RADIO CRISTIANDAD: EL GRAN MONARCA.

El caballito de batalla de muchos resistentes “restauracionistas” es el presuntamente profetizado “Gran Monarca”, cuya aparición sugieren muchos videntes y revelaciones privadas; para analizar este tema y ahorrarnos una búsqueda que puede parecer ardua e interminable, acudimos a un artículo publicado hace menos de un año en el sitio “AMOR DE LA VERDAD”:

https://moimunanblog.wordpress.com/2014/07/05/26776/

Allí se menciona, entre otras cosas, un libro titulado “Le Grand Monarque à venir et les temps de paix sous son Règne”, que traducido más o menos libremente, sería en español “El Gran Monarca futuro y los tiempos de paz bajo su reinado”.

El libro se referencia como traducido del alemán por un profesor de la Universidad de Praga, de nombre François Spirago. Pero, como puede verse aquí  y aquí, el supuesto traductor es en realidad el autor, y la versión francesa estuvo a cargo de Pierret Beutter y François Xavier Sinniger.

También se traen, en el artículo referido en primer lugar, referencias acordes del sitio hispanismo.org, y de otro post del propio blog de Moimunan.

Luego de repasar todo el artículo, que es bastante extenso y completo, se nos ocurrió relacionarlo con la última publicación del Padre Gabriel Grosso aparecida en nuestro blog:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/04/12/padre-gabriel-grosso-reflexiones-apocalipticas/

En uno de los párrafos derivados de las transcripciones del Padre Manuel Lacunza, dice el Padre Grosso:

Por lo tanto tenemos en el Apocalipsis las luces que nos deben orientar en estos dificilísimos tiempos, y nos advierte: huyamos de todo Monseñor o sacerdote válidamente ordenado que hable como dragón”.

Finalmente, en una tarea que nos propusimos de relacionar comentarios, profecías, noticias y exégesis, cayó en nuestras manos un artículo del diario Clarín del día de ayer (Domingo 12 de abril), donde se confirma la primicia “desprimiciada” de Malcelo González: La Neofraternidad queda reconocida, por ahora sólo en la Argentina, “… como persona jurídica…” e incorporada “… al Registro de Instituto de Vida Consagrada, que componen las congregaciones y órdenes católicas.”:

http://www.clarin.com/sociedad/lefebvristas-iglesia-ultraconservadores_0_1337866237.html.

O sea que Fellay y compañía pasan a formar parte de la iglesia conciliar criolla. De ahí a la aprobación a nivel mundial —por parte de la concubina— de todos los tradicionalistas que se dejen reconocer por ella, incluida la Resistencia Fláccida, hay un intervalo que sólo Dios Nuestro Señor conoce.

De pronto se nos dio por pensar… ¿un Gran Monarca luego del gran Castigo y antes del Anticristo? ¿Un Papa Santo que restaurará la Iglesia luego del gran Castigo y antes del Anticristo? ¿Hay que huir “… de todo Monseñor o sacerdote válidamente ordenado que hable como dragón.”? A ver, ordenemos esto:

Como sabemos que es un gran contrasentido hablar de una restauración y triunfo de la Iglesia (y del Corazón Inmaculado de María, congruentemente) antes de la notoria derrota de los santos (Apocalipsis XIII, 7), nos pusimos a reexaminar todo lo hasta aquí visto y resumido, a la luz de los últimos acontecimientos y de otros (pretéritos y futuros) no tan remotos:

1) Los conflictos que se siguen suscitando en el mundo se puede decir que representan las guerras y rumores de guerra anunciadas por Nuestro Señor (Mateo XXIV, 6).

2) Uno de los peores de estos sucesos, es el avance del Estado Islámico en el Cercano Oriente y sus amenazas contra diversos países de donde, notoriamente, recluta numerosos voluntarios, lo que implica que conserva muchos partidarios fronteras adentro de esas naciones.

3) Francia, la presunta cuna del Gran Emperador, es una de las naciones donde el Estado Islámico ha movilizado mayor cantidad de esbirros; esto porque es el país europeo en el cual, merced a una extraordinaria tolerancia, más ha crecido la población musulmana autóctona.

4) El Anticristo no se presentará como enemigo de la Humanidad, sino como un hombre que traerá la paz a una Tierra atribulada y conmovida, actuando, en principio, como lo haría… el Gran Monarca.

5) El Anticristo será de raza hebrea (probablemente de la tribu de Dan, al decir de muchos exégetas), al igual que… el Gran Emperador, que, según la pastora francesa Mariana Galtier —ver el artículo de “AMOR DE LA VERDAD”— “Será de la sangre de la Antigua Raza”.

   Es muy probable que esta expresión haya sido tomada por los galos como una referencia a las familias monárquicas de la historia francesa, pero la “vidente” no habla de pueblos ni de clases nobles, sino de una RAZA, y la antigüedad de ésta muy bien puede referir a la alcurnia hebrea del Gran Monarca. Esto, desde luego, si se toma como seria y posible esta “profecía”, una de tantas que no han recibido ningún tipo de reconocimiento por parte del Magisterio, entre las que trae Moimunan.

