PARA SANTIFICAR EL DOMINGO TERCER DOMINGO DE PASCUA

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

SAN MARCOS EVANGELISTA

Con la Conmemoración del Tercer Domingo de Pascua

Introito

Me protegiste de las trampas de los impíos, oh Dios, aleluya; del tumulto de los malhechores, aleluya, aleluya. Oye, oh Dios, mi oración en medio de gemidos; preserva mi vida del miedo al enemigo.

Colecta

Oh Dios, que hiciste glorioso a tu Santo Evangelista Marcos, con la gracia de la predicación del Evangelio: concédenos beneficiarnos siempre de su enseñanza y ser defendidos por su oración. Por N.S.J.C.

Conmemoración del III Domingo de Pascua

Oh Dios, que muestras a los que yerran, la luz de tu verdad, para que puedan retornar al camino de la justicia; da, a todos los que hacen profesión de cristianos, la gracia, de rechazar lo que se opone a ese nombre, y de seguir lo que concuerda con Él.

Epístola.

(Del Libro del Profeta Ezequiel, I: 10-14):

Aquí está la apariencia de cada uno de los cuatro seres vivientes: Sus caras tenían esta forma: cara de hombre por delante, tenían también, cada uno de los cuatro, cara de león, a la derecha; cara de toro, a la izquierda; y cara de águila atrás. Sus caras y sus alas se extendían hacia arriba; cada cual tenía dos alas, que se juntaban con las del otro, y dos cubrían su cuerpo. Y caminaba, cada cual, cara adelante; a donde los llevaba el espíritu allí andaban; no mudaban de frente al caminar. Estos animales tenían el aspecto de ascuas encendidas, semejantes a antorchas que como fuego resplandeciente discurrían por en medio de esos seres vivientes; y del fuego salían relámpagos. Y los seres vivientes corrían y volvían cual fulgor de relámpago.

Aleluya:

Aleluya, aleluya. Los cielos cantan tus maravillas, Señor, y tu verdad en la asamblea de los santos. Aleluya. Has puesto sobre su cabeza, oh Señor, una corona de piedras preciosas. Aleluya.

Evangelio

(Del Santo Evangelio según San Lucas, X: 1-9):

Después de esto, el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está cerca de vosotros.»

Ofertorio

Los cielos cantan tus maravillas, oh Señor, y tu verdad en la asamblea de los santos, aleluya, aleluya.

Secreta.

En la fiesta de tu Santo Evangelista Marcos, te presentamos esta ofrenda, Señor, que, así como la predicación del Evangelio lo hizo glorioso, así su intercesión nos haga gratos a Ti por nuestras palabras y obras. Por N.S.J.C.

Conmemoración del III Domingo de Pascua

Haz, Señor, que nos sea dado en estos Misterios aquello con que, mitigando los deseos terrenos, aprendamos a amar los celestes.

PREFACIO (De los Apóstoles)

Latín:

Vere dignum et iustum est, aequum et salutare: Te, Domine, suppliciter exorare, ut gregem tuum, Pastor aeterne, non deseras: sed per beatos Apostolos tuos, continua protectione custodias. Ut iisdem rectoribus gubernetur, quos operis tui vicarios eidem contulisti praeesse pastores. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Castellano:

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, el suplicarte humildemente, Señor, que no desampares, Pastor eterno, tu rebaño, sino que, por la intercesión de tus Santos Apóstoles, lo guardes con tu continua protección; a fin de que sea gobernado por los mismos directores que estableciste, para que fuesen sus Pastores. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo

Comunión.

El justo se regocija en el Señor, se refugia en Él; y todas las almas justas serán alabados, aleluya, aleluya.

Poscomunión.

Que tu Sacramento, oh Señor, sea una ayuda constante para nosotros y, por las oraciones de tu Santo Evangelista Marcos, protégenos siempre de toda adversidad. Por N.S.J.C.

Conmemoración del III Domingo de Pascua

Te suplicamos, Señor, hagas que, los Sacramentos que hemos recibido, nos restauren con alimentos espirituales, y nos protejan con corporales auxilios para el cuerpo.

Evangelio del III Domingo de Pascua

(Del Santo Evangelio según Juan, XVI: 16-22): En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Un poco de tiempo y ya no me veréis: y de nuevo un poco, y me volveréis a ver, porque me voy al Padre. Entonces algunos de sus discípulos se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me volveréis a ver y: Me voy al Padre? Y decían: ¿Qué es este poco de que habla? No sabemos lo que quiere decir. Mas Jesús conoció que tenían deseo de interrogarlo, y les dijo: Os preguntáis entre vosotros qué significa lo que acabo de decir: Un poco, y ya no me veréis, y de nuevo un poco, y me volveréis a ver. En verdad, en verdad os digo, vosotros vais a llorar y gemir, mientras que el mundo se va a regocijar. Estaréis contristados, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, en el momento de dar a luz, tiene tristeza, porque su hora ha llegado; pero cuando su hijo ha nacido, no se acuerda más de su dolor, por el gozo de que ha nacido un hombre al mundo. Así también vosotros tenéis ahora tristeza, pero Yo volveré a veros, y entonces vuestro corazón se alegrará y nadie os podrá quitar vuestro gozo.