ACLARACIONES SOBRE LA CONFESION POR INTERNET

ROSARIO. Domingo 31-12-06.-

Les adjunto este archivo, pues si bien no me simpatizan para nada las novedades posconciliares, creo que por una cuestión de honestidad intelectual deben publicarlo, ya que es un reportaje que aclara que lo de las «confesiones» on-line no es así, sino que se trata sólo de consultas que se hacen vía mail a los sacerdotes implicados, lo cual en sí mismo, no tiene nada de ilícito.

Saludo a Uds. muy atte. en Cristo, deseándoles un Feliz 2.007.-

MARTIN GONZALO DEL CORAZON DE JESUS BILOTTA

 [odeo=http://odeo.com/audio/4942653/view]

4 comentarios sobre “ACLARACIONES SOBRE LA CONFESION POR INTERNET

  1. donde esta la fe como le vamos a contar nuestros pecados a alguien o algo que no sabemos quien o que es; por dios ha que hemos llegado jesus institiyo el sacramento de la confesion pra hacerlo con un sacerdote no con una maquina nos da la oportunidad de perdonarnos y la desaprovechamos de esta manera

  2. siento la nesecidad de confesarme pero me da verguenza del saserdote y miedo a su penitencia pues mis pecados son muchos y muy grandes.

    Nota del Editor:

    Daniela:

    Dice un viejo dicho católico que el Diablo nos quita la vergüenza para pecar y nos la devuelve para confesarnos.
    El acto mismo de la confesión implica la vergüenza y el dolor por aquello que hemos cometido, y que Dios, en su amor inconmensurable ha prohibido.
    Dios no desprecia un corazón contrito y humillado.
    Muchas veces, para confesarme, he debido pasar por esa sensación y tentación de la vergüenza. Pero le puedo asegurar que la tranquilidad posterior a la absolución sacerdotal hace reinar una paz en el alma que es indescriptible.
    Es como el deber cumplido, la satisfacción de reparar el lazo que nos une a Dios.
    Dios nos conoce mejor que nosotros mismos, y sabe que este acto humillante, que es la confesión, se transforma en bálsamo de consuelo espiritual. Dios mismo lo ha mandado como remedio y también para aumentar su gracia en nosotros.
    Busque un buen sacerdote, y confiese. No guarde nada. Humíllese por amor a Dios y Dios le recompensará.
    Y rece un Avemaría por este pobre pecador que le aconseja.

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