NOVENA EN HONOR A LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA – Día II

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Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.

Apocalípsis 12.1

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Soberana Señora de Cielos y tierra, desde el profundo valle de esta tierra de pecado, alzamos los ojos a Vos, Reina y Madre Nuestra para estudiar vuestras virtudes e implorar vuestro valimiento. Somos, Oh Señora pobres extraviados que en la obscuridad de este desierto necesitamos quien nos guíe y nos sostenga con mano bondadosa. Dignaos, Señora, enseñarnos con vuestra autoridad y ejemplo el camino de la virtud.

Pídase a Nuestra Madre la gracia particular que se desea alcanzar, y se rezará un Padre nuestro y doce Ave Marías en memoria de las doce estrellas de la gloriosa Corona.

 

DÍA SEGUNDO

El arcángel San Gabriel fue, dice un Santo Pudre, el encargado de traer a la Virgen María el anuncio de su tránsito a la patria celestial. A cada momento se nos advierte que de un instante a otro nos puede sorprender la muerte. ¿Cómo se dispone mi alma para esta hora tremenda, y tanto más tremenda cuanto mas incierta? 

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh María dulcísima Madre de Dios, Aceptad desde el Trono de luz que ocupáis desde el Cielo, las alabanzas y suplicas de este Pueblo fiel que os venera e invoca en el misterios de Vuestra Gloriosa Asunción.

Alcanzadnos todas las gracias que necesitamos y particularmente la de una cristiana y feliz muerte. Amén