JORGE DORÉ: POEMA

ADVERTENCIA A LA ÉLITE GLOBALISTA

Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris.

Mentes crueles, abyectas, pervertidas:
contad con vuestra muerte inevitable
pues tantas ambiciones desmedidas
caerán bajo el filo de su sable.

No habrá ciencia que os salve del destino
común de fallecer. No hay milagrosa
vacuna, “chip” ni escape clandestino
que os libre de la cita con la fosa.

Vasallos del averno, desalmados,
leprosos que desde áureos pedestales
os regodeáis de mundos devastados
por el sumo poder vuestros males.

Vosotros, que esgrimís la tiranía
como arma sin piedad contra el que sufre,
por haber execrado la empatía
tendréis cual galardón sombras y azufre

Pues a la hora de adioses y estertores
habrá garras que os lancen al abismo
donde recibiréis, entre terrores,
el pago a vuestro férreo despotismo.

Omnímodo poder buscáis y glorias
al despojar a los demás de todo
y no sois más que réprobos y escorias,
cadáveres en pie, charcos de lodo.

Podridos por adentro estáis, no hay nada
que pueda Dios hallar en vuestras vidas
que os libre de la eterna llamarada
que retuerce a las ánimas perdidas.

Consideráis a los demás estorbos,
sobrantes, seres nulos, prescindibles.
Por eso en vuestros planes siempre torvos
para ellos reserváis cosas terribles.

No hay en vosotros luz, discernimiento
espiritual. Son una misma cosa
el mal y el bien en vuestro entendimiento.
Vosotros sois la espina sin la rosa.

Vuestro padre es Satán, al que abrís paso
y agasajáis desfachatadamente
mientras hundís al mundo en un ocaso
de esclavitud y nihilismo ingente.  

Es de un doblez perpetuo vuestro mundo
distópico, abusivo y reprobable.
No concedéis tan solo ni un segundo
a un gesto noble o a una acción loable

Pues maquináis desgracia tras desgracia
contra una humanidad despavorida
a la que despojáis, llenos de audacia,
del derecho a ser libres y a la vida.

Corruptores de masas y gobiernos,
detractores del bien y la moral,
el diablo os utiliza como cuernos
para embestir lo puro y celestial.

Ni siquiera a la infancia, a la inocencia,
respetáis. Cada niño es una presa
en vuestra agenda llena de demencia,
en vuestra iniquidad que nunca cesa.

Y ahora seguid cumpliendo vuestros planes.
Con ellos cumpliréis las Escrituras.
Condenados ya están vuestros desmanes
al descalabro y a las desventuras.

Y cuando al fin ondee en vuestra cumbre
el pendón de la infamia y del pecado,
y quede apenas una luz que alumbre
en un mundo perverso y depravado,

Vendrá vuestro final súbitamente:
un zarpazo del cielo hará pedazos
vuestras obras y un Cristo refulgente
consolará a los justos en sus brazos.