CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN
Salid de en medio de ellos
Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré. (2 Cor. 6:17)
¡Dejad de ver celosos apóstoles de Cristo
en todos los que tiran zarpazos contra el cielo!
que hoy Roma es un olimpo de ángeles caídos,
de apóstatas mitrados y réprobos soberbios.
Postrera Babilonia de quien la Santa Virgen
amarga, predijera la gran apostasía:
tu fe se ha desplomado y en su lugar exhibes
con insolente orgullo pestíferos estigmas.
Vanas son tu liturgia, tu inicuo magisterio,
vanos tus nuevos credos sociales y mundanos;
le has cerrado las llaves de la gracia a tu pueblo
que hoy marcha hacia los dientes de lobos sanguinarios.
Eres negra marmita donde el infierno cuece
sus mefíticas pócimas contra Dios y su Iglesia
santo y Místico Cuerpo del que ya tú no eres
más que una repugnante e hipócrita careta.
En nada te pareces a Cristo, nada guardas
de santidad y altura, de sacro y de virtud,
la herejía y el vicio te han deshecho las alas;
no tenéis tú y el Cielo ningún lugar común.
Ostentas una lepra que, cotidianamente,
crece cual venenosa y tóxica levadura
con la que contaminas los panes de tus fieles
confusos e incapaces de ver que están a oscuras.
Eres la abominable sede del Anticristo
donde las falsedades y males se coligan
y se le rinde culto, con burdos sacrificios,
a ese luciferino poder que los anima.
Eres la contra-iglesia de Dios, la cruz quebrada,
la aversión hacia Cristo enchapada de amor,
pecaminoso monstruo que crece entre las llamas
aguardando la hora de derrotar a Dios.
¡Dejad de ver en esta patética redoma,
en este caldo donde borbota el anatema
a la Novia de Cristo! y salid –¡que ya es hora!–
del satánico cepo de esta inmunda ramera.

