PADRE JUAN CARLOS CERIANI: VIGESIMOSEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

CIVITATE DEI.jpgBREVE EXPLICACIÓN

Es cierto que San Pío X afirma que “no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó” y que “no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos”.

Al respecto, tenemos, pues, varias posturas.

1º) Están los que quieren edificar otra ciudad, distinta a como Dios la edificó.

2º) Están lo que quieren reconstruir la misma ciudad, pero con otros planos.

3º) Están los que quieren reconstruir la misma ciudad, con los mismos planos, pero sin que la Iglesia dirija los trabajos.

4º) Están los que quieren reconstruir la misma ciudad, con los mismos planos, con la Iglesia dirigiendo los trabajos, pero con obreros que no respetan los planos.

Aquí hay que distinguir.

a)entre aquellos que no los respetan porque están enviados para ello.

b)y aquellos que no los respetan porque creen ser más sabios que Dios y hacen modificaciones, pensando que la restauración quedará mejor que el original.

5º) Están los que quieren reconstruir la misma ciudad, con los mismos planos, con la Iglesia dirigiendo los trabajos, con obreros que respetan los planos, pero que, de todos modos, fracasan una y otra vez en su intento desde hace siete siglos, especialmente desde hace 230 años, porque no han comprendido las señales de los tiempos ni las profecías que enseñan la conducta a seguir; no han comprendido los planos… y los explican y divulgan erróneamente…

6º) Están los que querían reconstruir la misma ciudad, con los mismos planos, con la Iglesia dirigiendo los trabajos, con obreros que respetan los planos, pero que no meten mano a la obra por miedo al fracaso. Estos no pertenecen al plano religioso, sino al ético, cuyo signo es la lucha y la victoria, y no admiten las derrotas predichas y previstas.

7º) Están los que quieren la reconstrucción de la misma ciudad, con los mismos planos, con la Iglesia dirigiendo los trabajos, con obreros que respetan los planos, pero han comprendido las señales de los tiempos y las profecías que enseñan la conducta a seguir.

Estos han comprendido los planos…; y saben que es demasiado tarde para exigir del Estado laico el reconocimiento de los derechos de la Iglesia, para pretender del Estado apóstata el reconocimiento de los derechos de Jesucristo, para esperar del Estado sin Dios el reconocimiento de los derechos de Dios.