” hacia el hijo arrepentido que sufre una “enfermedad espiritual” proveniente del “escándalo de la división”. Pues los muertos no pueden pedir misericordia; solamente los vivos pueden ser objeto de la clemencia papal. La alegría del superior general y su “gratitud filial hacia el Santo Padre” ¿no han sido precipitadas, fuera de lugar y ambiguas? ¿No han sido una concesión hacia los modernistas y una ingratitud hacia estos dos gigantes de la fe que continúan teniendo sus memorias censuradas? Antes de ir a rezar en torno a la tumba de nuestro fundador, deberían reparar esta injusticia. Mientras que el que los “excomulgó”, Juan Pablo II, de siniestra memoria ha sido (¡Oh Impostura suprema!) “beatificado” y llevado a los altares. “Este nuevo clima” ¿puede verdaderamente –como lo piensa Monseñor Fellay– anunciar “muy pronto el reconocimiento de los derechos de la Tradición Católica”?

3° hecho: De la voluntad propia.

«El capítulo es una persona moral representando a todo el instituto (capítulo general) […] el capítulo general tiene más poderes que el superior general que él elige. Puede erigir leyes o al menos tomar medidas que deben permanecer en vigor hasta el capítulo siguiente.» (Naz, Traité de droit canonique, T 1, n° 816 § 1)

Como la voluntad del Capítulo general del 2006 en cuanto a las relaciones con Roma fue doble:

1) «En el caso en que un acuerdo con la Santa Sede sea seriamente considerado, un capítulo general extraordinario debe ser convocado para tratar de la cuestión» 2) “Los contactos” que la Fraternidad “mantiene episódicamente con las autoridades romanas” no tienen por objetivo “llegar a un imposible “acuerdo” puramente práctico” [2]

Sobre estos dos puntos el superior general ha contradicho públicamente las voluntades del Capítulo.

Nota: Monseñor Fellay, no deteniéndose por la firma del protocolo de 1988, ha ignorado las conclusiones de Monseñor Lefebvre después de esta fecha. Entre Roma y Menzingen –aunque no haya un “si”– se discutía el llegar a un acuerdo “puramente práctico”. El signo de la Providencia que se perseguía o la búsqueda de la voluntad de Dios no era más que en un sentido: el de la propia voluntad del superior general. Por eso él ha sancionado las voces que se le oponen. Él se ha privado de asesoramiento por guardar en secreto los términos de la discusión, bajo pretextos falaces (el secreto le permitía denunciar toda oposición como si fuera fundada en rumores, pero socavó la confianza).

Monseñor Fellay sufrió un revés en Roma el 13 de junio de 2012 (no pudo firmar) y un revés en el capítulo general del 14 de julio de 2012 quien, después de haber utilizado los términos “hemos vuelto a encontrar nuestra unión profunda” declaró: “Hemos definido y aprobado las condiciones necesarias para una eventual normalización canónica. Se estableció que, en ese caso, un capítulo extraordinario deliberativo sería convocado previamente” Pero Monseñor Fellay y sus turiferarios habían repetido, de manera perentoria y monótona: “La decisión de un acuerdo le pertenece solamente al superior general”. Ante estos hechos, ¿El Superior general todavía está en su puesto?

4° hecho: El bien común de la Fraternidad

“Que quede claro de paso que nosotros no hemos buscado un acuerdo práctico. Eso es falso. No hemos rechazado a priori, como ustedes lo solicitan, el considerar una oferta del Papa. Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos lejos la solución actual de status quo intermedio, pero evidentemente Roma ya no lo tolera”. (Monseñor Fellay a los tres obispos, carta del 14 de abril del 2012)

Mientras que los tres obispos escribieron:

“Monseñor, Padres, pongan atención, ustedes conducen a la Fraternidad a un punto sin retorno, a una profunda división sin marcha atrás y, si ustedes llegan a un tal acuerdo, a poderosas fuerzas destructivas que Ella no soportará. Si hasta el presente los obispos de la Fraternidad la han protegido, es precisamente porque Monseñor Lefebvre rechazó un acuerdo práctico. Puesto que la situación no ha cambiado substancialmente; puesto que la condición emitida por el Capítulo del 2006 no se ha realizado (cambio de rumbo por parte de Roma que permita un acuerdo práctico), escuchen de nuevo a su Fundador.”

