MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Timoteo, san Agavio, y santa Tecla,
mártires.
Durante la persecución del emperador Diocleciano, Urbano, presidente de la Palestina, señalóse por su furor contra los cristianos.
Otra de las gloriosas víctimas de su crueldad fue san Timoteo, cuyo único delito había sido el confesar públicamente la fe de Jesucristo. Después de ser inhumanamente azotado, fue extendido sobre el caballete donde sufrió horribles tormentos, hasta que quemado a fuego lento consumó victoriosamente su martirio, en la ciudad de Gaza, el día 1 de mayo del año 301.
Al mismo tiempo los santos Agavio y Tecla, eran conducidos a Cesarea por orden del propio presidente, después de haberlos hecho atormentar por medio de varios suplicios. Llegados a aquella ciudad fueron expuestos a las fieras, que despedazaron a Tecla, dejando intacto a Agavio, que fué otra vez conducido a la cárcel, donde permaneció por espacio de dos años, maltratado de continuo. En fin, el César Maximiano Daia, dió orden para que lo decapitasen, si continuaba en no querer abjurar el cristianismo.
Los largos sufrimientos no habían abatido la constancia y el valor del dichoso atleta, y el diferirse Su corona, no hacia mas que aumentar los vivos deseos que le animaban de reunirse con sus compañeros. Expusiéronlo de nuevo a las fieras en el anfiteatro, en el que un oso se precipitó sobre él y lo magulló, pero no le quitó la vida, y al día siguiente fue arrojado al mar, donde acabó sus días.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

