A TU LADO

Hoy Jesús, que la inquina contra tu nombre arrecia,
que tantos te rechazan, que tantos te traicionan,
que tus nuevos verdugos –contumaz epidemia–
anhelan expoliarte de tu intrínseca gloria,
hoy que enemigos urden debajo de sus tiaras
siniestras componendas con un poder maligno
–crisoles de anatemas, depredadores de almas–
que han hecho de tus templos abominables circos,
hoy que miles de lobos se ceban con los muchos
apóstatas que ignoran su propia apostasía
–a quienes cada día conforman más al mundo
en tanto que los privan de verdades divinas–,
hoy que otra vez te hunden espinas en la frente
y que forjan más clavos para hundir en tus manos,
que las turbas demandan como antaño tu muerte
para impedir el triunfo de tu justo reinado,
hoy que el inicuo, ebrio de cábalas, se atreve
a erigir nuevas torres que amedrenten el cielo
mientras tú vas dejando que te ataquen con nieve
hasta que llegue tu hora de responder con fuego,
hoy mi Dios, ¡más que nunca!, permanezco a tu lado
aferrado a tu gracia y abrazado a tu cruz,
pidiéndote clemencia por tantos desagravios
a los benditos nombres de María y Jesús.