Nota : Menzingen confiesa saber dónde está el bien de la Fraternidad, pero reconoce también que no lo quiere, prefiriendo la voluntad de un papa modernista. Pueden mas los píos deseos antes que la defensa de la Fe. ¿Entonces qué pasa en la Casa general? Menzingen, tierra de Helvecia, ¿puede convertirse en una tierra de felonía? Hay algo resquebrajado en toda esta manera de pensar.

5° hecho: El caso de los otros tres obispos

Después de la divulgación de las correspondencias epistolares episcopales, Monseñor Fellay, el 11 de mayo del 2012 confiaba a la prensa americana (CNS) “No puedo excluír que haya una escisión” de la FSSPX.

El 16 de mayo de 2012, un comunicado de la Ciudad del Vaticano hizo saber que:

“Dadas las posiciones tomadas por ellos, el caso de los otros tres obispos de la Fraternidad deberán ser tratados separada e individualmente”.

El 8 de junio del 2012, Moseñor Fellay declaraba en DICI (n° 256) con respecto al rechazo de sus hermanos obispos a un acuerdo puramente práctico:

“Sobre su posición, no excluyo la posibilidad de una evolución […] Yo pienso que si ellos quieren y comprenden que de hecho y de derecho hay, en la proposición romana, una verdadera posibilidad para la Fraternidad de “restaurar todas las cosas en Cristo” a pesar de todos los problemas que subsisten en la Iglesia hoy en día, entonces ellos podrían reajustar su juicio; es decir, con el estatuto canónico en la mano y los hechos bajo sus ojos. Si, yo lo creo, yo lo espero”.

El 14 de junio de 2012, el Vaticano, después de haber entregado el proyecto de la prelatura personal a Monseñor Fellay, hizo de nuevo saber que la “situación de los otros tres obispos sería tratada separada e individualmente”. Pero el mismo día, Menzingen indicó que luego de este encuentro de dos horas entre monseñor Fellay y el cardenal Levada, no había “sido una cuestión la situación de los otros tres obispos de la Fraternidad”.

Nota : La oposición de los tres obispos fue una dificultad para la realización del proyecto de Menzingen. Monseñor Fellay dijo estar persuadido de la voluntad del papa de reconocernos sin decirnos a que precio: “Si, es el Papa quien lo quiere. Tengo suficientes elementos precisos en mi posesión para afirmar que lo que digo es verdadero…” (DICI n°256).

Pero el 14 de junio, Menzingen descubre que todavía permanecen “las dificultades doctrinales” sobre el “concilio Vaticano II y el Novus Ordo Missae”, lo que impidió a Monseñor Fellay de firmar el documento.

Es verdad que solamente los imbéciles no cambian de opinión, pero ¿cómo pudo dar su preferencia a sus “nuevos amigos de Roma” [3] contra sus antiguos y clarividentes hermanos en el episcopado? Sobretodo ¿cómo pudo tratar de resolver el destino de la Fraternidad sin los tres obispos? Un compañero sacerdote dijo estúpidamente que en sus 18 años de superiorato Monseñor Fellay nunca había traicionado, por lo que podíamos tenerle confianza. Pero en sus 25 años de episcopado, nuestros tres obispos jamás han fallado en el buen combate! En ese caso, despreciar su consejo conforme a la voluntad del capítulo del 2006 si no fue una traición, fue al menos un error gravísimo.

6° hecho: Desenfocado.

“Respecto a la respuesta que envié el 17 de abril a Roma […] tengo la impresión que servirá. Entre nosotros, creo que voy a explicar correctamente por qué hay (en este documento) expresiones o declaraciones que están tan en la línea de cresta, que si usted está mal enfocado, o según si usted usa gafas de sol negras o rosas, lo verá como esto o aquello. Entonces es necesario que les explique bien que esta carta no cambia absolutamente nada nuestra posición. Pero que si queremos malinterpretarla, se malinterpretará”. (Mgr. Fellay, Brignoles el 4 de mayo de 2012 –Nouvelles de Chretienté n° 135)

Nota : Si llegamos a malinterpretar la respuesta de Monseñor Fellay es porque es ambigua. Si le conviene a Roma, es porque ella no representa la posición de la Fraternidad, porque nuestra posición no le puede convenir doctrinalmente a Roma modernista: rechazo del Vaticano II y sus reformas, rechazo de la misa bastarde de Paulo VI, rechazo de la “canonización” de Juan Pablo II…

