MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN FERMÍN, obispo y confesor.
Nació en la Galia narbonense, y a la edad de doce años sus nobles y piadosos padres lo pusieron bajo la tutela y dirección de un tío suyo, obispo de Ucez. Este ilustre prelado le educó en las ciencias y en la práctica de todas las virtudes, en las cuales hizo el joven tantos progresos que antes de llegar a la edad prescrita por los cánones fue ordenado sacerdote. Poco después murió el santo obispo, y Fermín fue colocado en su lugar por el unánime sufragio del clero y del pueblo, siendo consagrado a la edad de veinte y dos años. La prudencia y sabiduría que mostró acreditaron muy bien que la elección había sido inspirada por Dios. En el desempeño de las funciones de su ministerio, la oración y la mortificación fueron los principales medios que empleó para santificarse y preparar la Santificación de los demás. Asistió a los concilios IV y V de Orleans, celebrados en 541 y 549, y al de París en 551, y su reputación iba aumentando a medida que se le presentaban ocasiones para defender los intereses de la Iglesia. Después de un pontificado de quince años murió santamente el día 11 de octubre de 553, a la edad de treinta y siete años, en la misma ciudad de Ucez, en el Languedoc.
Leyenda de oro
DR. José Palau