6) El falso profeta tampoco parecerá tal cosa, sino que, como prefiguró el Padre Lacunza, “Hablará con dulzura, con halagos, con promesas, con artificio, con astucias, con apariencias de bien, abusando de la confianza y simplicidad de las pobres ovejas para entregarlas a los lobos, para hacerlas rendirse a la primera bestia, para obligarlas a que la adoren, la obedezcan, la admiren, y entren a participar o a ser iniciadas en su misterio de iniquidad.”

    Nos permitimos, con todo el respeto que nos merece el gran exégeta chileno, sugerir la modificación de un solo vocablo de este párrafo: No parece congruente con el contexto decir que el falso profeta “obligará” a sus ovejas; más bien se podría decir que las “conducirá seducidas”, a adorar, obedecer y admirar a la primera bestia, y a ser iniciadas en el misterio de iniquidad.

7) Varios de esos obispos y sacerdotes de los que habla el Padre Grosso como de los que hay que huir debido a lo que profieren sus bocas, forman parte de la Resistencia Fláccida, que para una gran cantidad de tradicionalistas, aparece como la última reserva de la verdadera Iglesia.

De todo esto podemos imaginar el siguiente escenario:

a) De pronto, el Estado Islámico desata el gran Castigo: una Tercera Guerra Mundial —ver el artículo de “AMOR DE LA VERDAD”… y el Comentario Eleison Nº 402—, pero ésta extendida realmente a toda la Tierra, ensañándose especialmente en Francia, que habiendo sido hija primogénita de la Iglesia, será también la primogénita entre las atacadas por el Estado Islámico.

b) Ante el terror que se desata en el mundo, y la muy probable muerte del ocupante del Trono de Pedro (uno de los objetivos principales del Estado Islámico, según sus propias manifestaciones), los sacerdotes y obispos válidamente ordenados que queden con vida… en las filas de la Resistencia Fláccida (referencia expresa del Padre Grosso), se agrupan vaya uno a saber cómo, buscando el modo de convencer a la Humanidad de que se viene la Restauración… y eligen Papa a ¿Monseñor Williamson? ¿Monseñor Faure? ¿Otro actual monseñorible que por entonces ya haya recibido el birrete púrpura? Da lo mismo: estaremos frente al “Papa Santo”, que orientará a las gentes hacia el único que puede enfrentar al terror yihadista: el Gran Emperador francés.

c) Luego de derrotar al Estado Islámico y de establecer la paz desde las Galias, el Gran Monarca será ungido por el “Papa Santo” como el Restaurador de la fe, el nuevo Clodoveo, a quien hay que seguir y venerar.

d) Señores: Ahí tenemos al Falso Profeta y al Anticristo entronizados furtivamente como el sacro poder universal. Lo que sigue, está en la Biblia, especialmente en el último Libro inspirado de San Juan.

¿Parece algo fantasioso y retorcido seguir la secuencia de los acontecimientos y suponer el drama recién desplegado?

No lo creemos así; si se repasan en el post de “AMOR DE LA VERDAD” las profecías particulares no reconocidas por la Iglesia, y aquellas que, aun aprobadas, se interpretan un tanto precariamente en ese artículo, descubrimos con algo de asombro (no demasiado) que muchas de las cosas que se dicen del Gran Emperador… son atribuibles al Hombre de Perdición, al menos en su primera etapa de benevolencia y aparente santidad.

Es interesante, a ese respecto, que San Pablo, en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses II, 3, al resumir la secuencia del final de los tiempos, dice: «Nadie os engañe en manera alguna, porque primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición.» La expresión «hacerse manifiesto», no indica necesariamente la aparición del Anticristo, sino su manifestación; esto es congruente con el surgimiento de un Emperador mundial con apariencia de santidad y vida venerable, que de pronto, en algún punto del curso de su reinado, descarta esa conducta aparente y se manifiesta como la fiera suprema de la Historia.

En cuanto a cuestionarse si ya ha advenido la gran apostasía… bueno, no hay que mirar mucho alrededor para sacar una conclusión más que evidente.

Por otro lado, si se analizan bien las conductas de los monseñores y sacerdotes válidamente ordenados que parecen resistir con ciertas maneras dragoneantes, no podemos decir que lo concluido sea descabellado; o por lo menos que a algo muy parecido a esa especie de engaño, final y universal, conducen, sin duda, las actividades y actitudes de esos clérigos.

Después de todo, ¿quién mejor para seducir a las gentes que un príncipe de vida aparentemente ascética? Y ¿quién mejor para engañar a los creyentes, y aún a los incrédulos, que un hombre de iglesia revestido de santidad y tradición? Este es el gran secreto del engaño que arrastrará a toda la Humanidad en pos del Otro, excluidos los elegidos a quienes Nuestro Señor preservará por su gran Misericordia.

La conclusión, reiteramos, se impone con una seguridad de recia figura: El gran fraude favorecido por los tradicionalistas restauracionistas y acuerdistas, conduce a la siguiente ecuación:

Papa “Santo”                                Falso Profeta
Gran Monarca                                Anticristo