Monseñor Fellay encontraba «que las autoridades romanas» estaban “demasiado presionadas. Quisieran alcanzar el pedal del freno, pero no se sabe muy bien donde está”. Por lo tanto es muy simple: dejemos caer las gafas negras o rosas y apliquemos las directivas de nuestro fundador y podemos estar seguros de que Roma frenará inmediatamente: “Si ustedes no aceptan la doctrina de sus predecesores, es inútil hablar. Mientras que ustedes no hayan aceptado reformar el concilio considerando la doctrina de los Papas que los han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil” [4] Dicho de otro modo: «Dejen de golpearse contra el muro, ustedes verán que les hará menos mal. Regresen a la verdadera fe y todo irá mejor». En todo caso, el que no sabe dónde está el pedal de freno no es apto para conducir a los otros y, para mayor seguridad, su licencia le debe ser retirada.

7° hecho: El Vaticano II en la Tradición

“El papa dice que el concilio debe ser ubicado dentro de la gran tradición de la Iglesia, que se debe comprender de acuerdo a ella. Estas son declaraciones con las que nosotros estamos completamente de acuerdo, enteramente, absolutamente” (CNS 11 de mayo de 2012);

“Muchos son los que malinterpretan el Concilio […] El Concilio presenta una libertad religiosa que es una libertad muy, muy limitada; […] Después de las discusiones, nos hemos dado cuenta de que los errores que creíamos provenientes del concilio son de hecho resultado de la común interpretación que se ha hecho de él” (Mgr Fellay, You Tube, Traditionalist leader talks about his movement, Rome)

Nota : Qué lejos estamos del «Yo acuso al Concilio» de Monseñor Lefebvre como “respuesta necesaria al “yo excuso al concilio” del cardenal Ratzinger” [5] Cuando Moseñor Fellay escribió:

“La tradición completa de la fe católica debe ser el criterio y la guía de comprensión de las enseñanzas del concilio Vaticano II, el cual a su vez aclara ciertos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia presentes implícitamente en ella y que aún no están formulados” [6]

¿Creé él que el Vaticano II ha sido un “contra-Syllabus”? Uno de los participantes en las discusiones doctrinales reveló que una “quincena de fórmulas de adhesión a todos los textos del concilio Vaticano II fueron propuestas sucesivamente” a la Fraternidad. Pero Monseñor Fellay continúa pregonando: “es el Papa que quiere verdaderamente este reconocimiento canónico, no nos lo propone como una trampa” (DICI 256) A fuerza de leer entre líneas, terminamos por tener los ojos fuera de sus órbitas.

8º hecho: ¿Desde cuándo la vida es sin dificultad?

En el apostolado, la Fraternidad San Pedro o los Ecclesia Dei están completamente bajo el poder de los obispos. No tienen, por tanto, ninguna libertad. Si intentan abrir la boca, inmediatamente ya no tienen apostolado, se terminó… no es este tipo de solución la que necesitamos. Es necesario una autonomía real… tengo suficientes palabras del Papa que muestran  que es esta su voluntad» (Mons. Fellay, Brignoles, el 4 de mayo de 2012 – Nouvelles de Chrétienté Nº 135).

«Permanece como cierto -como es el derecho de la Iglesia- que para abrir una capilla o fiundar una obra, sería necesario contar con el permiso del ordinario local […] Aquí o allá, esta dificultad será real, pero, ¿desde cuándo la vida es sin dificultad?» (Mons. Fellay, DICI Nº 256, 8 de junio de 2012)

Nota : Cuando un superior ante un problema tan grave manifiesta tal ligereza y mantiene tal desenfoque (ambigüedad) uno queda estupefacto. La autonomía para conservar y vivir la fe católica ya se la tiene, no hay necesidad de la buena voluntad de un Papa cuyas acciones y gestos respiran modernismo. «Seguimos sin estar de acuerdo doctrinalmente, y, sin embargo, ¡el Papa quiere reconocernos! ¿Por qué?», se pregunta ingenuamente Mons. Fellay. Porque la táctica romana es una maniobra para poner fin a nuestra insoportable resistencia doctrinal. San Bernardo, al escribir filialmente al Papa Eugenio III, tenía razón: «es una cosa monstruosa tener un rango supremo y un carácter débil.»

