PARA SANTIFICAR EL DOMINGO-FIESTA DE SAN LUCAS EVANGELISTA

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

FIESTA DE SAN LUCAS EVANGELISTA

Con conmemoración

del XX Domingo de Pentecostés

y de la Propagación de la Fe

Introito

Para mí, oh Dios, que han sido excesivamente honrados tus amigos, demasiado fortalecido su poderío. Me probaste, oh Señor, y me conociste. Tú conociste cuándo estuve sentado y cuándo me levanté. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Colecta

Te rogamos, oh Señor, que abogue por nosotros tu Evangelista San Lucas, el cual llevó siempre en su cuerpo la mortificación de la cruz, por la gloria de tu Nombre. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés

Os rogamos, Señor, concedáis benigno a vuestros fieles el perdón y la paz, a fin de que a la vez se purifiquen de todas sus manchas, y os sirvan con tranquilidad de espíritu. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Oh, Dios, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad: envía obreros a tu mies, y concédeles el predicar con toda confianza tu palabra; para que tu doctrina se difunda y sea glorificada, y todos los hombres te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y al que Tú has enviado, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive

Epístola.

(De la Segunda Carta de San Pablo a los corintios, 8: 16-24):

Gracias sean dadas a Dios que puso la misma solicitud mía por vosotros en el corazón de Tito. Pues no sólo acogió nuestra exhortación, sino que, muy solícito, por propia iniciativa partió hacia vosotros. Y enviamos con él al hermano cuyo elogio por la predicación del Evangelio se oye por todas las Iglesias. Y no sólo esto, sino que además fue votado por las Iglesias para compañero nuestro de viaje en esta gracia administrada por vosotros para gloria del mismo Señor y para satisfacer la prontitud de nuestro ánimo. Con esto queremos evitar que nadie nos vitupere con motivo de este caudal administrado por nuestras manos; porque procuramos hacer lo que es bueno, no sólo ante el Señor, sino también delante de los hombres. Con ellos enviamos al hermano nuestro a quien en muchas cosas y muchas veces hemos probado solícito, y ahora mucho más solícito por lo mucho que confía en vosotros. En cuanto a Tito, él es mi socio y colaborador entre vosotros; y nuestros hermanos son enviados de las Iglesias, gloria de Cristo. Dadles, pues, a la faz de las Iglesias, pruebas de vuestra caridad y de la razón con que nos hemos preciado de vosotros.

Gradual

En toda la tierra se oyó su voz, y sus palabras llegaron hasta los confines del mundo. Y los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento publica las obras de sus manos.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Yo os elegí del mundo y os puse para vayáis, y hagáis fruto, y vuestro fruto permanezca. Aleluya.

Evangelio

(Del Evangelio según San Lucas, 10: 1-9):

En aquel tiempo el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros»

Ofertorio.

Para mí, oh Dios, que han sido excesivamente honrados tus amigos, demasiado fortalecido su poderío.

Secreta.

Danos, oh Señor, Te lo rogamos, que, por estos dones celestiales recibidos, Te sirvamos con libertad de espíritu; para que las ofrendas presentadas por la intercesión de tu Evangelista San Lucas, nos alcancen la salud y la gloria. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés

Os rogamos, Señor, que estos misterios nos sean remedio celestial, y purifiquen de toda suerte de vicios nuestros corazones. Por Nuestro Señor Jesucristo… Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Míranos, oh Dios y protector nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu Cristo, que se entregó a sí mismo para redimir a todos; y haz que, de Oriente a Occidente, sea honrado tu Nombre entre los gentiles, y en todo lugar te sea sacrificada y ofrecida la oblación pura. Por N.S.J.S.

Prefacio

Prefacio de los Apóstoles:

Latín

Vere dignum et iustum est, aequum et salutare: Te, Domine, suppliciter exorare, ut gregem tuum, Pastor aeterne, non deseras: sed per beatos Apostolos tuos, continua protectione custodias. Ut iisdem rectoribus gubernetur, quos operis tui vicarios eidem contulisti praeesse pastores. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, el suplicarte humildemente, Señor, que no desampares, Pastor eterno, tu rebaño, sino que, por la intercesión de tus Santos Apóstoles, lo guardes con tu continua protección; a fin de que sea gobernado por los mismos rectores que estableciste, para que fuesen sus Pastores. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Sanctus, Sanctus, Sanctus

Comunión.

Vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Poscomunión.

Concédenos, oh Dios omnipotente, que el Sacramento que hemos recibido en tu altar, por los ruegos de tu Evangelista San Lucas, santifique nuestras almas, y que, guardados por él, podamos vivir seguros. Por N.S.J.C.

Conmemoración del XX Domingo de Pentecostés

Para que seamos dignos, oh Señor, de vuestros sagrados dones, os rogamos nos hagáis obedecer siempre a vuestros mandamientos. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Propagación de la Fe

Alimentados con el manjar de nuestra redención, Te rogamos, oh Señor, que con este auxilio de perpetua salud, vaya siempre en aumento la fe verdadera. Por N.S.J.C.

Último Evangelio, tomado del Evangelio del XX Domingo de Pentecostés

(Continuación del Santo Evangelio según San Juan [IV, 46-53]):

En aquel tiempo: Había en Cafarnaúm un señor de la corte, que tenía un hijo enfermo. Este tal, habiendo oído decir que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a encontrarle, suplicándole que bajase desde Caná a Cafarnaúm a curar a su hijo que estaba muriéndose. Pero Jesús le respondió: Vosotros si no veis milagros y prodigios no creéis. Le instaba el de la corte: Ven, Señor, antes que muera mi hijo. Le dice Jesús: Anda, que tu hijo está bueno. Creyó aquel hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se marchó. Yendo ya hacia su casa, le salieron al encuentro los criados, notificándole que su hijo estaba ya bueno. Les preguntó a qué hora había sentido mejoría. Y le respondieron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. Reflexionó el padre que aquélla era la hora misma en que Jesús le dijo: Tu hijo está bueno; y así creyó él y toda su familia.