PARA SANTIFICAR EL DOMINGO- FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad de santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Con Conmemoración del XXII Domingo después de Pentecostés

Introito

Gocémonos todos en el Señor, celebrando esta fiesta en honor de todos los Santos, de cuya solemnidad se alegran los Ángeles, ensalzando al Hijo de Dios. Regocijaos, oh justos, en el Señor; a los rectos es a quienes está bien el alabarle. Gloria al Padre…

Colecta

Oh Dios omnipotente y sempiterno, que nos concedéis la gracia de celebrar los merecimientos de todos los Santos juntos en una misma solemnidad; os rogamos que derraméis la deseada abundancia de vuestra propiciación en atención a tanta multitud de intercesores como ruegan por nosotros. Por N.S.J.C.

Colecta del XXII Domingo después de Pentecostés

Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, oye las piadosas preces de tu Iglesia, Tú, que eres el mismo autor de la piedad, y haz que, lo que pedimos fielmente, lo consigamos eficazmente. Por N.S.J.C.

Epístola.

(Apocalipsis de San Juan, VII-2-12)

En aquellos días: He aquí que yo, Juan, vi a otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello del Dios vivo, y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes había sido dado hacer daño a la tierra y al mar; y dijo: “No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes.” Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel; de la tribu de Judá doce mil sellados, de la tribu de Rubén doce mil, de la tribu de Gad doce mil, de la tribu de Aser doce mil, de la tribu de Neftalí doce mil, de la tribu de Manasés doce mil, de la tribu de Simeón doce mil, de la tribu de Leví doce mil, de la tribu de Isacar doce mil, de la tribu de Zabulón doce mil, de la tribu de José doce mil, de la tribu de Benjamín doce mil sellados. Después de esto miré, y había una gran muchedumbre que nadie podía contar, de entre todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que estaban de pie ante el trono y ante el Cordero, vestidos de túnicas blancas, con palmas en sus manos; y clamaban a gran voz diciendo: “La salud es de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero.” Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron sobre sus rostros ante el trono y adoraron a Dios, diciendo: “Amén, la alabanza, la gloria, la sabiduría, la gratitud, el honor, el poder y la fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.”

Gradual

Temed al Señor, todos sus Santos, porque nada falta a los que le temen. Los que buscan al Señor, no les faltará bien alguno

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Venid a Mí todos los que os halláis en trabajos y agobiados con cargas, y yo os aliviaré. Aleluya.

Evangelio

(San Mateo, V, 1-12)

En aquel tiempo: Al ver Jesús las multitudes, subió a la montaña, y habiéndose sentado, se le acercaron sus discípulos. Entonces, abrió su boca, y se puso a enseñarles así: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque a ellos pertenece el reino de los cielos. Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán hartados. Bienaventurados los que tienen misericordia, porque para ellos habrá misericordia. Bienaventurados los de corazón puro, porque verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque a ellos pertenece el reino de los cielos. Dichosos seréis cuando os insultaren, cuando os persiguieren, cuando dijeren mintiendo todo mal contra vosotros, por causa mía. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos.”

Credo

Ofertorio.

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no podrá llegar a ellas el tormento de la muerte eterna; a los ojos de los insensatos pareció que morían; mas ellos, en verdad, descansan en paz.

Secreta.

Os ofrecemos, Señor, los dones de nuestra devoción: los cuales os sean gratos en honor de todos los justos, y por vuestra misericordia nos sean saludables. Por N.S.J.C.

Secreta del XXII Domingo después de Pentecostés

Haz, oh Dios misericordioso, que esa saludable oblación nos libre incesantemente de nuestras culpas, y nos proteja contra toda adversidad. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de la Santísima Trinidad:

 Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Qui cum unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personæ, sed in unius Trinitate substantiæ. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione veræ, sempiternæque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur æqualitas. Quam laudant Angeli atque Archangeli, Cherubim quoque ac Seraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes

Sanctus Sanctus Sanctus…

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, oh Señor santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tú revelado, acerca de tu gloria, lo creemos igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro

Sanctus Sanctus Sanctus…

Comunión.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Poscomunión.

Concedednos, os rogamos, Señor, a vuestros fieles la gracia de celebrar con alegría la fiesta de todos los Santos, y la de que éstos nos protejan con sus continuas oraciones. Por N.S.J.C.

Poscomunión del XXII Domingo después de Pentecostés

Hemos recibido, Señor, los dones de tu sagrado Misterio, suplicándote humildemente hagas que, lo que nos mandaste celebrar en recuerdo tuyo, se convierta en remedio de nuestra enfermedad. Tú, que vives…

Evangelio del XXII Domingo después de Pentecostés

(San Mateo, XXII, 15-21) En aquel tiempo, yendo los fariseos tuvieron consejo, para sorprender a Jesús en sus palabras. Y le enviaron sus discípulos, con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas de veras el camino de Dios, y no te preocupas de nadie, porque no miras la persona de los hombres; dinos, pues, ¿qué te parece, es lícito dar tributo al César, o no? Pero Jesús, conocida la maldad de ellos, dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen, y esta inscripción? Le dijeron: Del César. Entonces les dijo Él: Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.