Conclusión

En 1294, San Pedro de Morone aceptó ser Papa, bajo el nombre de Celestino V. Pero pronto renunció. La Providencia y sus colegas le habían mostrado que no tenía las cualidades para cumplir santamente su cargo. Para su santificación y salvación, entendió que debía retirarse. La Iglesia, que celebra su fiesta el 19 de mayo, declara en su liturgia: 

«Oh Dios, que habéis elevado al bienaventurado Pedro Celestino a la dignidad del soberano pontificado y a quien le habéis enseñado a poner la humildad por sobre este honor, concédenos la gracia de despreciar a su ejemplo todos los bienes de este mundo y de llegar a la felicidad de las recompensas prometidas a los humildes… «.

Pedimos especialmente esta gracia para nuestro superior general, para su honor y consideración, para su salvación y su santificación. 

Notas:

[1] De la Congrégation pour les Évêques, le 21 janvier 2009.

[2] Cor Unum, n°85 octobre 2006.

[3] Cor Unum n° 101, mars 2012.

[4] Entretien à la revue Fideliter, en septembre 1988.

[5] Mgr Marcel Lefebvre, ils l’ont découronné, p. 233, Fideliter.

[6] Abbé Pflüger, conférence du 5 juin 2012 à Saint-Joseph-des-Carmes. Rappelons pour mémoire que la version du communiqué adressé à Rome le 15 décembre 2008, passée dans la presse et devant être lu en public par les prêtres, disait : « Nous faisons nôtres tous les conciles jusqu’à Vatican II au sujet duquel nous exprimons des réserves », tandis que la version corrigée par Menzingen, suite aux réclamations, mais niée par Rome, affirmait : « Nous acceptons et nous faisons nôtres tous les Conciles jusqu’à Vatican I. Mais nous ne pouvons qu’émettre des réserves au sujet du concile Vatican II qui s’est voulu un concile aux dires des papes Jean XXIII et Paul VI ‘’différent des autres’’ ».

ORIGINAL FRANCÉS:

Le Chapitre de 2012 a maintenu le supérieur général de la Fraternité Saint Pie X dans ses fonctions. C’était son droit. Mais c’est aussi le droit du supérieur général de pouvoir démissionner. Il a des grâces d’état pour cela et aussi huit bonnes raisons.

1er fait : la ligne de crête fixée par Mgr Lefebvre

« Dans cette lettre du 17 avril, j’ai repris la démarche que Mgr Lefebvre avait faite en 1988. […] Il s’agissait de déclaration de ce type : ‘’Je reconnais que la nouvelle Messe est valide, si elle est célébrée avec l’intention de faire ce que fait l’Eglise.’’ Dans cette phrase, on ne dit pas qu’elle est mauvaise, puisque nous le disons tout le temps ! On dit en partant de l’autre versant de la ligne de crête : ‘’Elle est mauvaise, mais si elle est célébrée correctement, elle reste valide. » (Mgr Fellay, Brignoles le 4 mai 2012 – Nouvelles de Chrétienté n° 135)

Note : ces deux versions correspondent-elles vraiment à une et même ligne de crête ? L’une est équivoque car incomplète (messe valide), l’autre ne l’est pas (messe illégitime quoique valide) ! « On ne biaise pas avec la vérité » déclarait l’abbé de Cacqueray, le lundi de Pentecôte à Orléans ; Qu’on mette fin aux « finasseries diplomatiques » confiait Mgr Tissier à Rivarol. En effet, le vocabulaire de l’ennemi (rite ordinaire au lieu de messe illégitime et favorisant l’hérésie) doit être dénoncé, car l’acceptation des mots prépare celle de la pensée. On commence par ne plus dénoncer l’imposture, puis on la banalise et enfin on l’accepte. De plus cette « ligne de crête » ne correspond pas vraiment à celle de Mgr Lefebvre :

« Leurs idées à eux, c’est d’arriver à avoir l’autorité sur nous pour nous amener à accepter le concile et les réformes conciliaires. Ils n’ont pas changé d’un iota depuis le concile, au contraire ils sont d’autant plus forts qu’ils ont maintenant une certaine tradition à Rome. […] ils ne peuvent pas admettre dans leur esprit que nous jetions l’anathème sur tout ce qu’ils font. ‘’Mais enfin c’est la messe que je dit tous les jours’’ a dit le cardinal Ratzinger […] ‘’vous allez détourner les fidèles d’aller à ces messes ?’’ ce n’est pas moi qui ait répondu, c’est l’abbé Laroche : ‘’oui, elle est protestante’’. ‘’Oh ! si c’est comme ça que vous prenez les choses, la commission va avoir du travail…’’ qu’il a dit. Oui parce que pour eux, le travail de la commission ça va être de réaliser la réconciliation. […] Non, leur intention n’a pas changé parce que leurs principes n’ont pas changés. […] Pour eux, il n’y a qu’une Eglise, c’est l’Eglise Vatican II. » (Flavigny, le 11 juin 1988)

