SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS Y DE LA SANTA FAZ

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

 

 

teresa

El mismo espíritu combativo la animaba en las luchas de la vida espiritual: “¡Santidad. Necesitamos conquistarla a punta de espada… necesitamos luchar!” (1)

Este es el temple de esta alma de guerrero, extremadamente activa y enérgica, de acuerdo a los testimonios de los que la conocieron: «Bajo un suave y gracioso aspecto, ella revelaba a cada instante, en sus acciones, un carácter fuerte y un alma varonil; ella no se desanimaba en su dedicación por los intereses de la Iglesia». (2)

«Esta es un alma varonil», dijo posteriormente el Papa Pío XI. Santa Teresa del Niño Jesús seguía el consejo de Santa Teresa de Avila a sus hermanas: «Quiero que no seáis mujeres en nada, pero similares a hombres fuertes en todo».(3)

Así escribió el Cardenal Vico a respecto de la Virgen de Lisieux: «La virtud de Teresa se impone con una increíble majestad: la niña se transforma en héroe; la virgen con sus manos llenas de flores causa admiración por su coraje varonil». (4)

(1) Correspondance Générale, Éditions du Cerf-Desclée de Brouwer, Paris, 1972, t. I (1877–1890), Letter (no. 89) Celine, April 26, 1889; Letter to Leonie, May 20, 1894.

(2) Summarium of the Process of Beatification and Canonization 1, testimony of Mother Agnes, 706, and of Mother Therese of Saint Augustine, 1072.

(3) Lettres de Sainte Thérese de l’Enfant-Jésus, as quoted by Saint Therese of Avila in a letter to Father Rouland, November 10, 1896, Office Central de Lisieux, 1948.

(4) L’Esprit de Ia Bienheureuse Thérese de l’Enfant-Jésus d’après ses écrits et des témoins occulaires de sa vie. Office Central de Lisieux, 1924, Preface, at VIII

 

Novena a Santa Teresita aquí

 

S.S. Pío XII: «Hacer valer ante Dios la pobreza espiritual de una criatura pecadora»

«Hija de un cristiano admirable, Teresa aprendió sobre las rodillas de su padre los tesoros de indulgencia y de compasión que se esconden en el corazón del Señor. […] Dios es un Padre cuyos brazos están constantemente abiertos para sus hijos. ¿Por qué no responder a este gesto? ¿Por qué no gritarle sin descanso nuestra inmensa angustia? Hay que fiarse de las palabras de Teresa, cuando invita, tanto al más miserable como al más perfecto, a hacer valer ante Dios sólo la debilidad radical y la pobreza espiritual de una criatura pecadora». Palabras del radiomensaje del 11 de julio de 1954, con motivo de la consagración de la Basílica de Lisieux, con las que el papa Pacelli expresaba el núcleo del “camino de la infancia espiritual” indicado por Teresa.

El Papa mantuvo durante toda su vida relaciones epistolares con el Carmelo de Lisieux. El comienzo de esta correspondencia se remonta a 1929, durante su nunciatura apostólica en Berlín, cuando envió a Lisieux una carta de agradecimiento por haber recibido la primera edición alemana de la Historia de un alma. Cuando fue a Buenos Aires, en 1934, como legado pontificio en el Congreso eucarístico internacional, llevó consigo una reliquia de santa Teresa a la que había confiado su misión. Durante todo su pontificado se mantuvo en contacto por carta con sor Inés y sor Celina, las hermanas de Teresa que aún vivían en el Carmelo de Lisieux.