ATAQUE A LA FAMILIA: LA COPARENTALIDAD

MIRANDO AL MUNDO

MI PAPÁ Y MI PAPÁ, NO SON MIS PAPÁS

COPARENTALIDAD, NEO FAMILIAS AL ALCANCE DEL CELULAR

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No tener pareja, tener una pareja del mismo sexo, no tener dinero suficiente para los tratamientos médicos, perderse en la burocracia de la adopción, etc., ya no son impedimentos del siglo para convertirse en padres.

¿De qué se trata?

La coparentalidad sucede cuando dos o más personas deciden criar a un hijo sin tener una relación sentimental entre ellos.

Los copadres trabajan en equipo, desde el inicio del vínculo entre ellos, consensuando todas las decisiones, compartiendo las responsabilidades y garantizando fundamentalmente los derechos de su hijo…, salvo el de ser hijo natural y legítimo, claro está…

Porque la concepción en una relación coparental puede darse de distintas maneras: inseminación artificial, relaciones sexuales intra o extra matrimoniales, subrogación de vientre, etc.

Los compañeros de coparentalidad pueden ser amigos, conocidos o incluso encontrarse gracias a una app que facilita el proceso.

Lo fundamental es compartir el mismo deseo de convertirse en padres y, según afirman los que la proponen, honrar los compromisos asumidos al momento de iniciar el proceso.

Para la licenciada en psicología, Cintya Castañeda, matrícula nacional 65290, la coparentalidad es un fenómeno que vino a dar de baja la ancestral idea que para ser padres hay que estar en pareja. «Son chicos que nacen con los padres ya separados, sólo que estos padres no se llevan mal, ni tienen una historia previa. No hay grandes conflictos ya que tienen todo acordado de antemano, pues lo pactaron antes».

Apps

La mayoría de las apps de coparentalidad funcionan de un modo similar a las que sirven para citas.

El usuario completa su perfil y explica los motivos por los cuales desea ser padre o madre. El algoritmo se ocupa de sugerir el match, dependiendo de la compatibilidad.

Si bien la suscripción inicial es gratuita, también ofrecen un tipo de membresía con beneficios que ronda los 30 euros al mes.

Entre las ventajas, figuran ver las fotos de todos los usuarios, guardar los perfiles favoritos o consultar los niveles de compatibilidad.

Una de las más populares es de origen español, pero que ya cuenta con bases en varios países y está disponible en 4 idiomas.

Fundada en el 2008, la plataforma ofrece toda clase de consejos sobre la nueva modalidad e incluye testimonios de casos exitosos.

Aclara en reiteradas oportunidades que no se trata ni de un banco de esperma ni un centro de inseminación artificial. Especifica que queda terminantemente «prohibido vender semen u óvulos o cualquier otra práctica que consista en ofrecer un servicio a cambio de dinero a través de la web, sea cual sea su naturaleza, y especialmente aquellos servicios que impliquen el cuerpo».

Otro de los sitios que ofrece sus servicios para la coparentalidad advierte que «los temas relacionados con la legalidad paternal y/o maternal de cada país o región, no comprometerían al sitio web de manera legal en ningún caso. Una vez que los interesados entran en contacto a través de nuestra web y deciden llevar adelante su proyecto familiar, es decisión y responsabilidad de éstos tramitar la custodia de los menores de acuerdo con la legalidad vigente en cada país».

Socios de crianza: ¿La respuesta a la demanda creciente?

Castañeda asegura que el fenómeno de la coparentalidad deja en evidencia lo difícil que es relacionarse con otro hoy en día y mantener esa relación. «Priman las ganas de ser padres, eso no se puede analizar en términos de bien o mal, al menos no debería, ya que es el resultado de varios cambios que viene haciendo la sociedad en temas de sexualidad y pareja y una sola palabra los describe: evolución«.

Independientemente de las miradas individuales sobre este tipo de modalidad, es cierto que aparece como respuesta a una necesidad presente que se fortalece y atraviesa la sociedad de forma transversal, sin importar sexo, edad, estado civil u orientación sexual.