2e fait : les deux oubliés

Le 24 janvier 2009, Mgr Fellay faisait le communiqué suivant :

« L’excommunication des évêques sacrés par S. Exc. Mgr Marcel Lefebvre le 30 juin 1988, qui avait été déclarée par la Congrégation pour les évêques par un décret du 1er juillet 1988 et que nous avons toujours contestée, a été retirée par un autre décret de la même Congrégation en date du 21 janvier 2009, sur mandat du pape Benoît XVI. Nous exprimons notre gratitude filiale au Saint Père pour cet acte […]. »

Le décret pour la levée de l’excommunication Latae sententiae des évêques de la Fraternité Saint Pie X, indique que Mgr Fellay, dans une lettre du 15 décembre 2008, écrite au nom des trois autres évêques,

« sollicitait de nouveau la levée de l’excommunication ». Le même décret indique aussi que le « Pape Benoît XVI – sensible comme le serait un père au malaise spirituel manifesté par les intéressés à cause de la sanction d’excommunication, et confiant dans leur engagement, exprimé dans la lettre citée, de ne ménager aucun effort pour approfondir, lors des colloques nécessaires avec les Autorités du Saint-Siège, les questions qui restent en suspens, de manière à pouvoir parvenir rapidement à une solution pleine et satisfaisante du problème posé à l’origine – a décidé de reconsidérer la situation canonique des Évêques Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson et Alfonso de Galarreta, créée par leur consécration épiscopale. […] On souhaite que ce pas soit suivi de la réalisation rapide de la pleine communion avec l’Église de toute la Fraternité Saint-Pie X, témoignant ainsi une vraie fidélité et une vraie reconnaissance du Magistère et de l’autorité du Pape avec la preuve de l’unité visible. »[1]

Note : Le décret romain ne parle ni de Mgr de Castro Mayer ni de Mgr Lefebvre. C’est tout à fait normal puisque le décret parle d’une levée de la sanction et non d’un retrait. Il s’agit du pardon d’un « père » pour des fils repentants souffrant d’un « malaise spirituel » venant du « scandale de la division ». Or les morts ne peuvent pas demander miséricorde ; seuls les vivants pouvaient faire l’objet de la clémence papale. La joie du supérieur général et sa « gratitude filiale envers le Saint Père » n’ont-elles pas été précipitées, déplacées et ambiguës ? N’ont-elles pas été une concession envers les modernes et une ingratitude envers ces deux géants de la foi qui continuent d’avoir leurs mémoires flétries ? Avant d’aller prier sur la tombe de notre fondateur, on devrait chercher à réparer cette injustice. D’autant plus que celui qui les avait ‘’excommuniés’’, Jean-paul II, de sinistre mémoire, a été (O ! imposture suprême !) ‘’béatifié’’ et porté sur les autels. « Ce nouveau climat » peut-il vraiment, comme le pensait Mgr Fellay, annoncer « bientôt la reconnaissance des droits de la Tradition catholique » ?

3e fait : de la volonté propre

« Le chapitre est une personne morale représentant tout l’institut (chapitre général). […] le chapitre général a plus de pouvoirs que le supérieur général qu’il élit. Il peut porter des lois ou du moins prendre des mesures qui doivent rester en vigueur jusqu’au chapitre suivant. » (Naz, Traité de droit canonique, T 1, n° 816 § 1)

Or la volonté du Chapitre général de 2006, à propos des relations avec Rome, était double : 1) « Au cas où un accord avec le Saint Siège était sérieusement envisagé, un chapitre général extraordinaire serait convoqué pour traiter de la question. » 2) « Les contacts » que la Fraternité « entretient épisodiquement avec les autorités romaines » n’ont pas pour but « d’arriver à un impossible «accord» purement pratique. »[2] Or sur ces deux points le supérieur général a contredit publiquement les volontés du Chapitre.

