POEMA: JORGE DORÉ

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

Salid de en medio de ellos

Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré. (2 Cor. 6:17)

 

¡Dejad de ver celosos apóstoles de Cristo

en todos los que tiran zarpazos contra el cielo!

que hoy Roma es un olimpo de ángeles caídos,

de apóstatas mitrados y réprobos soberbios.

 

Postrera Babilonia de quien la Santa Virgen

amarga, predijera la gran apostasía:

tu fe se ha desplomado y en su lugar exhibes

con insolente orgullo pestíferos estigmas.

 

Vanas son tu liturgia, tu inicuo magisterio,

vanos tus nuevos credos sociales y mundanos;

le has cerrado las llaves de la gracia a tu pueblo

que hoy marcha hacia los dientes de lobos sanguinarios.

 

Eres negra marmita donde el infierno cuece

sus mefíticas pócimas contra Dios y su Iglesia

santo y Místico Cuerpo del que ya tú no eres

más que una repugnante e hipócrita careta.

 

En nada te pareces a Cristo, nada guardas

de santidad y altura, de sacro y de virtud,

la herejía y el vicio te han deshecho las alas;

no tenéis tú y el Cielo ningún lugar común. 

 

Ostentas una lepra que, cotidianamente,

crece cual venenosa y tóxica levadura

con la que contaminas los panes de tus fieles

confusos e incapaces de ver que están a oscuras.

 

Eres la abominable sede del Anticristo

donde las falsedades y males se coligan

y se le rinde culto, con burdos sacrificios,

a ese luciferino poder que los anima.

 

Eres la contra-iglesia de Dios, la cruz quebrada,

la aversión hacia Cristo enchapada de amor,

pecaminoso monstruo que crece entre las llamas

aguardando la hora de derrotar a Dios.

 

¡Dejad de ver en esta patética redoma,

en este caldo donde borbota el anatema

a la Novia de Cristo! y salid –¡que ya es hora!–

del satánico cepo de esta inmunda ramera.