NOVENA A SAN PIO V


Por la señal de la santa Cruz…
Acto de contrición.

ORACIÓN AL SANTO PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Dios, que te dignaste elegir por pontífice máximo al bienaventurado Pío V para destruir a los enemigos de tu Iglesia, y para reparar el culto divino, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios.

Glorioso San Pío V, a vos acudimos, llenos de confianza en vuestra intercesión. Nos sentimos atraídos a vos con una especial devoción y sabemos que nuestras súplicas serán más agradables a Dios nuestro Señor, si vos, que tan amado sois de Él, se las presentáis. Vuestra caridad, reflejo admirable de la de Dios, os inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y necesidad, si ello ha de ser provechoso para nuestra alma. Mirad, pues, nuestras miserias y penas, nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos, y alcanzadnos que aseguremos cada día más nuestra eterna salvación con la práctica de las buenas obras y la imitación de vuestras virtudes. Y, en particular, os pedimos que nos alcancéis de Dios la gracia especial que, por esta devota novena, esperamos confiadamente conseguir. Así sea.

(Ahora se pide la gracia especial que, mediante la Novena, se desea obtener).

ORACIÓN A DIOS NUESTRO SEÑOR

Oh Dios, Vos habéis querido esparcir de una manera maravillosa, por toda la creación, reflejos de vuestra belleza increada y de vuestra omnipotencia infinita, y habéis creado al hombre para que fuese una imagen viviente de Vos, en la cual pudieseis complaceros; tan grande es vuestra bondad y complacencia con las almas que os aman de corazón y se os entregan totalmente como lo hacen vuestros santos, a los que llegáis a hacer partícipes de vuestro poder, haciendo que obren prodigios y milagros. Nosotros os suplicamos hoy, ya que por nuestros méritos no merecemos ser atendidos, que queráis escucharnos por vuestra bondad y por el valimiento de vuestro Santo Pío V, y que nos concedáis las gracias que por su mediación os pedimos en esta novena. Y ahora, confiados en vuestra bondad infinita, nos atrevemos a insistir en nuestras súplicas, mientras, postrados, con el mayor respeto y con todo el afecto de nuestro corazón, dirigimos las siguientes súplicas a la Santísima Trinidad:

Oh Padre Eterno, que quisisteis manifestar vuestra omnipotencia en los Santos por sus prodigios y virtudes y por su fortaleza en el empleo de su vida en vuestro servicio: haced que nosotros sepamos vencer con constancia todas las tentaciones y que jamás, durante nuestra vida, nos aleje de Vos el pecado. Padrenuestro, Avemaría, y Gloria.

Oh Hijo Unigénito, que quisisteis manifestar vuestra sabiduría infinita en los Santos, comunicándoles vuestras inspiraciones y vuestra luz, para penetrar las verdades divinas y vivir vida de fe; haced que nosotros, con vuestra gracia y auxilio, practiquemos todas las virtudes y crezcamos cada día en santidad y perfección.  Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oh Espíritu Santo, que quisisteis manifestar la unción de vuestro amor en los Santos, derramando sobre su alma vuestros dones y vuestros frutos, e inflamándolos en celo y caridad: haced que sepamos amaros, ¡oh Dios de amor!, sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos, sin faltar jamás por nada a la caridad. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL

Oh Dios de Bondad infinita. Vos habéis querido que vuestros Santos sean, para nosotros no sólo poderosos intercesores, sino algo más: que sean nuestros modelos. De sus virtudes la que más hemos de imitar es la del puro amor y unión perfecta de voluntad con Vos, nuestro Dios y Señor. Esta virtud es la que más nos une a Vos y la que nos hace más santos. Sea, pues, nuestra pobre ofrenda este deseo y resolución que nuevamente hacemos ahora de unir de tal manera nuestra voluntad con la vuestra, que jamás queramos otra cosa que lo que Vos queráis, y que resueltamente dejemos de hacer lo que conozcamos estar fuera de vuestra divina y paternal voluntad. Hechas con este espíritu, nuestras oraciones os serán más agradables, y conformándonos de antemano con todo lo que Vos queráis de nosotros, estamos más seguros de obtener lo que os hemos pedido.

V. Los Santos vivirán eternamente.
R. Y su premio está en el Señor.

Oración: Hacednos la gracia, ¡oh Señor!, os lo suplicamos, que por intercesión de San Pío V, cuyas virtudes veneramos aquí en la tierra, seamos un día, contados juntamente con él en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo Amén.

ORACIÓN PARA EL DÍA 5 DE MAYO

Prescripto el 14 de agosto de 1801 por el pontífice Pío VII, que concede indulgencia plenaria, si en el día de San Pío V (5 de mayo), arrepentidos, confesados y comulgados, en tal día, rezan con devoción el siguiente Himno delante de cualquier altar o reliquia insigne del Santo, o bien en alguna iglesia dedicada en honor del mismo, rogando por las intenciones del Sumo Pontífice.