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Fuente:

https://actualidad.rt.com/actualidad/330252-padres-siglo-xxi-coparentalidad-familia

Contra tanta basura revolucionaria, oponemos un resumen de la enseñanza de Pío XII sobre los hijos, en sus memorables mensajes a los recién casados:

El fin esencial y primario del matrimonio es la generación y educación de los hijos.

No ha de contraerse por egoísmo, sino para perpetuar la vida. Lo quiere Dios para aumentar la muchedumbre de sus hijos y elegidos.

Los niños son seres destinados al Cielo para glorificar allí a Dios, y acompañar en la felicidad a sus padres.

Los padres son cooperadores de la acción creadora del Padre; ellos preparan un cuerpo para albergar a las almas que Aquél cree.

Los hijos son un deber y un honor.

Los hijos son un honor. La fecundidad es una bendición de Dios al hogar, y han de ser esperados y recibidos como dones de Dios.

No sólo no hay que rehusar el dolor que signifique una nueva cuna, sino que hay que sacrificar a ésta el egoísmo y aspirar a una familia numerosa. Muchas cunas glorifican a la familia ante la Iglesia y ante la Patria.

Al contraer matrimonio hay que prepararse a recibir cuantos hijos envíe Dios, aunque luego Éste pueda no oír los deseos fervientes de tenerlos.

Teman los que pecan contra la prole con el ejemplo del castigo de Sodoma. La falta a los deberes de la prole acarrea la ruina a las familias y a las naciones.

Necias y desgraciadas las madres que se quejan de un nuevo hijo. La mujer se salva precisamente en su función. Las cunas no restan alegría al hogar, sino que la aumentan.

Los niños están dados en depósito a los padres, y pertenecen antes a Dios que a éstos.

De los padres han de recibir los niños tres cosas: el ser, la nutrición y la educación.

La buena educación de los hijos es la mejor garantía de felicidad en la eternidad.

Los padres son, en la intención divina, los primeros educadores de sus hijos, bajo la dirección del sacerdote, que se complementan en la labor educadora.

Porque hay dos paternidades: la espiritual del sacerdote y la carnal del padre de familia.

Nadie puede sustituir plenamente a los padres en la educación de los hijos, y la educación dada por los mismos religiosos no dispensa a los padres de sus deberes inmediatos en la educación.

Ellos son los responsables ante Dios.

La mala educación recibida en el hogar no llega a corregirse plenamente en el colegio.

Los esposos deben vivir para el bien de sus hijos. Su propio bienestar depende del de éstos, y su felicidad depende en gran parte de la educación que hayan recibido de aquéllos.

Para educar sabiamente a los hijos ayudan las gracias especiales recibidas en el sacramento del matrimonio.

La primera defensa de los hijos contra los peligros del mundo está en la autoridad de los padres. Éstos, por el hecho de serlo, reciben de Dios el derecho de hacerse obedecer.

En nuestros días se ha debilitado la obediencia de los hijos a sus padres.

No hay que esperar a que los hijos sean mayores para ejercer en ellos la autoridad: hay que hacerlo desde que son niños.

Para que el ejercicio de la autoridad sea eficaz y racional, ha de preceder la autoridad moral, el prestigio de la autoridad.

Cuando entre los padres falta la conciencia de la indisolubilidad, flaquea la confianza y esto repercute en seguida en la educación.

El alejamiento de los padres del hogar produce grave daño a la educación de los hijos.

En los hijos no solamente hay que ver el cuerpo, sino el alma, confiada en depósito a los padres, a quienes se deben parecer, tanto en los rasgos y virtudes del alma como en los del cuerpo.

Ordinariamente es imposible que los hijos crezcan cristianos fuera de un hogar en que los padres no están unidos por el sacramento del matrimonio.

El primer deber de los padres es procurar el bautismo a los hijos, y cuanto antes.

No hay que transmitirles sólo una sangre pura sino una fe incontaminada.

Hay que inspirarles estima sobrenatural de su filiación divina, nobleza hereditaria.

Hacerles crecer en la virtud es la base de la felicidad del hogar.

Preservarles de lo que pondría en peligro su honestidad o su fe.

La religión es el primer fundamento de la educación.

Un gran medio de educación es la devoción a la Santísima Virgen María y a la Sagrada Eucaristía.