Note : Mgr Fellay, en ne s’arrêtant qu’à la signature du protocole de 1988, a négligé les conclusions de Mgr Lefebvre après 1988. Entre Rome et Menzingen, tant que ce n’était pas ‘’oui’’, on rediscutait pour aboutir à un accord « purement pratique ». Le signe de la Providence ainsi suivi ou la volonté de Dieu recherchée n’était que dans un sens : celui de la volonté propre du supérieur général. Pour cela, il a repoussé ou sanctionné les voix opposées. Il s’est privé de conseils avisés en gardant secrets les termes de la discussion, sous des prétextes fallacieux (le secret permettait de dénoncer toute opposition, comme étant fondée sur des rumeurs, mais nuisait à la confiance).

Puis Mgr Fellay a subi un échec à Rome le 13 juin 2012 (il n’a pas pu signer) et un échec au chapitre général du 14 juillet 2012 qui, après avoir utilisé les termes d’« union retrouvée », déclarait : « Nous avons défini et approuvé des conditions nécessaires pour une éventuelle normalisation canonique. Il a été établi que, dans ce cas, un chapitre extraordinaire délibératif serait convoqué auparavant. » Or Mgr Fellay et ses thuriféraires avaient répété, de manière péremptoire et monotone : « la décision d’un accord appartient au seul supérieur général ». Devant de tels faits, le supérieur général est-il encore à sa place ?

4e fait : le bien commun de la Fraternité

« Qu’il soit noté au passage que nous n’avons pas cherché un accord pratique. Cela est faux. Nous n’avons pas refusé a priori, comme vous le demandez, de considérer l’offre du pape. Pour le bien commun de la Fraternité, nous préférions de loin la solution actuelle du statu quo intermédiaire, mais manifestement, Rome ne le tolère plus. » (Mgr Fellay aux trois évêques, lettre du 14 avril 2012)

Or les trois évêques avaient écrit :

« Monseigneur, MM. Les abbés, veuillez faire attention, vous conduisez la Fraternité à un point où elle ne pourra plus rebrousser chemin, à une division sans retour et, si vous aboutissez à un tel accord, à des puissantes influences destructrices qu’elle ne supportera point. Si jusqu’à présent les évêques de la Fraternité l’ont protégée, c’est précisément parce que Mgr Lefebvre a refusé un accord pratique. Puisque la situation n’a pas changé substantiellement, puisque la condition émise par le Chapitre de 2006 ne s’est nullement réalisée (changement doctrinal de Rome qui permettrait un accord pratique), écoutez encore votre Fondateur. »

Note : Menzingen avoue savoir où est le bien de la Fraternité, mais reconnaît aussi ne pas le vouloir, préférant la volonté d’un pape moderniste. N’est-ce pas là faire passer de pieux désirs avant la défense de la Foi. Que se passe-t-il donc à la Maison généralice ? Menzingen, terre d’Helvétie, peut-elle devenir une terre de félonie ? Il y a quelque chose de fêlé dans tout cette manière de penser.

5e fait : le cas des trois autres évêques

Après la divulgation des correspondances épistolaires épiscopales, Mgr Fellay, le 11 mai 2012, confiait à la presse américaine (CNS) : «Je ne peux pas exclure qu’il y ait une scission» de la FSSPX.

Le 16 mai 2012, un communiqué de la Cité du Vatican faisait savoir que

« étant donné la position par eux pris, les cas des trois autres évêques de la Fraternité devront être traité séparément et individuellement. » Le 8 juin 2012, Mgr Fellay déclarait à DICI (n°256), au sujet du refus de ses confrères d’un accord purement pratique : « Sur leur position, je n’exclus pas la possibilité d’une évolution. […] Je pense que si mes confrères voient et comprennent qu’en droit et en fait il y a dans la proposition romaine une véritable possibilité pour la Fraternité de « tout restaurer dans le Christ », malgré tous les troubles qui subsistent dans l’Eglise aujourd’hui, alors ils pourront réajuster leur jugement, – alors, c’est-à-dire avec le statut canonique en main et les faits sous les yeux. Oui, je le pense, je l’espère. »

Le 14 juin 2012, la Cité du Vatican, après avoir remis le projet de la prélature personnelle à Mgr Fellay, faisait de nouveau savoir que « la situation des trois autres évêques de la Fraternité sera traité séparément et individuellement. » Mais le même jour, Menzingen indiquait que lors de cette rencontre de deux heures entre Mgr Fellay et le cardinal Levada : il n’avait « pas été question de la situation des trois autres évêques de la Fraternité ».