También, 40 días de indulgencia, si se reza una vez al día, con las condiciones habituales, según el decreto perpetuo de la Sagrada Congregación de Indulgencia el 2 de octubre de 1820 por el Papa Pío VIII.)

HIMNO BELLI TUMULTUS

Belli tumultus ingruit,
Cultus Dei contemnitur;
Ultrixque culpam persequens
Jam poena terris imminet.

Quem nos in hoc discrimine
Coelestium de sedibus
Praesentiorem vindicem,
Quam te, Pie, invocabimus?

Nemo, beate Pontifex,
Intensiore robore
Quam tu, superni numinis
Promovit in terris decus.

Quem nos…

Ausisve fortioribus
Avertit a cervicibus,
Quod Christianis gentibus
Jugum parabant barbari.

Quem nos…

Tu comparatis classibus,
Votis magis sed fervidis
Ad insulas Echinadas
Fundis tyannum Thraciae.

Quem nos…

Absensque eodem tempore,
Hostis fuit quo perditus,
Vides, et adstantes doces
Pugnae secundos exitus.

Quem nos…

Majora qui coelo potes,
Tu supplices nunc aspice,
Tu civium discordias
Compesce, et iras hostium.

Quem nos…

Precante te, pax aurea
Terris revisat; ut Deo
Tuti queamus reddere
Mox laetiora cantica.

Quem nos…

Tibi, Beata Trinitas
Uni Deo sit gloria,
Laus, et potestas omnia
Per saeculorum saecula. Amen.

V. Ora pro nobis, Beate Pie.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Oremus: Deus, qui ad conterendos ecclesiae tuae hostes, et ad divinum cultum reparandum beatum Pium pontificem maximum eligere dignatus es: fac nos ipsius defendi praesidiis, et ita tuis inhaerere obsequiis, ut omnium hostium superatis insidiis perpetua pace laetemur. Per Jesum Christum Dominum nostrum R. Amen.

(En castellano sería:)

Álzase de la guerra, el ronco estruendo

Y el culto del Señor es despreciado,

Y de las culpas, el castigo horrendo,

¡ay! amenaza al orbe amedrentado

¿A quién del cielo en tal fatal apuro

Invocará nuestro clamor ardiente?

¿Quién, Pío, más que tú, podrá seguro

Remedio dar al mundo delincuente?

Nadie cual tú, Pontífice Supremo,

Con mas intenso ardor, el honesto santo

Del Señor promovió, ni a tal extremo

Hizo temblar la iniquidad de espanto

¿A quién del cielo…, etc.?

Tu alejaste feliz el yugo impío

De la cristiana grey que preparaban

Los bárbaros de Islam, con feroz brío

Y avasallarlo todo, amenazaban.

¿A quién del cielo…, etc.?

Tu, por armas acosado, viste

De tu ferviente orar, a la eficacia.

A las islas Equinadas huir triste

A ocultarse el tirano de la Tracia

¿A quién del cielo…, etc.?

Y a gran distancia ves el momento

Roto y deshecho, el impostor ufano;

Y declara tu voz su vencimiento

Y de la Cruz, el triunfo soberano.

¿A quién del cielo…, etc.?

Desde esa tu mansión, de lumbrera llena

Dirige a nos propicia tu mirada,

La discordia civil, hunde y enfrena,

La atroz guerra, a tus pies encadenada.

¿A quién del cielo…, etc.?

Y a tus ruegos, la paz en alas de oro

Vuele risueña a remozar el suelo,

Y alcemos todos en alegre coro

Himnos a Dios con cánticos del cielo.

¿A quién del cielo…, etc.?

¡Oh Trinidad divina e inefable!

¡Y un solo Dios, a ti, gloria sea!

Y de poder y loa perdurable

Lleno, la inmensidad te vea. Así sea

V. Ruega por nosotros, San Pío V

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo

Oración: Oh Dios, que te dignaste elegir por pontífice máximo al bienaventurado Pío V para destruir a los enemigos de tu Iglesia, y para reparar el culto divino, defiéndenos con tu protección para que libres de las asechanzas de nuestros enemigos gocemos en tu servicio de una paz perpetua y estable. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Tomado de «Oración y obras piadosas» (año 1860. Pág 399 a 401)


Oración de San Pío V, a  Jesucristo crucificado.

Señor mío Jesucristo crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María:

Abrid vuestros oídos y escuchadme, como escuchasteis a vuestro Eterno Padre en el Tabor;

Abrid vuestros ojos y miradme, como mirasteis desde la cruz a vuestra dolorosa Madre;

Abrid vuestra bendita boca y habladme, como hablasteis a San Juan para llamarlo hijo  de María;

Abrid vuestros brazos y abrazadme, como los abristeis en la cruz para abrazar al género humano.

Abrid vuestro corazón y encerrad en él el mío; oíd mis suplicas y concededme lo que os pido, si fuere del agrado de vuestra santísima voluntad. Amén.