Note : L’opposition de trois évêques était une difficulté à la réalisation du projet de Menzingen. Mgr Fellay disait être persuadé de la volonté du pape de nous reconnaître, sans nous dire à quel prix : « Oui c’est le pape qui le veut. J’ai suffisamment d’éléments précis en ma possession pour affirmer que ce que je dis est vrai… » (DICI, n°256). Mais, le 14 juin, Menzingen découvre qu’il demeure « des difficultés doctrinales » sur le « concile Vatican II et le Novus Ordo Missae », ce qui empêcha Mgr Fellay de signer le document. Il est vrai qu’il n’y a que les imbéciles qui ne changent pas d’avis, mais comment avoir pu donner sa préférence à ses « nouveaux amis à Rome »[3] contre ses anciens et clairvoyants confrères dans l’épiscopat ? Surtout comment avoir pu tenter ou accepter de régler le sort de la Fraternité sans les trois évêques. Un confrère disait assez stupidement qu’en 18 ans de supériorat Mgr Fellay n’avait jamais trahi et qu’on pouvait donc lui faire confiance. Mais en 25 ans d’épiscopat, nos trois autres évêques n’ont certainement jamais failli dans le bon combat ! Dans ce cas, mépriser leur avis prudent et conforme au vœu du chapitre de 2006, si ce n’était pas une trahison, c’était au moins une erreur gravissime.

6e fait : du flou artistique

« À propos de la réponse que j’ai envoyée le 17 avril à Rome (…) j’ai l’impression que cela convient. Chez nous, je pense qu’il faudra l’expliquer comme il faut, parce qu’il y a (dans ce document) des expressions ou des déclarations qui sont tellement sur la ligne de crête que si vous êtes mal tourné ou selon que vous mettez des lunettes noires ou roses, vous les voyez comme ceci ou cela. Alors il faudra qu’on vous explique bien que cette lettre ne change absolument rien à notre position. Mais que, si on veut la lire de travers, on arrivera à la comprendre de travers. » (Mgr Fellay, Brignoles le 4 mai 2012 – Nouvelles de Chrétienté n° 135)

Note : si on arrive à lire de travers la réponse de Mgr Fellay, c’est qu’elle est ambiguë. Si elle convient à Rome, c’est qu’elle ne représente plus la position de la Fraternité, car notre position ne peut pas convenir doctrinalement à la Rome moderniste : refus de Vatican II et de ses réformes, refus de la messe bâtarde de Paul VI, refus de la ‘’canonisation’’ de Jean-Paul II…

Mgr Fellay trouvait « que les autorités romaines » étaient « trop pressées. On voudrait atteindre la pédale de frein, mais on ne sait pas trop où elle est. » C’est pourtant simple : laissons tomber les lunettes, noires ou roses, et appliquons pour de bon les directives de notre fondateur et on peut être sûr que Rome va freiner net : « Si vous n’acceptez pas la doctrine de vos prédécesseurs, il est inutile de parler. Tant que vous n’aurez pas accepté de réformer le concile, en considérant la doctrine de ces papes qui vous ont précédés, il n’y a pas de dialogue possible. C’est inutile »[4] Autrement dit : « Cessez de vous cogner contre le mur, vous verrez, vous aurez moins mal. Revenez à la vraie foi, et tout ira mieux. » En tout cas, celui qui ne sait pas où est la pédale de frein est inapte à conduire les autres et, pour plus de sécurité, son permis devrait lui être retiré.

7e fait : Vatican II dans la Tradition

« Le pape dit que le concile doit être replacé dans la grande tradition de l’Église, qu’il doit être compris en accord avec elle. Ce sont des déclarations avec lesquelles nous sommes complètement d’accord, entièrement, absolument. » (CNS 11 mai 2012) ; « Beaucoup sont ceux qui comprennent le Concile de travers. […] Le Concile présente une liberté religieuse qui est une liberté très, très limitée ; […] Après les discussions, nous nous sommes rendu compte que les erreurs que nous croyions comme issues du concile en fait ne sont pas issus de lui mais de la commune interprétation qu’on en a fait de lui ». (Mgr Fellay, YouTube, Traditionalist leader talks about his movement, Rome)

Note : on est très loin du « j’accuse le Concile » de Mgr Lefebvre comme « réponse nécessaire au ‘’j’excuse le Concile’’ du cardinal Ratzinger ! »[5] Quand Mgr Fellay écrit : « L’entière tradition de la foi catholique doit être le critère et le guide de compréhension des enseignements du concile Vatican II lequel à son tour éclaire certains aspects de la vie et de la doctrine de l’Eglise implicitement présents en elle non encore formulés »[6], croit-il encore que Vatican II a été un « contre syllabus » ? Un des participants aux discussions doctrinales a révélé qu’une « quinzaine de formules d’adhésion » à tous les textes du concile Vatican II avait été « successivement proposée » à la Fraternité. Mais Mgr Fellay continuait de claironner « c’est le pape qui veut vraiment cette reconnaissance canonique, il ne nous la propose pas comme un piège. » (DICI n°256). A force de lire entre les lignes, on finit par ne plus avoir les yeux en face des trous.

8e fait : depuis quand la vie est-elle sans difficulté ?

« Dans l’apostolat, la Fraternité Saint-Pierre ou les ecclesia Dei sont complètement sous le pouvoir des évêques. Ils n’ont donc aucune liberté. S’ils essaient d’ouvrir la bouche, immédiatement ils n’ont plus d’apostolat, c’est fini… ce n’est pas ce genre de solution qu’il faut pour nous. Il faut qu’on ait une véritable autonomie… j’ai suffisamment de paroles du pape qui montrent que c’est bel et bien sa volonté. » (Mgr Fellay, Brignoles le 4 mai 2012 – Nouvelles de Chrétienté n° 135) ; « Il reste vrai – comme c’est le droit de l’Eglise – que pour ouvrir une nouvelle chapelle ou fonder une œuvre, il serait nécessaire d’avoir la permission de l’ordinaire local. […] Ici ou là, cette difficulté sera réelle, mais depuis quand la vie est-elle sans difficulté ? » (Mgr Fellay, DICI n°256 du 8 juin 2012)

Note : quand un supérieur devant un problème si grave fait preuve d’une telle légèreté et entretient un tel flou : on est stupéfié. L’autonomie pour garder et vivre la foi catholique on l’a déjà, pas besoin du bon vouloir d’un pape dont les faits et gestes respirent le modernisme. « Nous ne sommes toujours pas d’accord doctrinalement, et pourtant le pape veut nous reconnaître ! Pourquoi ? » se demande Mgr Fellay naïvement. Parce que la démarche romaine est une manoeuvre pour en finir avec notre insupportable résistance doctrinale. Saint Bernard, écrivant filialement au pape Eugène III, avait raison : « c’est une chose monstrueuse qu’un rang suprême et un caractère bas ».

Conclusion

En 1294, saint Pierre de Morone acceptait de devenir pape, sous le nom de Pierre Célestin V. Mais il démissionna très vite. La Providence et ses confrères lui avaient montré qu’il n’avait pas les qualités pour remplir saintement sa charge. Pour sa sanctification et son salut, il comprit qu’il devait se retirer. L’Eglise, qui le fête le 19 mai, déclare dans sa liturgie : « O Dieu, qui avez élevé le bienheureux Pierre Célestin à la dignité du souverain pontificat et qui lui avez appris à mettre l’humilité au-dessus de cet honneur, accordez-nous la grâce de mépriser à son exemple tous les biens de ce monde et de parvenir au bonheur de posséder les récompenses promises aux humbles… »

Nous demanderons particulièrement cette grâce pour notre supérieur général, pour son honneur et sa considération, pour son salut et sa sanctification.

[1] De la Congrégation pour les Évêques, le 21 janvier 2009.

[2] Cor Unum, n°85 octobre 2006.

[3] Cor Unum n° 101, mars 2012.

[4] Entretien à la revue Fideliter, en septembre 1988.

[5] Mgr Marcel Lefebvre, ils l’ont découronné, p. 233, Fideliter.

[6] Abbé Pflüger, conférence du 5 juin 2012 à Saint-Joseph-des-Carmes. Rappelons pour mémoire que la version du communiqué adressé à Rome le 15 décembre 2008, passée dans la presse et devant être lu en public par les prêtres, disait : « Nous faisons nôtres tous les conciles jusqu’à Vatican II au sujet duquel nous exprimons des réserves », tandis que la version corrigée par Menzingen, suite aux réclamations, mais niée par Rome, affirmait : « Nous acceptons et nous faisons nôtres tous les Conciles jusqu’à Vatican I. Mais nous ne pouvons qu’émettre des réserves au sujet du concile Vatican II qui s’est voulu un concile aux dires des papes Jean XXIII et Paul VI ‘’différent des autres’’ ».

Original de Animodernisme.info

Traducción de Non Possumus